Vistas de página en total

sábado, 11 de julio de 2026

EL MUNDO SIGUE (THE WORLD GOES ON)

 




 
COMO IRREPETIBLE PIEZA CLAVE DEL NEORREALISMO ESPAÑOL DEL AÑO 1963, SU PASO POR LAS SALAS FUE INDIGNAMENTE IGNORADA DURANTE LA DICTADURA FRANQUISTA, ESTANDO GABRIEL ARIAS SALGADO COMO INFAUSTO MINISTRO DE INFORMACIÓN DICTATORIAL. FUE ASÍ RECHAZADA COMPLETAMENTE POR LA CENSURA IMPERANTE. Y NO FUE REDESCUBIERTA HASTA EL 10 DE JULIO DE 2015, Y PROYECTADA EN TRECE SALAS DE TODA ESPAÑA, JUSTO CINCUENTA AÑOS MÁS TARDE DE SU PRIMER ESTRENO CLANDESTINO EN EL CINE "BUENOS AIRES" DE BILBAO EN 1965, DOS AÑOS DESPUÉS DE SU REALIZACIÓN. SU ÉXITO DE PÚBLICO HIZO QUE SE PROLONGARA SU PRESENCIA EN LAS SALAS DURANTE MESES. Y SU RECAUDACIÓN VEINTE DÍAS MÁS TARDE DEL NUEVO ESTRENO LLEGÓ A SUPERAR LOS 60.000. EUROS. LO CIERTO FUE QUE FERNANDO FERNÁN GÓMEZ COMO DIRECTOR E INTÉRPRETE DE LA PELÍCULA DECIDIÓ RETRATAR -Y LO HIZO MAGISTRALMENTE COMO NUNCA ANTES LO HICIERA DIRECTOR CINEMATOGRÁFICO ESPAÑOL DE LA ÉPOCA (A EXCEPCIÓN QUIZÁS DE LA MODÉLICAMENTE JOCOSA "PLACIDO", 1961, DE LUIS GARCÍA BERLANGA, Y EN 1964 LO CONSIGUIERA TAMBIÉN MIGUEL PICAZO CON SU OBRA MAESTRA "LA TÍA TULA"-, LA INSUFRIBLE TEMPERATURA SOCIAL DE UNA ÉPOCA EN LA QUE CALLAR Y ASENTIR EN AQUELLA ESPAÑA DE POSGUERRA ERAN LAS COSAS MÁS RECOMENDABLES  DEL RESTRICTIVO RÉGIMEN IMPERANTE. 
 

As a unique and pivotal piece of Spanish Neorealism in 1963, its theatrical run was shamefully ignored during the Francoist dictatorship, with Gabriel Arias Salgado serving as the infamous Minister of Information. It was thus completely rejected by the prevailing censorship. It wasn't rediscovered until July 10, 2015, and screened in thirteen theaters across Spain, exactly fifty years after its clandestine premiere at the "Buenos Aires" cinema in Bilbao in 1965, two years after its completion. Its popularity with audiences led to its extended run in theaters for months. And its box office takings twenty days after its re-release exceeded 60,000 euros. The truth is that Fernando Fernán Gómez, as director and performer of the film, decided to portray—and he did so masterfully, as no Spanish film director of the time had ever done before (with the possible exception of the model humorous "Placido," 1961, by Luis García Berlanga, and in 1964 Miguel Picazo also achieved it with his masterpiece "La Tía Tula")—the unbearable social temperature of an era in which silence and agreement in that post-war Spain were the most advisable things of the restrictive prevailing regime.
 

