Chorizos de poca monta, personajes inocentones. Y una humanidad que se nos mete en las entretelas. Toda esta pandilla de infortunados, que el gran comediante Mario Monicelli retrató para nuestro goce cinéfilo, destila neorrealismo por cada uno de sus poros, y víctimas de tanta situación limite a que los arrastra su terrible supervivencia, planean un robo descabellado. Sus reuniones son caóticas, sus cobardías un cachondeo hilarante, sus sueños tan magníficos como los de cualquier hijo de vecino. Basada en un cuento de Italo Calvino: "Robo en una pastelería".
Cosimo Proietti, llamado "el Largo" (Memmo Carotenuto) y el escuchimizado boloñés Cesare Bellucci, llamado Capannelle (Carlo Pisacane), dos ladrones de pacotilla son atrapados por la policía de Roma cuando tratan de robar un coche. Cosimo es encarcelado en la prisión de Regina Coeli, mientras que Capannelle logra escapar. El preso se entera por otro recluso de un plan para un robo fácil en una casa de empeños, y en una de las visitas de Capannelle, dispuesto a cometer el robo en cuanto sea puesto en libertad, le encarga a Capannelle que encuentre un "oveja", término del argot criminal para referirse a alguien que, a cambio de dinero, cumple su condena en lugar de otro. 


Capannelle se pone en contacto con otros hampones de tres al cuarto de Roma para ayudar a Cosimo: el apuesto Mario Angeletti (Renato Salvatori), el siciliano Michele Caruso -también conocido por Michele Ferribotte (Tiberio Murga). Estos dos se niegan a servir de "oveja", y luego a recurre a Peppe Valentini llamado "la Pantera" (Vittorio Gassman) que, por lo pronto, tiene un historial delictivo limpio. Peppe es un boxeador a pequeña escala que siempre suele ser noqueado. Sin embargo, el comisario no se deja engañar y los condena a él y a Cosimo. Estando en prisión, Cosimo le comenta el plan a Peppe. Éste finge haber cumplido una larga condena a fin de enterarse a conciencia de todos los detalles del robo que su compañero de celda planea. Peppe está a punto de ser puesto en libertad condicional ese mismo día. Y al tener que devolverles a sus amigos el dinero que pagaron por su encarcelamiento, decide contratarlos para el trabajo. Para acceder a la caja fuerte del establecimiento, hay que entrar antes en el apartamento contiguo, que al parecer está deshabitado, y una vez dentro, derribar la pared divisoria. Mediante un vídeo grabado con una cámara robada por otro componente de la banda Tiberio Braschi (Marcello Mastroianni) del mercado de Porta Portese y mostrado al especialista en hurtos Dante Cruciani, (Totó), llamado "el profesor", un conocido ladronzuelo retirado que ahora actúa como "asesor", y la cuadrilla recibe instrucciones sobre cómo llevar a cabo el robo. Proyectan un film rodado por Tiberio para ver los detalles de la casa de empeño, y Cruciani exclama: "Come film è una vera schifezza"


Sin embargo, la situación se complica: dos ancianas se han mudado al apartamento y dan trabajo a una joven llamada Nicoletta (Carla Gravina) No hay entonces más remedio que ganarse la confianza de Nicoletta, y será Peppe el que debe de encargarse de seducirla para obtener información.


Cosimo es liberado de la prisión gracias a una amnistía y se une a la pandilla para vengarse, pero Peppe se enfrenta a él. Luego Peppe le ofrece ayuda para el robo, pero Cosimo se niega por orgullo e intenta robar la casa de empeños solo. Acude a la tienda cargado con una pistola, se topa con el dependiente, y éste, impávido ante el arma, se la arrebata. Y una vez en sus manos la añade como cualquier otro objeto para empeñarla por una pequeña suma. Más tarde, Cosimo sigue con sus especialidades de robo a transeúntes e intenta robarle la cartera a una mujer, pero mientras huye, muere atropellado por un tranvía.


