"Había leído, comentaría Bob Rafelson, director estadounidense de "The Mountains of the Moon"- las novelas históricas de William Harrison "Burton and Speke" y "The Mountains of the Moon" de Sir Richard Burton. El nudo argumental de ambos libros, la estrecha relación afecto-odio de dos arriesgados expedicionarios gozaba de toda la excitabilidad neurótica en su ostentación de cuanta miseria, jactancia y tortuosidad presupone el riesgo aventurero, que a su vez desarrolla una vivencia intensa nada desdeñable, y una ilimitada carga de emoción y abigarrada fantasía. En una tierra remota, a través del espíritu de un tiempo apasionado y violento, se movía la historia de Burton y Speke. Personajes a los que admiré de inmediato.
Fue como si me sintiera "hambriento" por trasladarlos a la pantalla.
Pensé en la gran cantidad de extranjeros que habían llegado a Estados
Unidos y que fueronn capaces de realizar allí grandes films. ¿Por qué no intentar, pues, rodar también una película en Inglaterra y África?"...

Con el soporte del productor Daniel Melnick, Rafelson adquirió los derechos sobre "Burton and Speke", de William Harrison, después de que el director Oliver Stone renunciara a los mismos. Warner Bros. distribuidora interesada en el rodaje propuso que la interpretación de los dos exploradores debía pasar a manos de dos estrellas en auge en la década de los 80: Mel Gibson y David Bowie. No obstante, Warner había sufrido una decepcionante aventura anterior en África con "Greystoke: the Legend of Tarzan", y el estudio temía fracasar de nuevo si retomaba un segundo rodaje en el dificultoso set africano. Supervisar constantemente un film en localizaciones remotas resultaba fatigoso para los magnates de Warner Bros. Su vicepresidente detestaba volar una vez y otra, y perder su valioso tiempo en lugares que particularmente detestaba. Rafelson comentó: "Aparte de la viabilidad comercial de la historia, ellos significan más bien poco. ¿Por qué tienen que andar importunando?"...

Patrick Bergin, actor irlandes (Dublín, 4 de febrero de 1951) de robusta figura masculina realzada por un
provocativo primitivismo, capaz de configurar a la perfección la semi
extinguida tradición del patológico héroe aventurero, y recién
incorporado a los medios interpretativos de la cinematografía británica, se encargará de encarnar al vital e impulsivo Richard Francis Burton. Bergin abandonó
su Dublín natal para trasladarse a Londres. En la capital británica
actuó en un grupo teatral, al tiempo que tuvo que ganarse la vida
trabajando como albañil y bibliotecario. Tras estudiar en sus horas
nocturnas, logró graduarse en la "North London Polytechnic". Poco después crearía su propio grupo teatral con los medios que le proporcionaban su nuevo status como profesor de inglés.




Iain Glen, actor escocés (Edinburgh, Scotland, 24 de junio de 1961) que ya había intervenido como extra en el rol
de estudiante norteamericano en el film "Gorillas in the Mist", 1988, dirigida por Michael Apted, y en la que apareció junto a la espléndida Sigourney Weaver. En el recae la elección de John Hanning Speke. Glen posee un rostro de clara tez y
belleza casi femenina, ojos penetrantes con destellos de mórbido
puritanismo y presumible soberbia imperialista muy acorde con lo que se
sabe de su personaje. Y en contraposición a Bergin, brutal, sarcástico y
sencillo, es sumamente atractivo, un veraz retrato de la imperialista
Inglaterra decimonónica como lo fuera también el gran expedicionario, y
que en cuanto a virtudes (arriendo temporal en el protagonismo de Iain Glen)
muestra no menos franqueza que su compañero, sin dejar de ostentar al
mismo tiempo el citado orgullo y aridez característico de la arrogancia
inglesa del siglo XIX.
Realizó estudios en "Edinburgh Academy",
instituto independiente para niños. Siguió estudiando en la "University
of Aberdeen". Sus primeros conatos interpretativos tienen lugar en la "Royal Academy of Dramatic Art" [RADA] de Londres. En la citada universidad conseguiría lal "Bancroft Gold Medal". Su hermano mayor, Hamish Glen dirige el "Belgrade Theatre", en Coventry. La etapa cinematográfica de Iain se
remonta desde1988 con los films "Paris by Night" y "Gorillas in the
Mist" hasta el drama británico "The Flood", 2019. Sus próximas
apariciones, pendientes de estreno, son "What About Love" y "The
Windermere Children". En 1990 consiguió el "Oso de Oro" en el "40th Berlin International Film Festival" por su interpretación en "Silent Scream", de David Hayman.