Actualizada al inactual gusto neorrealista, y siendo tan mal acogida como fue por la  autarquía lacerante de la dictadura franquista y su censura, hoy casi parece un film realizado en otro planeta por gentes  que exponen sus miserias y sufrimientos como si nunca hubiesen sido de este mundo, y como jamás pareció serlo el genial Fernando Fernán Gómez, director e intérprete de “El mundo sigue”. Y es que al tomar la pantalla como tribuna para plantear su postura neorrealista que tantas satisfacciones había dado al cine italiano, Fernán Gómez no dudó en mostrarse rabiosamente intelectual (no en vano fue novelista o actor,  guionista, dramaturgo o director) con este film de tesis y plantear al pacato público de la época franquista una especie de veredicto sangrante en el que se nos habló por primera vez sin cortapisas del aborto, de la violencia doméstica, de la corrupción, del adulterio, de la envidia, la violencia, la ociosidad, el esnobismo, la alcahuetería, el clasismo, la ambición, y del endémico machismo y la amoralidad. Porque, en efecto, cuando la bondad no sirve para prosperar, las malas artes afloran y se trivializan. Y asomándonos a esta propuesta cinematográfica sin precedentes somos testigos del triunfo de lo malo sobre lo bueno, en un mundo desequilibrado y excesivo, y a cuya responsabilidad colectiva de una sociedad que tras una infausta Guerra Civil parece también haber perdido los valores más firmes de la convivencia familiar, y sumidas en una especie de fascinación de la sordidez, se añade la aversión cainita entre dos hermanas que se odian a muerte, en un duelo interpretativo sin precedentes y por supuesto de altura. Es por tanto sin duda un film polémico, y por ello mismo un patético ritual de drama fatalista. Un documento social sobre el durisimo precio de la vida en un país subdesarrollado, y atrapado por una dictadura militar que disfrutaba hasta entonces de un modo indiscutible del cetro de la represión, condimentado como ya se ha indicado de  dolorosos elementos casi sádicos, al que no obsta añadir también alguna que otra evocación nostálgica de la juventud perdida, travellings de un naturalismo afiligranados, y que se aúnan a esa especie de biografía de aquella amarga sociedad hispana carpetovetónica de los años 60, con una meticulosidad ambiental extraordinaria y que además reunió interpretaciones portentosas de su protagonistas principales Fernando Fernán Gómez, Lina Canalejas, Gemma Cuervo, y Milagros Leal. Aquel  año de 1963, España empezaba a experimentar el desarrollo económico provocado por el Segundo Franquismo. Fueron así los años de esplendor del nacional-catolicismo. Pero la dictadura franquista siguió estrangulando a una sociedad que tras superar una Guerra Civil y otra, mundial, había sido sometida (como ya se explicitó) a una autarquía tan devastadora como hiriente. Ser crítico contra el régimen franquista, además de promulgar y defender ideologías opuestas, todavía se pagaba con la muerte, (ese fue el destino del comunista Julián Grimau y de los anarquistas Granados y Delgado ese mismo año.

[Updated to the outdated neorealist taste, and being as poorly received as it was by the lacerating autarky of the Franco dictatorship and its censorship, today it almost seems like a film made on another planet by people who expose their miseries and sufferings as if they had never been from this world, and as the brilliant Fernando Fernán Gómez, director and performer of "The world goes on", never seemed to be. And indeed, by using the screen as a platform to expound his neorealist stance, which had brought so much success to Italian cinema, Fernán Gómez didn't hesitate to display his fiercely intellectual side (he was, after all, a novelist, actor, screenwriter, playwright, and director) with this thesis film. He presented the prudish public of the Franco era with a kind of scathing verdict, addressing for the first time, without restraint, abortion, domestic violence, corruption, adultery, envy, violence, idleness, snobbery, pimping, classism, ambition, and the endemic machismo and amorality. Because, in fact, when goodness doesn't lead to success, underhanded tactics surface and become commonplace. And peering into this unprecedented cinematic offering, we witness the triumph of evil over good in an unbalanced and excessive world. To the collective responsibility of a society that, after a disastrous Civil War, seems to have lost even the most fundamental values ​​of family life and is mired in a kind of fascination with sordidness, is added the Cain-like hatred between two sisters who despise each other intensely, in an unprecedented and, of course, masterful acting duel. It is, therefore, undoubtedly a controversial film, and for that very reason, a pathetic ritual of fatalistic drama. A social documentary about the harsh price of life in an underdeveloped country, trapped by a military dictatorship that until then had unquestionably held the scepter of repression, seasoned, as already mentioned, with painful, almost sadistic elements, and also featuring the occasional nostalgic evocation of lost youth, intricately crafted naturalistic tracking shots, all combined with a kind of biography of that bitter, Castilian-Spanish society of the 1960s, with extraordinary atmospheric detail, and which also brought together prodigious performances from its main protagonists: Fernando Fernán Gómez, Lina Canalejas, Gemma Cuervo, and Milagros Leal. In that year, 1963, Spain was beginning to experience the economic development brought about by the second Franco regime. These were the years of splendor of National Catholicism. But the Francoist dictatorship continued to strangle a society that, after surviving a Civil War and a World War, had been subjected (as already explained) to an autarky as devastating as it was painful. Being critical of the Franco regime, as well as promoting and defending opposing ideologies, was still punishable by death (that was the fate of the communist Julián Grimau and the anarchists Granados and Delgado that same year].