Una noche, aprovechando la ausencia de los dueños de la casa de empeños que se hallan fuera, una de aquellas noches, la banda encuentra la oportunidad perfecta para dar el golpeEl seductor y joven Mario, enamorado de la hermana del siciliano, Carmelina (Claudia Cardinale) decide no unirse al robo. Carmelina está celosamente encerrada en su piso por orden de su férreo protector, Ferribote, su hermano, y Mario se ofrece a cambio de no participar en el atraco, cuidar de la pobre Carmelina, que también se siente atraída por el joven.robo. Carmelina está celosamente encerrada en su piso por orden de su férreo protector, Ferribote, su hermano, y Mario se ofrece a cambio de no participar en el atraco, cuidar de la pobre Carmelina, que también se siente atraída por el joven.
La aparición de Claudia Cardinale interpretando a la desaforada y enamoradiza Carmelina, la joven siciliana virtualmente
encarcelada en su casa por su abrumador e intolerante hermano, un atrabiliario Tiberio Murga, fue decisiva y plena de un encanto turbulento. La comedia fue un gran éxito,
y las aristas del bellísimo rostro de Cardinale fueron reconocibles al instante en todo el mundo. Algunos periódicos ya
se referían a ella como "la fidanzata d'Italia" ("La novia de Italia").
La aparición de Claudia Cardinale interpretando a la desaforada y enamoradiza Carmelina, la joven siciliana virtualmente
encarcelada en su casa por su abrumador e intolerante hermano, un atrabiliario Tiberio Murga, fue decisiva y plena de un encanto turbulento. La comedia fue un gran éxito,
y las aristas del bellísimo rostro de Cardinale fueron reconocibles al instante en todo el mundo. Algunos periódicos ya
se referían a ella como "la fidanzata d'Italia" ("La novia de Italia"). 


Tiberio tiene un brazo escayolado, resultado de un encuentro con el vendedor al que robó la cámara, y carga también con un bebé, ya que su mujer, Teresa, (Gina Rovere) se encuentra en prisión por contrabando. Así los cuatro "socios" restantes finalmente logran entrar al apartamento. Tras un enconado esfuerzo contra la pared que intentan derribar y que suponen que da a la casa de empeños, para su sorpresa, se hallan en la cocina, ya que los dueños del piso habían reorganizado recientemente los muebles, trasladando el comedor que estaba junto a la tienda.



Los
pobres y aficionados ladronzuelos, dada la hora tardía en que perpetran
el atraco, se ven obligados entonces a abandonar el plan, no sin antes
aprovechar la pasta y los garbanzos que encontraron en la cocina. Pero
lo inesperado resulta ser mucho de lo peor que les ha ocurrido, ya que
una fuga en una tubería de gas provocada por el destrozo de la pared de
la cocina causa una explosión, obligándolos a retirarse
apresuradamente, aún más maltrechos y desaliñados que antes. Al amanecer, la banda se disuelve tristemente una vez amanece. Tiberio
toma el tranvía para recoger a su hijo, que quedó al cuidado de su
esposa, que como ya se indicó está detenida en la prisión de Regina
Coeli. 


Ferribotte regresa a casa, y Capannelle, a solas con Peppe, llama la atención de dos policías en bicicleta. Estos son alertados por el inesperado sonido de un despertador robado del apartamento. Para evitar ser descubiertos, se ven obligados a mezclarse con los aspirantes a obreros que se agolpan a la entrada de una obra; Peppe, a regañadientes, se ve obligado a contratarse como albañil, mientras que Capannelle, expulsado bruscamente por su avanzada edad, advierte con sarcasmo a Peppe que allí lo harán trabajar de lo lindo.
Al día siguiente, un breve artículo periodístico relata las hazañas de los "sospechosos habituales", cuyo mísero botín es un plato de pasta con garbanzos.























































