
Silvie la gran actriz francesa, ofreció aquí su última aparición. Zurlini le dedica muchos de los mejores momentos. Su contenida amargura entre los rincones decadentes del asilo de ancianos haría llorar hasta las mismísimas piedras.







Marcello Mastroianni compone una de sus mejores interpretaciones: es el mismo personaje atormentado de "Lo straniero" de Luchino Visconti.
Traspasada la línea de la juventud, recorre la senda de su decadencia,
pero su rostro va más allá de la pasividad en que parece estancado. Su
ternura es tan emotiva que siempre nos escamotea ese gran conflicto en
que casi todos los seres humanos nos hallamos envueltos: el temor a
darse. Pero Mastroianni, cuando se aparta de su rincón secreto y
se entrega, no sólo bordea la grandeza, sino que nos demuestra
magistralmente que fue el mejor actor europeo de todos los tiempos. En
cuanto al eterno adolescente que fuera Jacques Perrin siempre ocupará un sitio de honor en nuestros recuerdos: el mismo que ya le ofreciera Valerio Zurlini en "La ragazza con la valigia" ("La chica con la maleta")... Si queda algún resquicio para la sensibilidad en los corazones, ¡ésta es nuestra película! m¡Una rama perfumada del más bello cine italiano! Cenizas de toda una vida que nos saben a lágrimas. ¡Una obra maestra y limpia del gran Zurlini!