 



FERNANDO FERNÁN GÓMEZ (AGNÓSTICO IMPENITENTE) ELIGIÓ, NO OBSTANTE PARA CLAUSURAR "EL MUNDO SIGUE" UNA CITA DEL ESCRITOR DOMINICO FRAY LUIS DE GRANADA -(1504-1588)- EXTRAÍDA DE SU "GUÍA DE PECADORES", JUSTO DESPUÉS  DE LA APARICIÓN DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO, COMO YA SE DIJO, SOBRE EL TRIUNFO DE LA MALDAD SOBRE LA BONDAD: "VERÁS MALTRATADOS LOS INOCENTES, PERDONADOS LOS CULPADOS, MENOSPRECIADOS LOS BUENOS, HONRADOS Y SUBLIMADOS LOS MALOS; VERÁS LOS POBRES Y HUMILDES ABATIDOS. Y PODER MÁS EN TODOS LOS NEGOCIOS EL FAVOR QUE LA VIRTUD" COMO SE PUEDE COMPROBAR FERNANDO FERNÁN GÓMEZ  INSERTA AL PRINCIPIO DE LA PELÍCULA LA CITA CON BASTANTE ACIERTO. ES LA CONDICIÓN DEL HOMBRE QUE RENIEGA DE LOS PRINCIPIOS CRISTIANOS QUE PROPORCIONABA EL RÉGIMEN DE LA DICTADURA. 
 



 
[
Fernando Fernán Gómez (an unrepentant agnostic) nevertheless chose to close "The World Goes On" with a quote from the Dominican writer Fray Luis de Granada (1504-1588), taken from his "Guide for Sinners," just after the opening credits appeared, as already mentioned, about the triumph of evil over good: "You will see the innocent mistreated, the guilty pardoned, the good despised, the wicked honored and exalted; you will see the poor and humble downtrodden. And in all matters, favor will prevail over virtue," as can be verified. Fernando Fernán Gómez inserts the quote quite aptly at the beginning of the film. It is the condition of the man who renounces the Christian principles provided by the dictatorial regime.

                             NEORREALISMO ESPAÑOL



El inenarrable neorrealismo italiano no dudó jamás en mezclar el drama más intenso, junto al convencionalismo urbano, la crítica, las costumbres sociales y sus tragedias conmovedoras. De todo ello se vale esta inconmensurable historia familiar, sita en el Madrid subdesarrollado de los años 60, cuyos avatares se centran en un típico edificio madrileño, en la plaza Chueca. (Fue rodada íntegramente en escenarios reales, y Fernán Gómez inmortaliza la difícil vida que existía en los barrios —hoy— de Universidad, Malasaña y Chueca (Madrid). Un entorno familiar formado por un padre que afortunadamente logra llevar un sueldo al hogar como Guardia Municipal señor Agapito (Francisco Pierrá), su esposa Eloisa (Milagros Leal), madre abnegada de dos hijas y un varón, que no esconde jamás su angustia y su cansancio como madura ama de casa que ve desmoronarse poco a poco su adocenada vida familiar.



