[María
Esther Gorostiza Rodríguez, nacida en Córdoba, Argentina, el 28 de
octubre de 1931 - F. en Madrid, España, el 18 de mayo de 2019 a la edad
de 87 años]
Su "Pigmalión Fernandiano" le ofrendó cuatro de sus más celebradas comedias: "La vida por delante", "La vida alrededor", "Sólo para hombres" y "Mayores con reparos". Analía Gadé brilló en todas ellas con una impetuosidad expresiva de inolvidables sutilezas psicológicas, pero inspirada siempre por un generoso aliento naturalista. No podía ser de otra manera al verse emparejada junto a un director-actor y tan genial creador de enorme madurez artística como fue Fernando Fernán Gómez, capaz de convertir sus inolvidables films en un torbellino irrepetible de semiverdades y de mentirijillas carpetovetónicas tan irresisitibles como admirables. Y que llegaron a las pantallas practiamente completadas con la consigna de una esperanzada democratización en plena Dictadura Franquista. Y Analía halló un lugar envidiable por aquellos años en que se habló del "neorrealismo español" con unas armas cuyo calibre estuvo bien a la vista en las películas citadas. Quizás la Gadé fue la mejor "farsa jovial y femenina" de Fernán Gómez entre aquellas reconstrucciones ambientales de la España de los años 50 y 60. Por ello mismo, acabó vigorosamente enraizada con la cultura hispana, tomando además cuerpo su arquetipo de mujer bellísima y apasionada, que basando en infinidad de ocasiones su comicidad entre reacciones ingenuas a lo Marilyn Monroe y en sus personalísimos y casi desvariados monólogos, incluso cuando anduvo lejos de su mentor y hubo de aceptar algunos menesteres cinematográficos subalternos más próximos a cierto grado de mediocridad, su acento argentino nunca rehuyó la exaltación más deleitable, enriquecida y dinámica del habla castellana. Llegó también a ser saludablemente perturbadora y personalísima en algunos de sus últimos films, demostrando la absoluta madurez artística que había logrado alcanzar lejos de su país argentino, y que su gran atractivo erótico, entre accidentadas y anodinas aventuras amorosas cinematográficas de escaso relieve, siguieron convirtiéndola en una de las mejores actrices de aquella generación que tuvo que esperar al fin de la Dictadura para poder expresar en la pantalla sus conflictos estelísticos prohibidos o no resueltos, ya fueran de un formalismo expresionista o de un necesitado realismo, al tiempo que, desgraciadamente, también se ponía en marcha una serie de comedias reconocidas como "casposas". Finalmente, con la "apertura" aparecieron fulgurantes revelaciones de nuevos directores cinematográficos adscritos al naturalismo hispano más convincente y entre algunos de los cuales Analía Gadé se mostró también como un ave solitaria anunciando un cambio de rumbo artístico en la última gran etapa de este nuevo cine español. "Las largas vacaciones del 36", dirigida por Jaime Camino en 1976, y "Cartas de amor de una monja", dirigida por Jorge Grau en 1978, fueron algunas de las que quebraron los últimos resquicios de escepticismo que pudieran quedar sobre su pasada nobleza humoristamente-artística, aquéllas en las que sin dejar de ser artesanales y variadas, puesto que sus objetivos fueron puramente económicos, la gran Analía Gadé, actriz esplendorosa, no dejó de seguir brillando.



De nuevo Fernando Fernán Gómez, que hace del teatro "su lira", acompañado por una inenarrable Analía Gadé, le impone un reparto de castañuelas, refuerza la técnica del proscenio aprovechando la autoridad que le ofrece la cámara, y como mandan los cánones de la genialidad "Fernandiana", y se sumerge en su capital del reino, un Madrid no menos cubierto por la erisipela de sus devocionarios sociales, cuyas vísceras parecen conservadas en frascos de alcanfor, para diseccionar la libertad vedada de sus pobres hembras y el falso valor moral que las mantiene en una iconografía de internado, del que tan sólo podrán escapar por medio del matrimonio.



