
“The Day The Earth Stood Still” (“Ultimátum a la Tierra”) de 1951, dirigida por el ya prestigioso Robert Wise en un glorioso blanco y negro, con magistral guion de Edmund H.Nord, basado en un relato de Henry Bates“Farewell to the Master”, y un impresionante sound-track del inolvidable compositor Bernard Herrman, levantó una gran polvareda ante el antropoformismo del género de ciencia ficción, , que hasta entonces había proliferado en miles de filmes de serie B, por no decir Z, que describían a los posibles extraterrestres como seres despiadados que venían a la Tierra únicamente con la vandálica intención de destruirla con todos sus habitantes incluidos. La maravillosa novedad del film de Wise es que un astronauta-extraterrestre llamado Klaatu, inmerso en la creencia de la época en que cualquier nave extraterrestre debía ser por fuerza un espectacular “platillo Volante” (y a cuyo personaje de otro mundo prestó gran prestancia Michael Rennie) viene a nuestro planeta en son de paz y con más capacidad crítica que los que asisten a la Conferencia de Ginebra. Se trata, además, del primer contacto físico entre terrestres y extraterrestres, y de un mensaje que se adelanta en 30 años a las discusiones de los Pershings (contexto histórico caracterizado por las discusiones y tensiones sobre la posible utilización de casi toda la isla de Taboga ubicada en el Golfo de Panamá para estacionar allí tropas y construir una base militar de Estados Unidos) y a los SS-20 (misil de alcance medio (IRBM) fabricado para el ejército soviético, con una envergadura de tres ojivas nucleares, químicas o .convencionales de rentrada múltiple independiente): es decir “¡acabar de una vez por todas con los experimentos atómicos. Ha sido así, por tanto, como con el paso de los años, desde la década de los 50, como “The Day The Earth Stood Still”(“Ultimátum a la Tierra”) se ha ido convirtiendo en un film modélico dentro del género de ciencia ficción, no sólo por los enormes aciertos expresivos que son, sin duda, reflejo de la imaginación romántica propuesta posteriormente por directores como Steven Spielberg y sus “Close Encounters of the Third Kind” (“Encuentros en la Tercera Fase”) de 1977.
En Washington aterriza un platillo volante ocupado por un extraterrestre quien ayudado por un poderoso e imbatible robot gigante muestra públicamente sus poderes intelectuales y físicos tras de lo cual advierte a la totalidad de nuestro mundo las catástrofes que tendrán lugar si continúan las guerras. (Advertencia que, por supuesto, cae en saco roto) Dicho esto, parte de nuevo a su ignoto planeta dejando tras de sí una gran diversidad de opiniones y conjeturas, que los humanos seguirán mostrándose, por desgracia, incapaces de resolver.







“The Day The Earth
Stood Still” (“Ultimátum
a la Tierra”)
contó también con un gran reparto, además de Neal (Helen
Benson)
y Rennie (Klaatu),: el pequeño Bobby
Benson,
Billy Gray, Sam Jaffe como el entusiasta Dr.
Bornhardt,
y el escéptico Tom Stevens, interpretado por Hugh
Marlowe. 
Robert
Wise no tuvo prejuicio alguno en plantear
cómo sería la
visita de inesperado humano de otro mundo estelar, en este caso
una hermosa
mujer, a uno de esos “platillos volantes” versión 20th Century
Fox., y
su encuentro en el interior de la nave con el personaje central, Klaatu
el astronauta. Para un director como Wise, que cultivó
todo tipo de
géneros cinematográficos con excelentes resultados, no resultó
nada
complicado. Tenía la experiencia de montador de “Citizen Kane”
(“Ciudadano
Kane”) la gran obra maestra inicial de 1941 dirigida por Orson
Welles,
y su siguiente “The Magnificent Ambersons” rebautizada en España
como “El
cuarto mandamiento”, también de Welles en 1942, y mucho del
genio del gran
realizador tuvo que retener.
Además, el film contó con una siempre
explosiva y
oscura, muchas veces menospreciada, pero extraordinaria actriz Patricia
Neal
(a la que finalmente se le concedió un merecido y siempre esperado
Premio
Oscar de la Academia en 1963 por su inolvidable
interpretación en “Hud”,
de Martin Ritt), y que fue una de las actrices
hollywoodenses que mejor
supo comunicar la ansiedad del deseo –esta vez de un
extraterrestre- el súmmun
del romanticismo menos ternurista. (recordémosla igualmente en sus
prodigiosas
apariciones llenas de deseo y pasiones arrebatadas en las
extraordinarias “The
Fountainhead· (“El manantial”), de 1949,
dirigida por King Vidor, y “A Face in the Crowd”
(“Un rostro en la multitud”), de 1957, dirigida por Elia
Kazan) 




