lunes, 25 de octubre de 2021

Caesar and Cleopatra (César y Cleopatra) -2-

 







 

 

 

 


 
 
 


                                           Belzanor


                                             Bel Affris

 

                                              Persian

                                         
                                                                                                                                                        



Una noche en la desértica frontera siria de Egipto hacia fines de la trigésima tercera dinastía, en el año 706 de la Era Romana, o sea el año 48 antes de Jesucristo. Resplandor plateado de la luna que ha surgido lentamente. Los astros y el cielo sin nubes alumbran un palacio y un grupo de soldados egipcios que juegan a los dados y hablan sin mayores preocupaciones. No obstante Julio César acaba de invadir el país) (Belzanor) "Por Apis sagrado, Persa, tus dioses te son propicios.... Prueba otra vez la suerte. Echemos el resto... No quiero. Tengo mala suerte hoy..." (Un centinela) "¿Quién va?" (Todos levantan la vista y escuchan al que llega) "Un portador de malas noticias" (Los soldados recogen los dados) "Recibamos con honores a ese hombre, pues nos trae malas nuevas" (Bel  Affris, el recién llegado) "Salud, hermanos" "Salud mortal" (Belzanor)"¿Habéis estado en la pelea, Bel Affris?... Sois un guerrero entre guerreros" ¿No querréis que las esclavas de la reina sean las primeras en saber las noticias?" (Affris) "No traigo noticia alguna, sino la de que en breve nos cortarán el cuello a los guerreros, a las mujeres y a todos" (Centinela) "¡Ay de nosotros" (Affris) "El romano Julio César, quien desembarcó en nuestras playas con un puñado de secuaces logrará hacerse el dueño de Egipto. Ese César no pelea hombre contra hombre: allí donde más débil estás te mete una legión como se tira un peñasco con una catapulta; y esa legión es como un hombre con una cabeza, con mil brazos y sin temor. Yo he peleado contra ellos y sé a qué atenerme" "¿Y tus hombres?" "Huyeron, dispersáronse como un rebaño de carneros" "¡Cobardes, esclavos, dejando acuchillar a los descendientes de los dioses!" ... (Belzanor) "Ahora la noticia se extenderá por palacio como fuego por rastrojera" "¿Qué haremos para salvar a las mujeres de manos de aquellos bárbaros?" (El Persa) "¿No sería mejor matarlas?" "No, porque tendríamos que pagar multas de sangre por algunas de ellas. Mejor será dejar a los romanos matarlas, resultará más barato" (El Persa) "Pero, ¿y vuestra reina? (Affris) "Es verdad. Tenemos que poner a salvo a Cleopatra" ... ¿No quieres esperar sus órdenes" (Belzanor) "¿Sus órdenes? ¿De una doncella de dieciséis años? ¡Jamás!. El hermano de Cleopatra, Ptolomeo, está en guerra con ella. Vendámosla a Ptolomeo" "No nos atrevemos. Descendemos de los dioses, pero Cleopatra desciende del río Nilo, y las tierras de nuestros padres no criarían trigo si el Nilo no los regara con sus aguas. Sin los dones de nuestros padres viviríamos una vida de perros" (Persa) "Cleopatra no es mujer todavía, ni tampoco es sabia. Pero ya trastorna a la sabiduría de los hombres" "Eso se debe a que desciende del río Nilo y de un gatito negro del sagrado gato Negro" (Persa) "Pues se la vendemos en secreto a Ptolomeo y luego nos ofrecemos voluntariamente a César para pelear por el destronamiento de su hermano, y la restauración de nuestra reina, la nieta del Nilo" 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
 

(Un esclavo nubio ha escuchado todo, y huye a avisar a los servidores de palacio. Un soldado trata de detenerlo con una lanza pero no acierta. Y una gritería espantosa en el palacio interrumpe la conversación de los soldados)  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
(Belzanor) "Pronto empìeza la huída" (Esclavos y  mujeres se precipitan hacia la salida de palacio despavoridos, tras saber que los romanos y Julio César se acercan con intención de degollarlos a todos)
 