Y a propósito de las secuencias cumbre de ambas películas, en la que la personalísima idiosincrasia un tanto alocada de Fernán Gómez y Analía Gadé,
ejes centrales de su ordenada subordinación burlesca, es diseccionada
por el participante tartamudo que compuso José Isbert tras el accidente
con el biscuter, y por los allegados (padres y suegros), no podemos por
menos que resaltarlas
como insuperables, maravillosas y tan, pero tan cómicas, que no se le
habrían ocurrido ni al mismísimo Billy Wilder.




De nuevo Fernando Fernán Gómez, junto a una "sublimada Analía Gadé", vuelven a hacer del teatro "su lira". Miguel Mihura ataca con su "Sublime Decisión", y nuestro Gómez
la disecciona (entre paréntesis), le impone un reparto de castañuelas,
refuerza la técnica del proscenio aprovechando la autoridad que le
ofrece la cámara, y como mandan los cánones de la genialidad "Fernandiana", ambos se sumergen con una urgencia impostergable en el aturdimiento
decimonónico de una España balbuceante y corcovada, hecha de migajas y
edredones viejos, a la espera de un resurgir de sus cenizas de pasadas
glorias, y elevarse con un esfuerzo (valga la redundancia) "sublime" hasta alcanzar el tragaluz
de un nuevo siglo que destruya el silencio de sus maullidos
oscurantistas. 
Y
para acabar descomponiendo por fin las tenebrosas formas de todas esas
antiguallas del más risible de los siglos, no tiene más remedio que
mofarse de los noviazgos "balconiles", batidos por el cierzo, del
tremebundismo de las chulerías ministeriales madrileñas, de la
precisión, a veces certera, a veces inconexa, de las palabras, de los
retintines y dobles sentidos, del mundo macho y de las limitaciones
femeninas, con una reconstrucción de esa época decimonónica donde los
hombres baten records
irresistiblemente cómicos y rayanos en la estulticia, y el bello sexo
le sigue el juego en sus connotaciones tontas (que formaban la
quintaesencia de lo varonil), dialogan como cotorras y perdonan sus
vicios, con tal de que, más allá, como se dijo, se alce el altar que
habrá de sanearles sus matriarcados absurdos.
Tan sólo una de sus hijas no se somete, y dará lugar a la tan cacareada "Sublime decisión".
¡Ah, pero las politiquerías, que suben y bajan como la espuma del
tiempo, no perdonan! Se necesita saber mucha historia para comprender
los mil detalles graciosos del film.
Fernando Fernán Gómez y Analía Gadé valga de nuevo la redundancia, ¡SUBLIMES!...


Analía Gadé y Fernán Gómez
se dirigen como flechas contra la institución familiar en general, y se
adentran en la vida nocturna de los cabarets madrileños en busca del
erotismo mórbido que le puedan ofrecer las "féminas fáciles" La obra
(teatral de Juan José Alonso Millán), y admirablemente adaptada a la pantalla en color por Fernando Fernán Gómez, también como actor principal, recrea, en manos de una Analía Gadé extrovertida,
divertidísima y charlatana como una cacatúa, además de una belleza
deslumbrante, entre unos diálogos que confirman las extraordinarias
dotes de ambos actores para saltarse a la torera el campo de la
patología y conectar con el turbio mundo nocturno de la capital en plan
cháchara garantizada para arrancar las risas del espectador. Asistimos a
la vida noctámbula de un soltero recalcitrante y tres chicas que
trabajan en el cabaret: Pepita, objeto de seducción de Fernando, al que trata de convencer para que le compre un seat 600, y que posee un apartamento de color verde repleto de muñecas. Patricia, una auténtica cotorra y bebedora de whisky, que añora su tierra natal.
Y Estrella, totalmente alocada, y que tras emborrachar al pobre Fernando
y no dejar dormir al vecino con sus gritos y su canturreo, lo deja
para el arrastre, demostrando una vez más que está tan loca como una
cabra. Personajes tan irresponsablemente traídos y llevados como
responsables de ser así de divertidos y sublimes. 