Pasando al
contenido de la película, esta comienza con el aterrizaje de
una nave espacial
en Washington. El pasajero
es Klaatu. Es un ser con forma humana, inusualmente
alto y sus gestos tienen una cualidad extraña y sobrenatural. Klaatu
desconcierta a las primeras
personas que conoce. Revela que tiene
78 años, pero aún parece joven. Como muchos extraterrestres
estereotipados, usa frases como "tus meses" o "tus millas"
para indicar que viene de muy lejos, de un planeta vecino. Posee
poderes extraordinarios y aparece acompañado por un robot gigantesco con infinitos poderes de destrucción llamado Gort. Su primer anuncio
al llegar a la Tierra es: "Hemos venido a
visitarlos en paz y con buena voluntad". Esto sólo provoca
que los soldados que rodean su nave afiancen sus
armas. Cuando
Klaatu saca un
regalo para la gente de la Tierra, un soldado entra en pánico
y le dispara. La primera experiencia de Klaatu en este
planeta es recibir un disparo de uno de sus habitantes. Cuando es herido por los soldados que se hallan frente a la nave, Gort disuelve armas y personas. Al principio, hace
una demostración de fuerza desintegrando el
armamento del ejército. Esto
parece estar en consonancia con el mensaje de estos
extraterrestres de que los
instrumentos de guerra pueden eliminarse por la fuerza.

Mientras se recupera en
el hospital, Klaatu recibe la visita del Sr. Harley (Frank
Conroy), secretario
del presidente.Vemos el
contraste entre la grandeza de las preocupaciones de Klaatu y
las motivaciones
mezquinas y agresivas de la gente de nuestro planeta. Klaatu desea
hablar con todas las naciones juntas, pero Harley
insiste en que es imposible que todos los líderes mundiales se
reúnan en un
solo lugar. Mientras los
países discuten sobre dónde debería celebrarse esta reunión,
un exasperado
Klaatu afirma que le "impacienta la estupidez -e indica- que proviene de un planeta que se halla a 250 millones de las millas terrestres ("de sus millas")

El mensaje de paz
de Klaatu no es una
petición, sino una exigencia, respaldada por la fuerza y la
destrucción. De
hecho, Klaatu es el policía bueno frente al policía malo de
Gort. Gort
(Lock Martin) es un imponente
robot, de unos dos metros de altura, que acompaña a Klaatu. El robot
aterroriza a los ciudadanos de
Washington al emerger de la nave espacial, y tienen motivos
para temerlo. Con la luz que destella en su visor,
Gort puede disolver armas y personas. Al principio, hace
una demostración de fuerza desintegrando el
armamento del ejército. Esto
parece estar en consonancia con el mensaje de estos
extraterrestres de que los
instrumentos de guerra pueden eliminarse por la fuerza.
Aparentemente
indestructible, Gort escapa de ser envuelto en un cristal imposible de deshacer con armas convencionales. En una película
donde la raza humana
parece ser la especie más paranoica e irracional, las únicas
muertes ocurren
cuando Gort mata a dos soldados después de que Klaatu
recibiera un disparo de
la policía (a menos que contemos la muerte temporal de
Klaatu).
Klaatu advierte que Gort podría descontrolarse y destruir el planeta. Esta destrucción masiva se previene gracias a tres palabras que Klaatu le enseña a Helen, las cuales ella pronuncia para detener a Gort en seco. Estas tres palabras son una de las frases más queridas de la ciencia ficción: "Klaatu Barada Nikto".


Klaatu es traicionado por una figura de Judas, Tom Stevens, y muere,
pero resucita con ayuda de Helen Benson que acude aterrorizada junto al robot todopoderoso Gort, ahora inerte, protegido por una impenetrable capa de cristal, repite tres palabras claves indicadas por Klaatu antes de su accidente mortal, y es introducida en el platillo volante, mientras Gort busca a su dueño y señor, lo resucita en el interior de la nave, y finalmente, Klaatu ascenderá al misterioso universo del cual provienen.













