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martes, 10 de febrero de 2026

ULTIMÁTUM A LA TIERRA (THE DAY THE EARTH STOOD STILL)






“The Day The Earth Stood Still” (“Ultimátum a la Tierra”) de 1951, dirigida por el ya prestigioso Robert Wise en un glorioso blanco y negro, con magistral guion de Edmund H.Nord, basado en un relato de Henry Bates“Farewell to the Master”, y un impresionante sound-track del inolvidable compositor Bernard Herrman, levantó una gran polvareda ante el antropoformismo del género de ciencia ficción, , que hasta entonces  había proliferado en miles de filmes de serie B, por no decir Z, que describían a los posibles extraterrestres como seres despiadados que venían a la Tierra únicamente con la vandálica intención de destruirla con todos sus habitantes incluidos. La maravillosa novedad del film de Wise es que un astronauta-extraterrestre llamado Klaatu, inmerso en la creencia de la época en  que cualquier nave extraterrestre debía ser por fuerza un espectacular “platillo Volante” (y a cuyo personaje de otro mundo prestó gran prestancia Michael Rennie) viene a nuestro planeta en son de paz y con más capacidad crítica que los que asisten a la Conferencia de Ginebra. Se trata, además, del primer contacto físico entre terrestres y extraterrestres, y de un mensaje que se adelanta en 30 años a las discusiones de los Pershings (contexto histórico caracterizado por las discusiones y tensiones sobre la posible utilización de casi toda la isla de Taboga ubicada en el Golfo de Panamá para estacionar allí tropas y construir una base militar  de Estados Unidos) y a los SS-20 (misil de alcance medio (IRBM) fabricado para el ejército soviético, con una envergadura de tres ojivas nucleares, químicas o .convencionales de rentrada múltiple independiente): es decir “¡acabar de una vez por todas con los experimentos atómicos. Ha sido así, por tanto, como con el paso de los años, desde la década de los 50, como “The Day The Earth Stood Still”(“Ultimátum a la Tierra”) se ha ido convirtiendo en un film modélico dentro del género de ciencia ficción, no sólo por los enormes aciertos expresivos que son, sin duda, reflejo de la imaginación romántica propuesta posteriormente por directores como Steven  Spielberg y sus “Close Encounters of the Third Kind” (“Encuentros en la Tercera Fase”) de 1977.


 


 

 

 

En Washington aterriza un platillo volante ocupado por un extraterrestre quien ayudado por un poderoso e imbatible robot gigante muestra públicamente sus poderes intelectuales y físicos tras de lo cual advierte a la totalidad de nuestro mundo las catástrofes que tendrán lugar si continúan las guerras. (Advertencia que, por supuesto, cae en saco roto) Dicho esto, parte de nuevo a su ignoto planeta dejando tras de sí una gran diversidad de opiniones y conjeturas, que los humanos seguirán mostrándose, por desgracia, incapaces de resolver. 

 

 
 
   
“The Day The Earth Stood Still” (“Ultimátum a la Tierra”) contó también con un gran reparto, además de Neal (Helen Benson) y Rennie (Klaatu),: el pequeño Bobby Benson, Billy Gray, Sam Jaffe como el entusiasta Dr. Bornhardt, y el escéptico Tom Stevensinterpretado por Hugh Marlowe.  
 

 


 
Robert Wise no tuvo prejuicio alguno en plantear cómo sería la visita de inesperado humano de otro mundo estelar, en este caso una hermosa mujer, a uno de esos “platillos volantes” versión 20th Century Fox., y su encuentro en el interior de la nave con el personaje central, Klaatu el astronauta. Para un director como Wise, que cultivó todo tipo de géneros cinematográficos con excelentes resultados, no resultó nada complicado. Tenía la experiencia de montador de “Citizen Kane” (“Ciudadano Kane”) la gran obra maestra inicial de 1941 dirigida por Orson Welles, y su siguiente “The Magnificent Ambersons” rebautizada en España como “El cuarto mandamiento”, también de Welles en 1942, y mucho del genio del gran realizador tuvo que retener.