 

Las dos hijas se componen de Eloisa (Lina Canalejas), [en cuya juventud fue elegida "Miss Maravillas "en un concurso de belleza] y esta ahora malcasada con Faustino, (Fernando Fernán Gómez), un típico machista español, un camarero sin remedio para medrar, amante del fútbol, obsesionado con hacerse millonario con las quinielas de cada semana, rijoso, absurdo, grosero e inútil tanto como marido como padre de familia, ya que de dicho matrimonio han nacido tres hijos a los que mantienen sumidos en la miseria en una vivienda cuchitril de los bajos de un viejo edificio. Y la segunda hembra en discordia es la independiente Luisa (Gemma Cuervo), que mantiene una feroz y angustiosa rivalidad con su hermana, enfrentándose con ella de continuo y llegando a las manos cada vez que Eloisa aparece en el hogar paterno cargada con sus hijos y desdeñada por Faustino. Luisa, que trabaja de dependienta en una en una tienda de regalos caros, busca desesperadamente el éxito social, dado el ambiente en el que se desenvuelve su trabajo, así como el amor que pueda apartarla de la mediocridad y pobreza en que ha crecido. El hermano es Rodolfo (José Morales), El hijo es un beato que salió del seminario poco antes de convertirse en sacerdote, y que se pasa la vida estudiando y rezando para expiar los pecados de su familia, un aburrido, repelente e inútil  religioso (que no sabemos en qué trabaja ni a qué se dedica) que solamente opta, como ya se ha indicado, siempre condena con sermones patéticos los actos enfebrecidos por el odio de sus hermanas. El drama social de esa grisura familiar se halla por tanto perfectamente servido, (con una cinematografía atmosférica y evocadora en blanco y negro), que, no obstante, incita a la reflexión.

 


A todo ello se añaden muchos personajes desafortunados, como el eterno vecino enamorado de Eloisa, el tímido Andrés (Agustín González).
 

Y el engañado y bonachón Rafa (Fernando Guillén), bien situado economicamente, a quien Luisa trata de convencer de que se halla embarazada de él, aunque la pareja y el matrimonio por ella deseado jamás llega a formalizarse.

El libidinoso dueño del bar (José Calvo) en que trabaja Faustino, que trata de lograr un entendimiento lujurioso con la desafortunada Eloisa, que ella, pese a sus necesidades pecuniarias que él le ofrece rechaza horrorizada.
Y la Alpujarreña (María Luisa Ponte), dueña de una sala cinematográfica que consiente un adulterio escabroso con Faustino, tras ha ber abandonadoéste a su mujer e hijos; y todo cuanto se pueda añadir de una sociedad reprimida por la posguerra en la que se desarrollan así, como una profunda denuncia social, todo sobre la represión, la ambición, la rivalidad, la envidia, el robo, y la violencia que desembocará finalmente  en trágicas consecuencias.





"El mundo sigue" nos continúa  pareciendo una obra redonda y, toda la culpa de ello, como bien reconoció Fernando, recae en el novelista que la concibió. Una lección social naturalista, de un realismo exacerbado que la cinematografía de Fernán Gómez convierte en un fresco histórico sobre la vida y la pobreza del Madrid de la posguerra. Un aviso desgarrador para aquellos españoles que durante décadas soñaran con ser ricos de la noche a la mañana, como Faustino, que malgasta su poco dinero en comidas, fútbol y cigarros puros, su familia atraviesa adversidades, sus hijos pasan hambre, son desatendidos y somete a Eloisa a una situación insostenible.