Hija de un emigrante vasco y de madre argentina, se presentó a un concurso de belleza en 1948 organizado por un programa famoso titulado el programa Radiolandia. La joven consiguió el premio que consistía en una aparición en la película "La serpiente de cascabel" de CarlosSchlieper. Dos años después debutó en el teatro.

Casada a los 25 años con Juan Carlos Thorry, con el que mantenía una diferencia de edad de 24 años. Formaron compañía propia en 1949 [Era
actor de cine como ella, y después también se puso a dirigir. Sensual,
atractivo y conquistador. Le conoció en la película de aquel año 1949 "Cita en las estrellas" de Carlos Schlieper, y posteriormente compartieron cartel en tres proyectos más: 1951 "Concierto de Bastón", 1951, dirigida por Enrique Cahen Salaberry, "Especialista en señoras", 1951 de Salaberry nuevamente. "Somos todos inquilinos", 1954, integrada por tres episodios dirigidos por Carlos Torres Ríos, el mismo actor Juan Carlos Thorry y Enrique Carreras Contrajeron matrimonio en 1951
y se trasladaron a vivir a España. Sin embargo, la relación se rompió
en 1958, pero tras la separación Analía decidió quedarse a vivir en España ya que la ruptura con Thorry supuso su enamoramiento de la
cultura española, y acabó divorciándose de él en 1958].
En 1955, un año antes de abandonar Argentina intervino en "Los hermanos Corsos", según la novela de Alejandro Dumas (padre) dirigida por Leo Fleider, con el gran galán hispano-portugués Antonio Vilar y Tomás Blanco. "Ayer fue primavera", de Fernando Ayala, y "Nacha Regules", de Luis César Amadori, con Zully Moreno y Arturo de Cordova, que se estrenó en 1956. [Como simpatizante del Peronismo de la difícil época política en Argentina fue perseguida durante el régimen de Pedro Eugenio Aramburu
[militar, político y dictador argentino, además de teniente general del
Ejército y miembro del ala dura del antiperonismo -1903-1970] Las persecuciones en aquellos años fueron constantes y Analía se vio obligada a marchar al exilio, a fin de evitar ser encarcelada].
Llegó a España en 1956. Fue así como reanudó una carrera cinematográfica que había comenzado de
adolescente en su país, a partir de 1948. En Madrid, pudo proseguir al
conseguir un papel en la comedia "Viaje de novios", en la que actuó en compañía del galán Fernando Fernán Gómez, al que se unió sentimentalmente y se convertiría en su mejor mentor cinematográfico. ["Sin ninguna duda alguna fue uno de mis grandes amores.
Era un ser maravilloso en todos los sentidos. Siempre le he echado de
menos porque era excepcional. En algún momento no me porté bien con él,
pero, al final, supo perdonarme. Le quise muchísimo"], contaba ella misma en una de sus muchas entrevistas. La comedia fue dirigida por León Klimovski, y coprotagonizada por Lida Baarová, Rolf Wanka, Rafael Alonso, Elvira Quintillá, Manuel Monroy, Manuel Alexandre María Martín, y María Piazzai.

En 1957 y 1958 interviene en tres comedias: "Las muchachas de azul", con Fernando Fernán Gómez, Tony Leblanc, Licia Calderón, Antonio Ozores, Vicky Lagos, José Luis López Vázquez, Luisa Sala y Leo Anchoriz. "Una muchachita de Valladolid", de Luis César Amadori, con Alberto Closas, José Luis López Vázquez, Lina Rosalers, Alfredo Mayo, Vicky Lagos, Roberto Rey y Roberto Camardiel. Y "Ana dice sí", dirigida por Pedro Lazaga con Fernando Fernán Gómez, Analía Gadé, Elisa Montés, Antonio Ozores, y Laura Valenzuela.