THE MOUNTAINS OF THE MOON


La llegada de Speke se perfila en el horizonte. Encuentro inicial en
Zanzibar con Burton. El joven Speke ha abandonado voluntariamente
libros, las lujosas salas londinenses, el civilizado y militarista
espíritu inglés. Zanzibar abrasada por el sol, puerto depauperado por la
indiferencia del mundo, pródiga a todo extranjero capaz de adoptar una
actitud de fascinación y un impulso vital de acoplamiento ocasional con
el desequilibrio exótico de
África. Burton posee un diligente toque de rudeza, la brusca mentalidad
aventurera que acoraza a los anglosajones que se dejan atrapar por la
voluptuosidad mítica y la lasitud animal de los atardeceres moribundos, y
el esplendor irrespirable del inmenso continente inexplorado. África y
su misterio crea vínculos. Se vive en una dimensión que no es la ingenua
realidad tal y como la ha inventado el hombre. Ofrece la libertad de
soñar, pero es necesario sufrirla
liberándose de las ataduras formales internándose en el azar. La
aventura gigantesca pronto será evaluada. Esos dueños del conocimiento
enigmático que conlleva la vasta perspectiva exploratoria de los sueños
geográficos, siervos, no obstante, de las limitaciones de la carne, no
tardarán en enfrentarse a la silueta salvaje que no admite vínculo
alguno con los hombres dioses.
Ataque nocturno entre las dunas de Zanzibar


Un ataque nocturno en las dunas somalíes
frente a las titilantes fosforecencias
de las llamas. Un primer enfrentamiento con la acción repentina y
bárbara de la aventura. Muerte y tortura; incertidumbre y embriaguez de
la huida. Speke sufrirá termendas heridas en sus piernas, Burton verá su rostro atravesado por la lanza indígena.

Huida desde las dunas
hasta enfrentarse a la soledad del mar. La salvación se perfila, finalmente, en el horizonte marino.







En
Burton y Speke, una vez de vuelta a Inglaterra, palpita por segunda vez
el germen de una exaltación decidida e irrefrenable. El nuevo arrebato
expedicionario se interna en sus vidas. África y las misteriosas fuentes
del Nilo: la gran contingencia expedicionaria definirá ampliamente la
autenticidad heroica de ambos exploradores; nueva escala de valores a
sus individualidades, y cada una de ellas habrá de remontarse sobre la
imagen emocionada del otro. Lucidez y pánico de lo inesperado jamás
experimentado antes. Asedios amenazadores entre las arideces desérticas o
las feracidades selváticas. Solitarios y sombríos panoramas que golpean
sus noches y sus días. Afecciones corporales que engendran nuevas
formas erizadas del horror: fiebre, ceguera, ataques de insectos
depredadores. Efusión uranista por parte de Speke ante la enfermedad de su compañero de expedición Un desgarro siniestro que recorre el inexplorado continente africano. Un dédalo de paisajes atormentadores y enfrentamientos con animales salvajes.





Ataque nocturno entre las dunas de Zanzibar





























De nuevo en Inglaterra, Burton se entrevista con el gran explorador Henry Morton Stanley [descubridor de la misteriosa desaparición del misionero David Livingstone, a quien halló gravemente enfermo el 10 de noviembre de 1871 en la aldea Ujiji, junto al lago Tanganiyka]. Burton y Stanley hablan de sus avances expedicionarios en África Central, y en la posibilidad de que las fuentes del Nilo nazcan en realidad en la inmensidad del lago Nyanza como asegura su compañero Speke, tras su última expedición con el capitán J.A.Grant. Y en una especie de torneo orientativo de heridas sufridas a lo largo de sus correrías africanas, distendidamente, ambos se disputan poseer la mayor cantidad de ellas.








Richard E. Grant: Larry Oliphant
El Séptimo Arte jamás podrá sustraerse por completo a la moda del film de aventuras. Explotar el pintoresquismo de un continente como el africano, convertir en manzana de la discordia a dos amigos entrañables (expedicionarios auténticos insertados en una de las mayores hazañas de la historia de los descubrimientos), revelar al espectador con indudable maestría tan poético y terrorífico retrato, como irónico y fatalista (el que supuso la gran odisea de Burton y Speke), enriquece al mismo tiempo la irrepetible aventura, que no pierde de vista tampoco ciertas incisivas anotaciones críticas y ambiguas, de una exaltación tan atractiva como sentimentalmente admirable. La pantalla ofrenda, pues, una nueva recepción triunfal a la odisea humana, y veremos a sus gallardos héroes, indisolublemente ligados a la crónica del conflicto social que la misma genera, desplazarse de igual forma entre una temática de sentimientos y emociones que, a diferencia de otros films de aventuras más al uso, acaban adquiriendo un tinte más polémico y comprometido. Un relato nostálgico y elegante, articulado en una línea narrativa zigzagueante entre dos mundos, y que al tiempo que embriaga nuestros sentidos con sus variados matices paisajísticos, rezuma una visión sombría y pesimista del hombre arrebatadamente enfrentado a la más audaz de las hazañas, muchas veces casi un espejismo inalcanzable.