El anhelo de Faustino de acertar una quiniela de catorce aciertos (y la única vez que consigue los diez resultados, la proporción de acertantes es inmensa y lo único que consigue es  una ínfima cantidad, tras haber soñado con los millones). Semejante obsesión lo induce incluso hasta robar una noche en el propio bar en que trabaja, siendo descubierto. Llega así casi a los límites de la locura una vez encarcelado. También, como ya se ha citadose impone la honradez y fidelidad de Eloisa que le impiden aceptar deshonrosas promesas de riqueza y buena vida que le ofrece el repugnante dueño del bar. Mientras por el contrario, Luisa se empeña en engatusar a hombres mayores de clase alta que le puedan proporcionar lujos y una vida disoluta. Este hecho hace que la relación entre las hermanas sea cada vez de mayor odio y agresividad. Así Fernán Gómez instala a sus desdichados personajes en una España que promete a una hipotética clase media el fasto de la burguesía. Cabe señalar algunos recursos cinematográficos utilizados por Fernán Gómez en esta película, bastante adelantados para la época, como los flashbacks o el multiperspectivismo, así como los recursos de montaje, sobre todo en una escena en la que la hija mayor regresa corriendo a casa y sube atropelladamente las escaleras al encuentro con su madre, recordando los momentos más importantes de su infancia durante el trayecto, que Fernán Gómez lleva a la gran pantalla superponiendo diferentes planos que muestran escenas del pasado de este personaje. O secuencias virtuosas cómo ese instante del suspense y de la tensión en el momento del robo de Faustino.
 
 
 

 
 

 
 

 




Entonces, cuando al final este destino los alcanza, se revela que aquella alusión original a Fray Luis era un engaño, que no hay ni justicia ni injusticia morales, que no hay buenos castigados ni malos ensalzados. La tragedia es implacable y anuncia lo innegable: sólo hay una vida y un mundo que sigue incluso cuando aquélla expira. Y cuando nos damos cuenta de que el plano final coincide con el primero, con ese vehículo estático, con esa música recurrente, con ese rótulo que, sobre plano fijo, indica que la cinta ha concluido, el sentido de la obra se torna aún más ambiguo y comprendemos aquella paradoja inicial sobre el movimiento: el mundo sigue, es puro devenir, pero siempre, en ese discurrir imparable, nos devuelve al punto de partida, ese limbo en el que, como el lujoso coche en que llega Luisa para confluir en la envidia turbulenta que mantiene con  Eloisa, lo mutable y lo inmutable se fusionan y se difuminan, la imagen se detiene y la música continúa. El mundo siempre sigue, pero preso de un eterno retorno en el que nada cambia. Los sueños de prosperidad e incluso de identidad, son sesgados de manera mecánica por un sistema diseñado para deshumanizar al ciudadano, al tiempo que lo somete, dogmatiza y lo arrastra hasta los límites del más trágico de los suicidios.


 


ADAPTACIÓN DE UNA NOVELA HOMÓNIMA (PRÁCTICAMENTE OLVIDADA) DEL NOVELISTA VIZCAÍNO  JUAN ANTONIO DE ZUNZUNEGUI Y LOREDO

                   [Nacido en Portugalete,Vizcaya, 21 de diciembre de 1900  Madrid, 31 de mayo de 1982]


En 1957 ocupó el sillón "a" dejado por Pío Baroja y Nessi en la Real Academia Española (le sucedió Elena Quiroga de Abarca). Miguel de Unamuno fue el autor que más influyó en su obra y con el que mantuvo una gran amistad. Sus ingente cantidad de novelas obra se adscribieron especialmente al realismo tradicional. Fue Doctor en Filosofía y Letras, estudió también Lengua Francesa e Italiana en Tours y Perugia. Durante la Guerra Civil colaboró con la Delegación de Prensa y Propaganda y luego en la revista "Vértice" como crítico teatral.


