lunes, 18 de junio de 2007

Senso

Luchino Visconti crea su primera "ópera" (cinematográfica, se entiende). Es tan barroca como pasional. Un universo poético que rebasa todas las abominaciones folletinescas de las teatralizantes y gigantescas "obras cantadas". La agilidad narrativa de su cámara es prodigiosa. Una concepción del mundo tejida como siempre por las trampas infernales del más desenfrenado de los amores. Pero el revolucionario proyecto cinematográfico de Visconti, que bordea peligrosamente el ridículo (y sabe rehuir sus falsas premisas), es radicalmente nuevo. Acorde con el ambiente y el tema, en sus aspectos más epidérmicos, también la palaciega Venecia, en manos de este hombre culto y sensible, se convierte en una antología de musgo y piedra.







El desenfreno magistral, la belleza otoñal, de una Alida Valli inolvidable, más olímpica que la Garbo y la Dietrich, nos obliga a amarla con locura (ya lo hicimos en "El tercer hombre") desde su primera aparición, enfebrecida y exquisita, en uno de los palcos del teatro La Fenice; y, por supuesto, a perdonarle sus excesos sucesivos, siempre en nombre de la más desatada de las pasiones amorosas. Farley Granger, como galán, nos resbala, pero Visconti no pudo contar con el actor elegido que era Marlon Brando... ¡El color es irrefrenablemente lírico! ¡La estética Viscontiana nos estremece! La versión original es absolutamente necesaria.



Luchino Visconti

 

 

 

 

 

 


 

 



"El color se usaba como un medio de expresión, las tonalidades eran sugestivas, algunas veces inventadas. Alida Valli se reveló como una inolvidable Condesa Serpieri. La primera idea fue contratar a Ingrid Bergman y a Marlon Brando. Pero Rossellini no permitió que la Bergman hiciera el film, cosa que apenó profundamente a ésta. Lux Film no quiso a Marlon Brando, e insistió en que se contratara a Farley Granger. Con "Senso" alcancé lo que para mí era inimaginable: la cumbre de la fama. Cuando entraba en un estudio, en un teatro, o en cualquier lugar, los electricistas y los trabajadores guardaban silencio. Cuando "Senso" fue proyectada en el Festival Cinematográfico de Venecia, la Administración decidió boicotearla. En ningún caso debía darse el premio a "Senso" porque tanto el director como el film eran comunistas. En Inglaterra, "Senso" se proyectó con el título de "The Wanton Countess", y en América no llegó a exhibirse, porque se pensó que el público no digeriría a un héroe que hacía que su amante le diera dinero"



¡¡Luchino Visconti y Alida Valli "per sempre" (R.I.P.)!!