Además, el film contó con una siempre explosiva y oscura, muchas veces menospreciada, pero extraordinaria actriz Patricia Neal (a la que finalmente se le concedió un merecido y siempre esperado Premio Oscar de la Academia en 1963 por su inolvidable interpretación en “Hud”, de Martin Ritt), y que fue una de las actrices hollywoodenses que mejor supo comunicar la ansiedad del deseo –esta vez de un extraterrestre- el súmmun del romanticismo menos ternurista. (recordémosla igualmente en sus prodigiosas apariciones llenas de deseo y pasiones arrebatadas en las extraordinarias “The Fountainhead· (“El manantial”), de 1949,  dirigida por King Vidor, y “A Face in the Crowd (“Un rostro en la multitud”), de 1957, dirigida  por Elia Kazan
 




 

 

 

Pasando al contenido de la película, esta comienza con el aterrizaje de una nave espacial en Washington. El pasajero es Klaatu. Es un ser con forma humana, inusualmente alto y sus gestos tienen una cualidad extraña y sobrenatural. Klaatu desconcierta a las primeras personas que conoce. Revela que tiene 78 años, pero aún parece joven. Como muchos extraterrestres estereotipados, usa frases como "tus meses" o "tus millas" para indicar que viene de muy lejos, de un planeta vecino. Posee poderes extraordinarios y aparece acompañado por un robot gigantesco con infinitos poderes de destrucción llamado Gort.  Su primer anuncio al llegar a la Tierra es: "Hemos venido a visitarlos en paz y con buena voluntad". Esto sólo provoca que los soldados que rodean su nave afiancen sus armas. Cuando Klaatu saca un regalo para la gente de la Tierra, un soldado entra en pánico y le dispara. La primera experiencia de Klaatu en este planeta es recibir un disparo de uno de sus habitantes. Cuando es herido por los soldados que se hallan frente a la nave, Gort disuelve armas y personas. Al principio, hace una demostración de fuerza desintegrando el armamento del ejército. Esto parece estar en consonancia con el mensaje de estos extraterrestres de que los instrumentos de guerra pueden eliminarse por la fuerza. 


El mensaje de paz de Klaatu no es una petición, sino una exigencia, respaldada por la fuerza y ​​la destrucción. De hecho, Klaatu es el policía bueno frente al policía malo de Gort.  Gort (Lock Martin) es un imponente robot, de unos dos metros de altura, que acompaña a Klaatu. El robot aterroriza a los ciudadanos de Washington al emerger de la nave espacial, y tienen motivos para temerlo. Con la luz que destella en su visor, Gort puede disolver armas y personas. Al principio, hace una demostración de fuerza desintegrando el armamento del ejército. Esto parece estar en consonancia con el mensaje de estos extraterrestres de que los instrumentos de guerra pueden eliminarse por la fuerza. Aparentemente indestructible, Gort escapa de ser envuelto en un cristal imposible de deshacer con armas convencionales. En una película donde la raza humana parece ser la especie más paranoica e irracional, las únicas muertes ocurren cuando Gort mata a dos soldados después de que Klaatu recibiera un disparo de la policía (a menos que contemos la muerte temporal de Klaatu). 

 Klaatu advierte que Gort podría descontrolarse y destruir el planeta. Esta destrucción masiva se previene gracias a tres palabras que Klaatu le enseña a Helen, las cuales ella pronuncia para detener a Gort en seco. Estas tres palabras son una de las frases más queridas de la ciencia ficción: "Klaatu Barada Nikto".

 


Klaatu es traicionado por una figura de JudasTom Stevens, y muere, pero resucita con ayuda de Helen Benson que acude aterrorizada junto al robot todopoderoso Gort, ahora inerte, protegido por una impenetrable capa de cristal,  repite tres palabras claves indicadas por Klaatu antes de su accidente mortal, y es introducida en el platillo volante, mientras Gort busca a su dueño y señor, lo resucita en el interior de la nave, y finalmente, Klaatu ascenderá al misterioso universo del cual provienen. 




Pero ¿es Klaatu Jesús? Aquí están los paralelismos. Klaatu posee poderes inusuales. Es amenazado por las autoridades y decide relacionarse con la gente común como Helen Benson, su hijo Bobby y el Dr. Bornhardt, Y Adopta el alias de Mayor John Carpenter (nótese las iniciales y la alusión a la profesión de fe de Jesús).  Pero Klaatu no es muy parecido a Cristo. Así que, por un tiempo, Klaatu abandona las formalidades. Se aloja en el hogar de Helen Benson. Están viendo reportajes sobre su fuga cuando aparece en la puerta, una misteriosa figura en la sombra. Mientras algunos miembros de la familia tienen miedo, dos personas son de mente abierta, y Klaatu se siente atraído por ellas. Estos son Helen Benson y su hijo, Bobby.  Helen es una joven viuda, y Bobby lleva a Klaatu al cementerio de Arlington para ver la tumba de su padre que murió en la guerra. El visitante extraterrestre queda aún más impresionado por la imagen de Abraham Lincoln (por supuesto) y las palabras en su memorial. Klaatu regala a Bobby unos diamantes indicándole que en su planeta carecen de valor. 