Siguieron las ya citadas obras maestras de comedia dirigidas por Fernando Fernán Gómez "La vida por delante", 1958,y "La vida alrededor", 1959. Y ya en el principio de la década de los 60, interviene en "La mentira tiene cabellos rojos", 1960, de Antonio Isasi-Isasmendi, con Arturo Fernández, Eulalia del Pino, Laura Granados, Josep Maria Angelat, Carles Lloret, y Diana Lorys. Y la bélica franquista "La fiel infantería", también de 1960, con Tony Leblanc, Arturo Fernández, Laura Valenzuela, Isamael Merlo, Jesús Puente, Enrique Ávila, María Mahor, Paloma Valdés y Mabel Karr. Pedro Lazaga la volvió a dirigir junto a Fernando Fernán Gómez en "Luna de verano", con Tony Leblanc, y Laura Valenzuela.Ese año intervino en la gran comedia ya citada "Sólo para hombres", de Fernando Fernán Gómez. Y en 1961, aparece como Josefina Bonaparte, la hermana mayor de Napoleón en la producción hispano-francesa-italiana "Madame Sans Gene", dirigida por Christian-Jaque, con Sophia Loren, Robert Hossein, Julien Bertheau, Laura Valenzuela, Marina Berti, Enrique Ávila, Tomás Blanco y Fernando Sancho.


En 1962 interpreta "Tú y yo somos tres", dirigida por Rafael Gil, con Alberto
de Mendoza, Pepe Rubio, Ismael Merlo, Katia Loritz, Matilde Muñoz
Sampedro, José Franco, José Isbert, José Luis López Vázquez, Gracita
Morales, Ángel de Andrés, Manlo Gómez Bur, Laly Soldevila, y Julia Caba Alba.Además de la ya citada "Mayores con reparos" de Fernando Fernán Gómez, siguieron "Las Locas del conventillo (María y la otra), de nuevo en una producción argentina dirigida por Fernando Ayala en 1966, con Alberto de Mendoza, Vicente Parra, Concha Velasco, Olinda Bozán, Mecha Ortiz, y Raúl Ricutti. Y "La mujer de otro", 1967, dirigida por Rafael Gil, con Martha
Hyer, John Ronane, Ángel del Pozo, Elisa Ramírez, Manuel Alexandr,
Pastora Peña, Rafaela Aparicio, Inma de Santis, Ana María Noé, Ángel de
Andrés, Erasmo Pascual y Rafael Hernández. 

En 1968 interpreta "La vil seducción" (Fernando Fernán Gómez dirigió la obra teatral con Analía Gadé en el Teatro Reina Victoria de Madrid en 1967), la película fue dirigida por José María Forqué, con Fernando Fernán Gómez, Milagros Leal, José Sazatornil Saza, Aurora Redondo, Manuel Alexandre, Venancio Muro, Antonio Varo, Avelino Cánovas y Manuel Peña. Y ya en la década del 70, interviene en "El monumento", también de José María Forqué con Pastor Serrador, Manuel Díaz González, Ramón Corroto y Valeriano Andrés.
Ese mismo año 1970 interviene en "Coqueluche",dirigida por Germán Lorente, con Juan Luis Galiardo, Gracita Morales, Manuel Miranda, José Saztornil Saza, Luis Sánchez Polack, y Silvia Dionisio. Y en 1971 interpreta" "Black Story-La historia Negra de Peter P.Peter), dirigida por Pedro Lazaga, con José Luis López Vázquez, Mari Carmen Prendes, Paca Gabaldón, Josele Román, Rafael Alonso, Licia Calderón, Manuel de Blas, y Manuel Summers. Y en 1972, interviene en la película de terror "La mansión en la niebla", dirigida por Francisco Lara Polop, con Ida Galli, Evelyn Stewart, Andrés Resino, Eduardo Fajardo, Lisa Leonardi, Magoya Montenegro, José Luis Velasco y Jorge Rigaud.