 














 
 
 
 
 
 
 
 

(Suenan sonidos de trompas que poco a poco van aumentando su intensidad. Desde un campamento en el desierto llega andando un hombre a paso lento. Parece encantado del misterio de la noche esplendorosa. Y se queda parado, absorto. Frente a él se yergue la famosa Esfinge de Egipto y no duda en hablarle a aquella masa imponente resguardada por la arena y el silencio del desierto. Pero el desconocido no es otro que el famoso conquistador romano Julio César) "Salud, Esfinge. Julio César te saluda. Muchas tierras he visitado buscando las ignotas regiones de las que mi venida a este mundo me desterró y la compañía de personas que se me parecieran. Encontré rebaños y pastos, hombres y ciudades, pero no a otro César. No un lugar que pudiese considerar como patria mía... Esfinge, tú y yo, ajenos a la raza de los hombres, no, no somos ajenos uno al otro ¿No he tenido yo conciencia de ti y de este lugar desde que nací? Roma es el sueño de un hombre loco. "Esta" es mi realidad. La luz de tus astros que divisé de lejos en Galia, en Britania, en Hispania, en Tesalia. Y por aquí te encuentro. Y es que yo soy ése de cuyo genio tú eres el símbolo. En parte fiera, en parte mujer, y en parte dios. No hay nada de hombre en mí. ¿He descifrado tu enigma, Esfinge?.
 
 
 

(Voz femenina que suena en la oscuridad  para saber quien habla) "¡Buen viejo!"... (César, estupefacto) "¡Dioses inmortales!"... "Buen viejo, no te vayas"... (César repite) "¿Buen viejo no te vayas? Hablarle así a Julio César"... (vuelve la voz femenina) "¡Viejo caballero!"... (César) "Esfinge, presumes de tu antigüedad. Soy más joven que tú, aunque tu voz es como la de una niña"... (Aparece la joven Cleopatra, oculta bajo el pecho de la Pequeña Esfinge) "Ven aquí, rápido, o vendrán los romanos y te comerán"... (sar a la Esfinge) "Un niño en tu pecho. Un niño divino. ¿Quién eres?"... "Cleopatra, reina de Egipto"... "Querrás decir la reina de los gitanos"... "Deberías ser más respetuoso conmigo, o la Esfinge dejará que los romanos te coman"... (César, extasiado) "Vaya sueño, vaya sueño magnífico. ¿Tienes miedo de los romanos?"... (Cleopatra) "¡Oh, si nos cogen, nos devorarán. Son unos bárbaros. Su jefe se llama Julio César. Su padre era un tigre y su madre un volcán.   Y su nariz es como la trompa de un elefante. Todos tienen la nariz larga y pequeñas colas. Y siete brazos con cientos de flechas en ellos, y se alimentan de carne humana... La bisabuela de mi tatarabuela era una gata negra del gato sagrado, y mi sangre está hecha con las aguas del Nilo. Por eso tengo el cabello tan rizado" (César) "¿Qué estás haciendo aquí a estas horas? ¿Vives aquí?"... (Cleopatra) "Por supuesto que no. Soy la reina. Cuando haya matado a mi hermano, viviré en el palacio de Alejandría. Él me expulsó de allí. Cuando sea mayor, haré lo que me apetezca. Podré envenenar a los esclavos, y ver cómo se retuercen. Incluso hacer que Ftatateeta, mi aya, caiga en una olla de aceite hirviendo"... (César) "Y mientras tanto, ¿por qué no estás en la cama?"... "Porque los romanos van a venir y nos comerán a todos"...
 