Su densidad dramática y brío narrativo sólo admitía parangón con Pío Baroja. El novelista Juan Manuel de Prada escribió sobre Zunzunegui: "Ha caído tras su muerte el más impío de los olvidos; pero se trata, sin duda alguna, de uno de los más grandes novelistas de la posguerra, cronista feroz de una burguesía farisaica y corrompida y también de unas clases populares abocadas fatalmente a la delincuencia y a la degradación" Efectivamente, Zunzunegui cultivó una literatura áspera y poco complaciente, de estirpe barojiana e intención social, que acabaría haciéndolo incómodo en los círculos oficiales; y su talento caudaloso (pero también su carácter difícil) le granjearon la inquina de sus contemporáneos más mediocres. 


Entre sus mejores obras se hallan: "El binomio de Newton y Otros Cuentos, 1945, El barco de la muerte (1945), La úlcera (1949), Esta oscura desbandada (1952), Ramón o la vida baldía (1952).
El hijo hecho a contrata (1956), El mundo sigue (1960), Un hombre entre dos mujeres (1966), La frontera delgada (1968) y Una ricahembra (1970).

 





                      ESCENAS CENSURADAS EN 1963



a man in a suit is talking to another man with the words " pues dejeme de admirar " written below him

                          FERNANDO FERNÁN GÓMEZ: 

 

              GENIO Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA

 

A MELODRAMATIC AND HEARTBREAKING FILM THAT WAS EXTREMELY SIEGED BY THE RIGID SPANISH CENSORSHIP

 

Con "El mundo sigue" Fernán Gómez puso fin a una supuesta trilogía formada por sus dos anteriores películas de corte neorrealista cómico pero de rígida crítica sobre la sociedad española sometida a la dictadura (y a la que logró despistar por el tono jocoso de ambos films) como fueron las excepcionales "La vida por delante", 1958, y "La vida alrededor", 1959. Pero esta vez, con "El mundo sigue" (acompañado por la maravillosa e inolvidabla Analia Gadé), Fernán Gómez puso en pie una película-bofetada con gotas de melodrama familiar exacerbado y extremo, esencia irrefrenable del neorrealismo con un Madrid de posguerra y dictadura, con lluvia de desgarro. Su agudeza y atrevimiento le costó que la película no pudiera estrenarse en los cines hasta dos años después (1965), y lo hizo en un único cine de Bilbao, el Buenos Aires, y casi de tapadillo.
 


La actriz Gemma Cuervo, que interpretaba a Luisa, una de las hermanas en discordia, siempre lamentó la oportunidad cinematográfica perdida. "El mundo sigue" fue una dolorosa radiografía de un país que vivió cuarenta años bajo una dictadura, un periodo en blanco y negro, donde si rascabas, surgía una sociedad moralmente enferma, condenada, aplastada, reprimida. La ley de la supervivencia y del sálvese quién pueda de la manera más cruda. Un melodrama familiar que se convertía en película política, y que abofeteaba. Y por ello, que no carecía de actualidad, y vista hoy sigue golpeando igual. 
 
 
 

Pero con "El mundo sigue" además Fernando Fernán Gómez se convirtió en un innovador y atrevido narrador cinematográfico. Y al contarnos esta tremebunda historia familiar atrapa. No tira por el camino fácil sino que innova y emplea la forma para dar más fuerza a lo que narra. Y de nuevo, además, es una de esas películas que presenta una galería de buenos actores que tienen su profesión pegada a la piel, otros nos permite descubrirlos y apenarnos de lo que nos perdimos, y también vemos futuras promesas y toda esa ristra de maravillosos actores secundarios que robaban escenas en todo momento y elevaban la calidad del proyecto cinematográfico. El director y actor parte para construir este material cinematográfico tuvo que inspirarse en una novela, de mismo título, de Juan Antonio Zunzunegui, un autor bilbaíno, hoy, por desgracia, caído en olvido.

