"Pane, amore e..." (Premio David di Donatello, 1956, al Mejor Actor Vittorio de Sica)
[23 de diciembre de 1916- Milán-7 de Junio de 2008 -Roma-]
Onorificenze: Cavaliere di gran croce dell'Ordine al merito della Repubblica italiana"
Onorificenze: Cavaliere di gran croce dell'Ordine al merito della Repubblica italiana"
Uno de los mayores maestros de la "Commedia all'Italiana", junto a otros renombrados directores cinematográficos como Mario Monicelli, Luigi Comencini, Mario Soldati, Nanny Loy, Ettore Scola, Steno, Alessandro Blassetti, Luigi Zampa, y, más posterior, Nanni Moretti. De una familia de tres hermanos, el más joven de ellos, Nelo Risi (1920-2015) se convertiría también en director de cine. Huérfano a los doce años de edad, junto a sus hermanos pasan a depender de familiares y amigos. Cursa estudios de medicina en el "Liceo Classico Giovanni Berchet" de Milán, consigue la "Laurea in Medicina" en la "Università degli Studi" de la misma ciudad, y se especializa en psiquiatria, cumpliendo los últimos deseos de sus padres.
Fuertemente atraído, sin embargo, por la cinematografía, da comienzo su etapa como asistente de dirección de los ya reputados directores Mario Soldati y Alberto Lattuada. En 1946 se lanza a la dirección propia con el corto "Barboni", sobre el drama social del desempleo en Milán. Ese mismo año dirige también "I bersaglieri della signora". Los años siguientes verán la luz una profusión de cortometrajes no demasiado destacables, hasta que en 1950, con "Buio in sala", que arrastra los signos y ruinas de la guerra en su Milán natal, logra su primer éxito. Melodrama corto que tiene como protagonista a un viajero de negocios atacado de profunda depresión que, tras visionar en una sala de proyecciones una película sobre la posible recuperación de la Europa de posguerra, sale de la misma más reconfortado y resuelto a enfrentarse a los agobiantes problemas que hasta aquel momento ha conllevado su existencia. Para Dino Risi, a partir de entonces, el arte cinematográfico sería considerado por él como un "maestro de la vida". "Buio in sala" se produjo con un coste de doscientas mil liras, y fue adquirido por Carlo Ponti por dos millones.


A partir de aquel año de 1950, Risi decide trasladarse a Roma, ya que su ya irrevocable vocación como cineasta podrá hallar mayor reconocimiento en los afamados estudios de "Cinecittà". Una vez allí, en 1951, ya como asistente de dirección con Alberto Lattuada, pone a disposición del director sus amplios conocimientos hospitalarios como psiquiatra, y juntos redactan el guión del que se convertiría en gran éxito cinematográfico: "Anna", film enormemente taquillero en el que también brillará la nueva y deslumbrante actriz Silvana Mangano.


La década de los 50 sería deteminantemente significativa para Dino Risi, pues, consagrándose ya como excelente director cinematográfico, en la misma verán la luz muchos de sus más sonados triunfos. En 1953-1954 dirige sus primeros largometrajes, "Il viale della speranza" y "Vacanze col gangster", ésta interpretada por un joven recién llegado de nombre Mario Girotti, que años después sería conocido por sus absurdas apariciones en comedias intrascendentes, como Terence Hill. En 1955 dirige "El segno di Venere", cuyo guión escribe con la colaboración del gran Cesare Zavattini y con la magníica actriz de comedia Franca Valeri, memorable protagonista también del film junto a un gran elenco ya destacado en la cinematografía italiana: Vittorio de Sica, Alberto Sordi, Peppino de Filippo, Tina Pica, Virgilio Riento y Raf Vallone. Y la nueva y despampanante "maggiorate" Sophia Loren, que ya había destacado débilmente en películas anteriores, se hace, gracias a Dino Risi, con uno de sus más notables papeles en comedia italiana de "neorrealismo rosa"


