miércoles, 21 de noviembre de 2007

Le fate ignoranti (El hada ignorante)

De Ferzan Özpetek nos han llegado cuatro películas. Su primer film: "Hamman" fue una agradable sorpresa. La segunda es mejor olvidarla, la tercera es esta maravillosa "Fate ignoranti". Se estrenaron también "La finestra di fronte", 2003, sensible retrato de personajes actuales y pasados, atizados por esa pena infinita que imponen las pasiones, sean del tipo que sean, "Saturno Contro", 2005, atractivo drama en el que nuevamente se diseccionan las realidades románticas de nuestro siglo, sin pecar de exageraciones, con imágenes y situaciones impecablemente armoniosas, y que abarcan de manera sensible y conmovedora la vida y la muerte, y "Mine vaganti" de 2010, un interesante shock de secretos familiares, muy "al dente" como rezaba la publicidad. ("Cuore sacro", de 2005, "Un giorno perfetto", 2008, "Magnifica presenza",2012, "Allacciate le cinture", 2014, permanecen todavía invisibles en las pantallas españolas).







En consecuencia, de todo lo visto de Özpetek, turco afincado en Italia, lo mejor sigue siendo, sin duda, esta atrevida "Fate ignoranti", que también roza el profundo arcano de esos amores sublimes que por lo general se tocan únicamente con la punta de los dedos, por ser tan efímeros, tan difíciles de propalar, tan infantiles como un cuento, y tan comprometedores que jamás llegan a agarrarse de verdad. Pero de todo hay en esta hermosísima película, porque posee ese perfume excelso a fábula que no compromete (hasta el título lo dice), pero que nos da a conocer (como un regalo a saborear muy pronto) un ayer, sin haber conocido del todo el hoy. Cuando veáis la película, comprenderéis lo que quiero decir.

Özpetek pone sus cinco sentidos y se entrega con entera libertad (o le lee la cartilla a quienes vean a su "Fate" con la negra y significativa mirada de la intolerancia) a su apostolado de amor en cualquiera de las dimensiones que éste pueda presentarse. Imperan las prendas del alma (¡si es que el alma existe!, bueno, en los cuentos sí), pero también la hermosura física y el naturalismo pagano de la pasión, que no son perversión ni vicio, sino otra forma de amar.

Por otro lado, Özpetek estudia el cuerpo humano en el atlas de la amistad y de la comprensión, y se deja de fórmulas rutinarias o rancias. Es un sabio que nos dice a todo que sí. Y para que todos, y lo que venga, nos edifiquemos tanto interior como exteriormente, se vale de dos personajes centrales tan ricos en su fisonomía ética, que nos obligan a hacer con los dedos de la mano un manojo de admiración y llevárnoslo a la boca con escalofríos.

Margherita Buy, actriz renombrada en Italia y Francia, y prácticamente desconocida en este país nuestro invadido de horrores norteamericanos, posee toda la tierna transparencia que encumbró a una Ingrid Bergman. Su rostro, bellísimo, primero por la vía de la curiosidad, por la de la compostura después, recorre, de forma sublime, la distancia entre la ignorancia y la fábula maravillosa que nos hechiza y es capaz de apagar en el cuerpo los dolores barruntados. Transformada en hada también, es una nueva Claudia Cardinale  en "La ragazza con la valigia" o el  "El Gatopardo".



Stefano Accorsi posee esa comunicación misteriosa, magnética, hermosa y lastimera, casi sobrenatural, que sólo tuvo Monty Cliftt. Es el armonizado espejo en el que Ferzan Özpetek no se harta de "admirarle". ¡¡Y qué voces, loados sean todos los hados!! El film rebosa de cuantas emociones y alegrías pueden llegar a vigorizar la naturaleza humana. Tiene todas las papeletas para convertirse en mítico. Gran elenco de secundarios. La música y la canción final un nuevo encantamiento.