"El mundo sigue" brilla en el empleo de la voz en off, de los sentimientos más ocultos de los personajes. O esos estallidos desgarrados y violentos de ambas hermanas cuando se sienten al borde del abismo así como una violencia explícita en las relaciones entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanas, el empleo de las estancias (las habitaciones, las casas que habitan los personajes, y, como no, las ya citadas escaleras por la que suben y bajan las vidas de dichos personajes) Y cuando al final se revela que aquella alusión original a Fray Luis era un engaño, que no hay ni justicia ni injusticia morales, que no hay buenos castigados ni malos ensalzados. La tragedia es implacable y anuncia lo innegable: sólo hay una vida y un mundo que sigue incluso cuando aquélla expira. Y nos damos cuenta de que el plano final coincide con el primero, con ese vehículo estático, con esa música recurrente, con ese rótulo que, sobre plano fijo, indica que la cinta ha concluido, el sentido de la obra se torna aún más ambiguo y comprendemos aquella paradoja inicial sobre el movimiento: el mundo sigue, es puro devenir, pero siempre, en ese discurrir imparable, nos devuelve al punto de partida, ese limbo en el que, como el lujoso coche en que llegaba Luisa para confluir con Eloísa, lo mutable y lo inmutable se fusionan y se difuminan, la imagen se detiene y la música continúa. El mundo siempre sigue, pero preso de un eterno retorno en el que nada cambia.
 




Hay un cine español que quiso ser silenciado (olvidado, enterrado) porque mostraba una realidad que no convenía airear (y eso que algunos de sus realizadores eran afines a la dictadura. Esa es una de las grandes dificultades a la hora de analizar y valorar nuestro cine y es la presencia de la ideología). Y digamos que "El mundo sigue" es la máxima representación de su ostracismo y también sirve como puente con el nuevo cine español (que ya estaba dejando joyas como "Calle Mayor", 1956, o "La tía Tula", 1964,  (dos auténticas obras maestras) con directores con fuerza como Juan Antonio Bardem o Miguel Picazo.

Y la entrada de jóvenes realizadores como Basilio Martín Patino y "Nueve Cartas a Berta", o Carlos Saura y  la turbulenta y genial "La caza", con interpretaciones majestuosas de Ismael Merlo, Alfredo Mayo, José María Prada y Emilio Gutiérrez Caba, ambas de 1966, hacia un cine que se abría no solo en temas sino también en la forma de emplear el lenguaje cinematográfico).


No hay duda de que hay obras de realizadores que se han visto ensombrecidas o acceder a ellas ha sido tarea algo más compleja. Así ocurre con algunos títulos de José Antonio Nieves Conde, el creador de "Surcos", de 1951.
O "El inquilino", 1957, del mismo director, también interpretada por Fernando Fernán Gómez y que hablaba de las dificultades para acceder a una vivienda digna. 

[
Jacinto, un torero que vive miserablemente con su sobrinito Pepote, recibe una carta en la que se le comunica que debe participar en una charlotada]. 
O lo poco que circulan títulos de Ladislao Vajda [Director y productor de cine nacido en Budapest -afincado en España- en 1906. Falleció en Barcelona en marzo de 1965 que presentaba un Madrid empobrecido y desilusionado en la inolvidable, conmovedora y extraordinaria muestra de neorrealismo hispano "Mi tío Jacinto", obra maestra con un actor inolvidable como fue Pablito Calvo y el extraordinario Antonio Vico. 
1956: Festival de Berlín: Oso de Plata (Premio del Público)
1956: Sindicato Nacional del Espectáculo: Mejor fotografía
1957: Medallas del CEC: Mejores decorados.
1956: Fotogramas de Plata: Mejor intérprete de cine.






O un ambiente asfixiante y angustioso rodado en Suiza como en "El cebo", 1958 con actores internacionales: alemanes: Heinz Rühmann, Gert Fröbe, la pequeña Sigfrit Steiner, la española María Rosa Salgado, y el francés Michel Simon, Sigfrit Steiner,  adaptación de la novela de a novela de Friedrich Dürrenmat: "Es geschah am hellichten Tag"

Asimismo, la obra de Edgar Neville, ahora muy reivindicada, andaba en olvido con interesantes radiografías de la sociedad como "El último caballo", 1950, con Fernán GómezConchita Montes.
Una magnífica y climática adaptación de la novela "Nada", 1947, Premio Nadal de Carmen Laforet, rodada en Barcelona, con Conchita Montes,  Rafael Bardem, Tomás Blanco, Julia Caba Alba, María Cañete, y los actores italianos Fosco Giachetti y Adriano Riimoldi.