 









 
(Cleopatra) "Tú tampoco estás en tu casa y en la cama" (César) "Sí que lo estoy. Vivo en una tienda; y ahora estoy en dicha tienda, profundamnente dormido y soñando. ¿Te imaginas que te creo un ser real? Imposible hadita de ensueño" (Cleopatra, sonriendo por lo bajo) "Eres un anciano gracioso. Me gustas" (César) "¡Oh, esto echa a perder el ensueño. ¿Por qué no sueñas que soy joven?" (Cleopatra)  "Ojalá lo fueras! Sólo que entonces tendría más miedo de ti. Me gustan los hombres, sobre todo los jóvenes con brazos redondos y fuertes, pero me asustan. Tú eres viejo y algo delgado y enjuto, pero tienes una voz bonita, y me alegro de tener con quien hablar, por más que creo que estás algo chiflado. Será la luna la que te hace hablar contigo mismo de esa manera tan tonta"... "¿Cómo? ¿Escuchaste mis palabras? Estaba orando ante la esfinge" (Cleopatra aclara sonriente) "Pero si esta no es la gran esfinge". (César) "Pero ¿qué dices?" (Cleopatra) "Esto no es más que una miniatura, una cria de esfinge. Porque la gran esfinge es tan enorme, que hay un templo entre sus zarpas. Esta es mi pequeña esfinge faldera. Dime ¿crees que los romanos tengan hechiceros capaces con sus sortilegios de separarnos de la esfinge?"... "¿Por qué? ¿Les tienes miedo a los romanos?"... "Oh, nos comerían si nos cogiesen. Son unos bárbaros. Su jefe se llama Julio César cuyo padre fue un tigre y su madre una montaña ardiendo. Tiene la nariz como la trompa de un elefante" (César involuntariamente se coge la nariz) "Todos ellos tienen narices largas y colmillos de elefante y rabos pequeños y siete brazos con cien dardos cada uno. Se alimentan de carne humana" "¿Te gustaría que te enseñase yo a un verdadero romano?" (propone César) "¡No, no!" (Cleopatra aterrada) "Me estás asustando"... "Vaya, vaya, no llores. Una reina nunca debe llorar... Volvamos al campamento" (Cleopatra) "No, no debes abandonarme. No, no te vayas. Tengo miedo a los romanos" (César) "Cleopatra, ¿me ves bien la cara?... "Sí, está tan blanca al resplandor de la luna"... "¿Notas que tengo una nariz bastante larga? Es una nariz romana" (Cleopatra aterrada le pellizca y se dirige a la esfinge) "¡Muérdele, despedázale!"... "Tranquilízate niña. Tus dioses tiene miedo a los romanos. Ya ves como la esfinge no se atreve a morderme ni a impedirme que te lleve a presencia de Julio César" "¡No lo harás, no, dí que no!" "Cesar no se come a las mujeres... Esta noche tienes que presentarte ante César en el palacio de tus antepasados. Por grande que sea tu miedo, por grande que sea el espanto que te inspire el terrible César, tienes que mirarle a la cara y portarte como una mujer valiente y una gran reina. Y es preciso que no experimentes temor alguno. Si tu mano tiembla, si tu voz balbucea, ¡ah!, entonces no evitas la muerte" (Cleopatra lanza un gemido) "Pero si te cree digna de gobernar te sentará en el trono a su lado y te hará verdadera soberana de Egipto"... "Entonces le vamos a engañar. Me pondré la cofia de Ftatatita y me tomará por una vieja" "Si haces eso te tragará de un solo bocado" "Pero yo le daré un bollo con mi ópalo mágico y siete pelos de gato blanco dentro..." (César) "Bah, eres una tontita. Comerá tu bollo y a ti también." (César le da la espalda y hace ademán de marcharse. Cleopatra va tras él) "¡Por los dioses, no me abandones! Seré buena, seré tu esclava" (De nuevo resuena el terrible estruendo  a través del desierto de la bucina, la trompa guerrera de los romanos) "¿Qué ha sido?" (tiembla Cleopatra) "La voz de César" (Cleopatrade la mano) "¡Escapemos! ¡Ven!" (César) "Conmigo estás segura hasta que subas a tu trono para recibir a César. Llévame allí" (Cleopatra tirando de él) "Por aquí, pronto. Y de paso miremos  a ver si encontramos al gato blanco. Él fue quien te convirtió en romano" (César) "¡No hay quien le quite esa manía! ¡Ea, vámonos!"