En 1955, Risi dirige "Pane, amore e...", esta vez con Sophia Loren y Antonio Cifariello, y manteniendo en "nómina" al gran Vittorio de Sica y a Tina Pica. Afortunada secuela y culminación italiana del ciclo anterior dirigido por Luigi Comencini. (En 1958, la acción se trasladaría a España de manos del director español Javier Setó y del mismo Vittorio de Sica, con "Pan, amor y Andalucía" ("Pane, amore e Andalusia"). Se hicieron cargo del guión -no demasiado afortunado- los italianos Ettore Margadonna, Luciana Corda y el español Jesús María de Arozamena Fue producida por Benito Perojo y "Produzione Films Vittorio de Sica". Una resplandeciente y no menos inolvidable Carmen Sevilla tomaría el relevo, con gran desparpajo y fascinante personalidad, de Gina Lollobrigida y Sophia Loren. Al reparto español se uniría el galán de moda por aquel entonces Vicente Parra, y José Nieto, Mario Carotenuto, Peppino de Filipo, Lea Padovani y la mexicana Columba Dominguez. Esta cuarta entrega seguiría la trayectoria donjuanesca del "Il maresciallo" Carotenuto "cavalier" Antonio en la ciudad de Sevilla. Pese a que se trataría de la más intrascendente secuela de sus tres predecesoras, su éxito en Italia resultó arrollador).
"Poveri ma belli", 1956, con Marisa Allasio, Maurizio Arena, Renato Salvatori y Ettore Manni, comedia de bajo coste, alcanza una aceptación multitudinaria por el espectador italiano. Risi, tras el inesperado éxito, dirige una trilogía con "Bella ma povere", 1957, y "Poveri milionari", 1959, con el mismo elenco, al que se uniría en esta última Silva Koscina.
Los éxitos se repiten esta vez con "Il vedovo", 1959, contando con la excelencia de Alberto Sordi y Franca Valeri. Dirige a Vittorio Gassman en "Il mattatore", 1960, quien reinicia su etapa cómica iniciada dos años antes con el extraordinario "Il soliti ignoti" de Mario Monicelli.





Un espectador europeo, cada vez más entusiasmado con la cinematografía de Dino Risi (a quien se compara ya con el genial Billy Wilder), recibe gozoso las siguientes entregas de "Una vita difficile", 1961, donde brillan a gran altura Alberto Sordi (uno de sus mejores papeles tragicómicos) y Lea Massari. Seguiría "Il sorpasso", 1961, comedia excelsa y sublimada hasta límites infrecuentes por el público, con un Vittorio Gassman campando por sus respetos y en estado de gracia, junto al joven francés recién llegado Jean-Louis Trintignant. Comedia, como ya se dijo, ejemplar, hoy ya mítica, que acabaría convirtiéndose en la una de las películas más disfrutables en cuanto a situaciones sorprendentes, incluidos sus geniales diálogos, y por supuesto indisolublemente ligada al nombre de Risi. Un sinvergüenza de cuarenta años, carne del film, que se lanza a un road-movie tan enloquecido y calamitoso como inolvidable junto a un tímido estudiante, al cual involucrará en una enfebrecida desaparición de la inocencia, con su incómodo puntito de terror, ofrecido por el simiesco cuarentón, ante un flamante dibujo de conductas alejadas del provincianismo familiar itálico y más acordes con el ya reciente "boom" económico de la nueva Italia de los 60.
Seguirían de nuevo con Gassman "La marcia su Roma", 1962, "I mostri", 1963, junto a Ugo Tognazzi.
"Il gaucho", 1964, que contaría la desafortunada y grotesca historia de un viaje a Argentina de un grupo de cineastas italianos encabezado por un fracasado e irrisorio director cinematográfico cuya total decadencia y ridícula personalidad reposa de nuevo en las carnes interpretativas de Vittorio Gassman junto a un magnífico elenco integrado por Amedeo Nazzari, Silvana Pampanini (en una de sus últimas apariciones), Nino Manfredi y Maria Grazia Buccella.


Con "L'ombrellone", 1965, interpretada por Enrico Maria Salerno, Sandra Milo, Daniela Bianchi y Jean Sorel entre un colosal reparto, traza un magnífico retablo vacacional de burgueses convertidos en auténticos monstruos de la más absoluta vulgaridad, tan sutil como mastodóntico, y que se enzarzan en experiencias de auténticos "deliriums tremens" hasta alcanzar un final casi apocalíptico. Seguiría "Operazione San Gennaro", 1966, con reparto internacional: Senta Berger, Harry Guardino, además de Nino Manfredi y Totó. En 1967 y 1968 dirige de nuevo a Vittorio Gassman en "Il tigre" e "Il Profeta". "Straziami, ma di baci saziami", 1968, con Nino Manfredi y la actriz norteamericana Pamela Tiffin, comedia romántica con fondo melodramático y musical valiéndose de canciones de San Remo, y en cuyo film Ugo Tognazzi no articula una sola palabra a lo largo de todo el metraje. Las miserias, los excesos, los vicios y muchos de los defectos del pueblo italiano vuelven a ser retratados en "In nome del popolo italiano", 1971, de nuevo con Gassman y Tognazzi.
En "La moglie del prete", del mismo año, reune el tandem Loren-Mastroianni.