Pero ¿es Klaatu Jesús? Aquí están los paralelismos. Klaatu posee
poderes inusuales. Es amenazado por las autoridades y
decide relacionarse con la gente común como Helen Benson, su hijo Bobby y el Dr. Bornhardt, Y Adopta el alias
de Mayor John Carpenter (nótese las iniciales y
la alusión a la profesión de fe de Jesús). Pero Klaatu no es muy
parecido a Cristo. Así que, por
un
tiempo, Klaatu abandona las formalidades. Se aloja en el hogar de Helen Benson. Están viendo reportajes sobre su fuga cuando
aparece en la puerta,
una misteriosa figura en la sombra. Mientras algunos miembros
de la familia
tienen miedo, dos personas son de mente abierta, y Klaatu se
siente atraído por
ellas. Estos
son Helen
Benson y su hijo, Bobby. Helen es una joven
viuda, y Bobby
lleva a Klaatu al cementerio de Arlington para ver la tumba de
su padre que murió en la guerra. El visitante extraterrestre queda aún
más impresionado por la imagen de Abraham Lincoln (por
supuesto) y las palabras
en su memorial. Klaatu regala a Bobby unos diamantes indicándole que en su planeta carecen de valor.

Luego expresa el deseo de conocer a alguien como Lincoln, y Bobby
sugiere al profesor Bornhardt. Esto le da a
Klaatu una nueva idea. Si no logra reunir a los líderes políticos del
mundo, organizará
una reunión con los científicos del mundo. En este sentido,
tenemos una película que transmite un mensaje
esperanzador sobre la ciencia. Los científicos
tienen por tanto una visión universal de la vida que les permite unirse.
Klaatu capta la
atención del profesor Bornhardt corrigiendo una ecuación que
el científico
dibujó en una pizarra. Cuando
el impresionado académico le pregunta al respecto, Klaatu
explica que usa la
misma fórmula para viajar de un planeta a otro. Hay algo
desconcertante en esta afirmación, o incluso en el
intento anterior de Klaatu de presentar un regalo que habría
permitido a la
gente de la Tierra estudiar la vida en otros planetas.
Si los planetas vecinos están tan
preocupados por que
nuestro mundo se convierta en una amenaza, ¿por qué ayudarnos
en nuestra
búsqueda de más información?





En este sentido,
tenemos una película que transmite un mensaje
esperanzador sobre la ciencia, en contraste con la ciencia
ficción. Mientras que los
líderes políticos y militares se encierran en sus camarillas. Sea como fuere, Klaatu finalmente
explica el
propósito de paz que conlleva su misión, y al hacerlo, plantea una paradoja. Klaatu parece un
extraterrestre amigable
y pacífico, y su método para impactar a los líderes mundiales
resulta menos violento
que destruir Nueva York. Elige "algo
dramático, pero no destructivo": el milagro
del título de la película. Durante media hora, toda la
electricidad y demás
aparatos mecánicos del planeta dejan de funcionar. Coches y motos no
arrancan, los generadores eléctricos fallan, los
agricultores no pueden ordeñar vacas, etc. Las excepciones
son aquellas zonas donde la pérdida de
electricidad o energía causaría muertes. Esta demostración
de poder demuestra que Klaatu no tiene intenciones
asesinas, pero plantea la pregunta de por qué necesita
intimidar a todos. La
misión de Klaatu es advertir a la gente de la Tierra que
abandone la guerra. Su gente teme que si un planeta belicoso
descubre el uso de los viajes espaciales, podría amenazar a
otros planetas. Este parece un mensaje al que pocos
podrían objetar, pero conlleva una amenaza. De no cumplirse,
la Tierra quedará reducida a cenizas. Pasada la media hora anunciada por Klaatu la vida técnica y mecánica vuelve al planeta.
En
resumen, el papel de Klaatu al llegar a la Tierra no es
negociar la paz ni
decidir el futuro del planeta, sino advertirnos de un riesgo
que nos puede
prevenir. La paz y la armonía
interplanetarias solo se han logrado con la amenaza de la
aniquilación total,
un argumento que suena curiosamente similar al aplicado a la
disuasión nuclear.
Es una idea interesante. No
quisiera llevarla demasiado lejos y sugerir que Klaatu es una
figura amenazante
o intimidante. Klaatu es en realidad una figura benigna y
atractiva, pero su mensaje no es precisamente amistoso: trae
consigo una
advertencia terrible, y al final no queda claro si somos lo
suficientemente
maduros como especie para prestar atención a sus palabras. 


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REMAKES ARE THE WORST








































































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