En 1971, interpreta "Nada menos que todo un hombre", dirigida por Rafael Gil con Francisco Rabal, Ángel del Pozo, José María Seoane, y Tomás Blanco. Y en 1972, "La duda", (adaptación de "El abuelo" de Benito Pérez Galdós) de nuevo dirigida por Rafael Gil con Fernando Rey, Rafael Alonso, Ángel del Pozo, y Marcelo Arroita-Jáuregui.m 



En 1971 también interviene en "Las melancólicas", de Rafael Moreno Alba, con Francisco Rabal, Espartaco Santoni, María Asquerino, José Vivó, Helga Liné, Yelena Samarina, Asunción Balaguer, Pilar Bardem, Inma de Santis, Fernando Sánchez Polack, y María Vico. Y "El ojo del huracán", de José María Frqué, con Jean Sorel, Rossana Yanni y Tony Kendall.

En 1973, interpreta "Mi profesora particular", de Jaime Camino, con el cantautor Joan Manuel Serrat, José Luis López Vázquez, María Luisa Ponte, y Antonio Bofarull. Y al año siguiente, 1974, interviene en "La revolución matrimonial", de José Antonio Nieves Conde, con José Luis López Vázquez, Ismael Merlo, Terele Pávez, Victor Israel, Rafael Hernández, Eduardo Calvo, y Nené Moralers. 

En 1974 de nuevo interpreta la obra de Lope de Vega "El mejor alcalde, el rey", de Rafael Gil, con Simonetta Stefanelli, Ray Lovelock, Fernando Sancho, Andrés Mejuto, José Nieto, Antonio Casas, Tomás Blanco, Luis Induni, Fernando Sánchez Polack y Rafael Corés. Y en 1975, "Tu Dios y mi infierno", de Rafael Romero Marchent, con Alexandra Bastedo, Javier Escrivá, Paul Givonetti y John Phillip Law.
En 1976 integra el espléndido reparto de la magnífica realización de anteguerra Civil "Las largas vacaciones del 36", de Jaime Camino [Una de las películas más excelentes en su acercamiento a uno de los temas cruciales de nuestra historia], junto a Francisco Rabal, José Sacristán, Concha Velasco, Vicente Parra, Charo Soriano, Ángela Molina, Ismael Merlo, José Vivó, Karin Pascual, Alejo Oller, Javier Pérez Sala, Jorge Pons, Carmen Molina, y Concha Bardem.
En 1977, interviene en "Las marginadas", de Ignacio F. Iquino, con Simón
Andreu, Diana Lorys, Silvia Solar, Marina Ferri, Monika Kolpek, Eduardo
Fajardo, Perla Cristal, Laly Soldevila, María Isbert y Agata Lys. Y en 1978, dirigida por Jorge Grau interpreta un gran papel con un desnudo integral en la magnífica recreación medieval oscurantista "Cartas de amor de una monja", con el actor argentino Alfredo Alcón, Teresa Gimpera, María Alvárez, Lina Romay, Carmen Pastor, Fernando Sánchez Polak, y Padro Luis Lavilla.