 

Luego expresa el deseo de conocer a alguien como Lincoln, y Bobby sugiere al profesor Bornhardt. Esto le da a Klaatu una nueva idea. Si no logra reunir a los líderes políticos del mundo, organizará una reunión con los científicos del mundo. En este sentido, tenemos una película que transmite un mensaje esperanzador sobre la ciencia. Los científicos tienen por tanto una visión universal de la vida que les permite unirse. Klaatu capta la atención del profesor Bornhardt corrigiendo una ecuación que el científico dibujó en una pizarra. Cuando el impresionado académico le pregunta al respecto, Klaatu explica que usa la misma fórmula para viajar de un planeta a otro. Hay algo desconcertante en esta afirmación, o incluso en el intento anterior de Klaatu de presentar un regalo que habría permitido a la gente de la Tierra estudiar la vida en otros planetas. Si los planetas vecinos están tan preocupados por que nuestro mundo se convierta en una amenaza, ¿por qué ayudarnos en nuestra búsqueda de más información? 

 


En este sentido, tenemos una película que transmite un mensaje esperanzador sobre la ciencia, en contraste con la ciencia ficción. Mientras que los líderes políticos y militares se encierran en sus camarillas. Sea como fuere, Klaatu finalmente explica el propósito de paz que conlleva su misión, y al hacerlo, plantea una paradoja. Klaatu parece un extraterrestre amigable y pacífico, y su método para impactar a los líderes mundiales resulta menos violento que destruir Nueva York. Elige "algo dramático, pero no destructivo": el milagro del título de la película. Durante media hora, toda la electricidad y demás aparatos mecánicos del planeta dejan de funcionar. Coches y motos no arrancan, los generadores eléctricos fallan, los agricultores no pueden ordeñar vacas, etc. Las excepciones son aquellas zonas donde la pérdida de electricidad o energía causaría muertes. Esta demostración de poder demuestra que Klaatu no tiene intenciones asesinas, pero plantea la pregunta de por qué necesita intimidar a todos. La misión de Klaatu es advertir a la gente de la Tierra que abandone la guerra. Su gente teme que si un planeta belicoso descubre el uso de los viajes espaciales, podría amenazar a otros planetas. Este parece un mensaje al que pocos podrían objetar, pero conlleva una amenaza. De no cumplirse, la Tierra quedará reducida a cenizas. Pasada la media hora anunciada por Klaatu la vida técnica y mecánica vuelve al planeta.

  



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Tras resucitar, Helen Benson pregunta si el pueblo de Klaatu tiene poder sobre la vida y la muerte: "No, ese es un poder reservado al Espíritu Todopoderoso", responde Klaatu, y sugiere que su resurgimiento es temporal, aunque no le fija una fecha. Aun así, Klaatu trae un mensaje de paz, hasta cierto punto. Su primer anuncio al llegar a la Tierra es: "Hemos venido a visitarlos en paz y con buena voluntad". No está claro qué significan las palabras, pero al menos hacen que Gort se detenga y busque más instrucciones. Sin embargo, es bastante evidente que Klaatu tiene un control bastante limitado sobre su siniestro amigo. Como explica al final de la película: "Tenemos una organización para la protección mutua de todos los planetas y para la eliminación total de la agresión. Una especie de Naciones Unidas a nivel planetario. La prueba de fuego de cualquier autoridad superior, por supuesto, es la fuerza policial que la respalda. Para nuestros policías, creamos una raza de robots. Su función es patrullar los planetas en naves espaciales como esta y preservar la paz. En materia de agresión, les hemos otorgado poder absoluto sobre nosotros". Naturalmente, cuando la nave de Klaatu y Gort parten de nuevo hacia su planeta, la advertencia del extraterrestre cae en saco roto.


 En resumen, el papel de Klaatu al llegar a la Tierra no es negociar la paz ni decidir el futuro del planeta, sino advertirnos de un riesgo que nos puede prevenir. La paz y la armonía interplanetarias solo se han logrado con la amenaza de la aniquilación total, un argumento que suena curiosamente similar al aplicado a la disuasión nuclear. Es una idea interesante. No quisiera llevarla demasiado lejos y sugerir que Klaatu es una figura amenazante o intimidante. Klaatu es en realidad una figura benigna y atractiva, pero su mensaje no es precisamente amistoso: trae consigo una advertencia terrible, y al final no queda claro si somos lo suficientemente maduros como especie para prestar atención a sus palabras. 

 
 

 





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