Y la póstuma "Mi calle", 1960: Tota Alba, Rafael Alonso, Ángel Álvarez, Adolfo Marsillach, Conchita Montes, Katia Loritz, Agustín González, Gracita Morales, Ana María Custodio, Ángel del Pozo, Roberto Camardiel, Susana Campos, Jorge Rigaud, María Isbert, Nati Mistral, Rafael Bardem, Lina Canalejas, Rafael Alonso, Hector Bianciotti y Antonio Casal.
Y Jorge Grau con su espléndida "Una historia de amor".1967, con magníficas actuaciones de Simón Andreu, Teresa Gimpera, y la actriz italiana Serena Vergano premiada en el Festival de San Sebastián, Yelena Samarina, y la excelente cooperación de Adolfo Marsillach, y el hispano-portugués José María Nunes con "Noche de vino tinto", con Enrique Irazoqui, Serena Vergano, y Rafael Arcos.
 





                       UN REPARTO EXTRAORDINARIO

El reparto de "El mundo sigue" contó con actrices y actores excepcionales, e interpretaciones majestuosas como las de Lina Canalejas, Gemma Cuervo, Milagros Leal y Fernando Fernán Gómez.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
[Madrid, 29 de enero de 1932 - Madrid, 1 de septiembre de 2012][Barcelona, 22 de julio de 1934-Madrid, 14 de marzo de 2026]

                                         [Madrid, 2 de diciembre de 1902 - Madrid, 2 de marzo de 1975]




Les acompañaron un otro buen elenco secundario con muchos rostros conocidos, como Francisco Pierrá, Agustín González, Fernando Guillén, José Calvo, José Morales, José María Caffarel, Marisa Paredes, Jacinto San Emeterio, María Luisa Ponte, Ana María Noé, Antonio Jiménez Escribano y Pilar Bardem, entre otros. Fue espléndidamente fotografiada por el célebre director de fotografía Emilio Foriscot, rodada con maestría en exteriores en Madrid, mostrando magníficamente calles, plazas y lugares de la Castiza. Además, cuenta con una banda sonora atmosférica y evocadora de Daniel J. White, colaborador habitual de Jesús Franco. La película, pese a fracasar en taquilla, estuvo genialmente dirigida por Fernando Fernán Gómez, que apareció en más de 200 películas, dirigió otras 20 y escribió novelas, obras de teatro y poesía. Fue miembro de la Real Academia Española y uno de los mejores actores de la historia del cine. Junto con Icíar Bollaín, es el único actor que ha sido nominado como intérprete ("El Abuelo" -1998-), director ("El Viaje a Ninguna Parte" -1986-) y guionista ("Lázaro De Tormes" -2001-) por tres películas diferentes en los Premios Goya. De hecho, ganó en todas las categorías al menos una vez.




                                 OPINIONES DE LA CRÍTICA 


Jonás Trueba
escribió en 2010, años antes del redescubrimiento: "Ahora mismo no recuerdo otra película que me haya mostrado mejor la vida en un país, de una ciudad, de un barrio de la España de los sesenta".



Diego Galán
opinó que "es un drama recio y duro con ausencia total de humor, en el que se cuenta cómo en esta sociedad sólo se puede medrar a través de la bajeza; quien se comporta bien tiene prevista su compensación en el más allá”


Finalmente, Rubén Lardín afirmó que Fernán Gómez "se sentía vivir una crisis sentimental que no era más que soledad. Tenía que hacer una película como fuera y esta era la que tenía escrita".



EL MEJOR Y MÁS FURIBUNDO ACTOR DEL MUNDO