En 1984 interpreta para televisión 4 fragmentos de la miniserie "Fragmentos de interior", dirigida por Francisco Abad con Calos Ballestero, Emma Suárez, Fernando Cebrián, Antonio Banderas, y Amparo Larrañaga. En 2001, aparece por última vez en el film argentino "La rosa azul" dirigido por Óscar Aizpeolea, (que no se estrenó comercialmente, y se trató del primer largometraje en que actuó Analía Gadé en Argentina después de haber estado 22 años exiliada en España.) con Gabriel Rovito, Virgina Lago, Roxana Berco, Pablo Ortolani, Marina Tamar, y Juan Manuel Morales.
En 1979 regresó a Argentina para conducir un programa de televisión llamado "En casa de Analía" ESPARTACO SANTONI
ESPARTACO SANTONI
En 1969, nada más volver a España tras cuatro años fuera del país, el seductor venezolano Espartaco Santoni coincidió con Analía en la inauguración de la discoteca Carrousel de Madrid. Santoni cuenta en sus memorias, No niego nada
(1989), que no quiso hacer ningún movimiento depredador porque le
advirtieron de que era la pareja oficial de Fernán Gómez, pero eso no le
impidió hacerlo más adelante para conquistar a la que describió como
una "hembra monumental" y "una especie de diosa".
VICENTE PARRA
Su relación fue muy comentada en la prensa rosa y en los corrillos
callejeros. Los rumores aseguraban que el actor había mantenido
relaciones con hombres y de repente llegó Analía a su vida. Décadas más
tarde ella misma quiso explicarlo: "Le quise sabiendo todo lo que tenía
que saber de él. Fue su otro amor, actor de éxito durante el franquismo. En realidad, o así se lo confesó a Analía, era bisexual: ella no puso ninguna objeción y la pareja duró un tiempo. Fue el último de sus romances
y, desde entonces, sólo quedó el trabajo, cada vez menos. Insuficiente
para rellenar el verdadero hueco en su vida, pues su gran pena, según
explicó en varias entrevistas, fue la imposibilidad de ser madre
por culpa de defecto congénito. Una procesión que iba por dentro
mientras la luz de su rostro bañaba en color y alegría a la España
triste de la dictadura.
Su
belleza, sus continuos viajes por su trabajo de actriz y el hecho de
que se convirtió en una de las mujeres más reclamadas en el cine y más
deseadas en el panorama social,
hizo que muchos hombres cayeran rendidos a sus pies. Pero 'solo' cuatro
fueron esenciales en su vida. Al menos así lo contaba ella. Entre
otros premios, la artista argentina recibió la "Medalla de Oro de Bellas
Artes", el "Premio de la Crítica de Valladolid", "El Premio del Sindicato
Nacional del Espectáculo" y "El premio de la Asociación de Cronistas
Cinematográficos de Argentina" Aunque a pesar de sus muchas
conquistas, debido a su ajetreada vida nunca pudo ser madre, uno de sus
deseos que no llegó a cumplir porque prefirió disfrutar de su faceta
cinematográfica: "Me da un poco de pena, pero hay que asumir las
decisiones que tomas en un momento determinado. Fue algo que decidí. Ahora no sería justo lamentarse", recogía LOC en una entrevista.
Enhorabuena a Analía por esa medalla tan merecida y
espero que pronto podamos volver a verte en el cine o encima de un
escenario, y podamos disfrutar de tu belleza y magnetismo. Me voy a
quedar con lo que dijiste el día en que se te entregó la medalla, “Todavía pienso que lo puedo hacer”
En
1997 volvió al teatro para protagonizar “Cartas de amor” y dos años
después protagonizó la adaptación de la obra de Molière “Las mujeres
sabias" que realizó Adolfo Marsillach. En
2001 interpretó “Dulce pájaro de juventud”, de Tennessee Williams, con Pep Muné pero
las representaciones también tuvieron que interrumpirse por la salud de
la actriz.FERNANDO FERNÁN GÓMEZ
En cambio, en sus memorias profesionales publicadas en 1990, "El tiempo amarillo", Fernán Gómez menciona muy de pasada a Gadé, siempre como compañera de rodaje,
activa luchadora contra la censura que el régimen de Franco ejercía
sobre las películas -"Algunas veces salió llorando del despacho del
parásito burócrata de turno, tras la infructuosa y estúpida batalla"- y
eficaz estrella del género del vodevil, pero nunca como compañera de
vida, ni mucho menos la infidelidad sufrida, que al parecer le dolió
como el peor de los golpes bajos.

















































































