Con "Profumo di donna",1974, (Premio "David di Donatello Miglior Regista"-"Mejor Director"-) remake del film norteamericano "Scent of a woman", traza un certero melodrama psicológico de un invidente mujeriego, magníficamente interpretado por Vittorio Gassman, que en 1977 se pone de nuevo ante las cámaras con Risi en "Anima persa", acompañado por Catherine Deneuve. Sucesivamente, aunque ya entrando su cinematografía en cierto declive, dirige: "Telefoni bianchi", 1976, "La stanza del vescovo", 1977, "Primo amore", 1978, "Caro papà", 1979, "Sono fotogenico", 1980, "Fantasma d'amore", 1981, "Dagobert", 1984, "Scemo di guerra", 1985, "Il commissario Lo Gatto", 1986, "Teresa", 1987, "Tolgo il disturbo", 1990, y "Giovani e belli",1996. En 2002, obtuvo el premio "León de Oro" a su trayectoria profesional ("Leone d'oro alla carriera") en el Festival de Cine de Venecia. Fallece de cáncer (solicitaría la eutanasia) la mañana del 7 de junio de 2008 en Roma. Siempre se confesó ateo: "Como ateo estaba exento de las clases de religión, podía así entrar más tarde en clase, y saltarme la primera hora. La verdad es que todos mis condiscípulos me envidiaban"
































En "Il maresciallo" Carotenuto "cavalier" Antonio fermentan los posos y hieles por un nuevo romance: la nueva "levatrice" llegada a Sagliena. ¡Hombres! Las advertencias históricas han de repetirse, dar rienda suelta a las emociones, plañir descubriendo nuevos daños. Pero las Ordenaciones del "Arma" no autorizan el derecho de ejercer libremente las pasiones mundanas que pueden ennoblecer o sumir en una nueva servidumbre de desasosiego la veteranía caballeresca de "il maresciallo" Carotenuto. Su ánimo vacila, pese a que el nuevo romance pudiera comportar un nuevo desengaño. El "Arma" proporciona, pues, una coartada moral al nuevo ahogo inspirador con que la madurez trata de sembrar emociones de juventud en los temperamentos que se resisten a la vejez: ¡el deber militar! ¡Adiós a Sagliena! Un nuevo puesto le aguarda en Sorrento, su ciudad natal: "Dirigire la locale stazione dei vigili urbani".Don Emidio, "il parroco", al despedirse de "il maresciallo" le insta así: "En Sorrento, no empiece otra vez"...
♫ Torna a Sorrento... ♫

"Caramella, la domestica", acompañándolo, medirá, como una madre, su tiempo y su conciencia. En efecto, Carotenut "Il maresciallo" arrastra hasta Sorrento, como un rito prolongado, los anhelos románticos que la memoria guarda en la conciencia otoñal de los solteros. impenitentes. Reformar la renovada y viril hidalguía apasionada de Carotenuto "cavalier" Antonio es la medicina pastoral que el Señor tiene encomendada a su hermano Don Matteo, "parroco della cittadina" de Sorrento. Nueva travesura del destino: en el domicilio natal de ambos hermanos (dada la larga ausencia de "il maresciallo") habita la joven viuda Donna Sofia, una bellísima "pescivendola" (pescatera), más conocida en Sorrento por Donna Sofia "la smargiassa" (la chula).
Donna Sofia "la smargiassa" (la chula)


Tiene lugar un previo altercado con una envidiosa "pescivendola" vecina (el atractivo irresisitible de nuestra viuda es requiebro inspirador de los hombres de Sorrento (especialmente de su joven enamorado y empleado Nicolino, siempre presto en su defensa), y lince de insoportable avidez para el refocilo de infernal murmuración en sus congéneres femeninas).
Donna Sofia, ya en el puerto mismo de la ciudad, portando como regalo a los recién llegados una hermosa cesta con toda la inimaginable variedad de sus productos de pesquería, esgrime ante los recién llegados el dolor de su durísima viudedad, la protesta generosa contra Don Matteo que trata de privarla del techo que la ampara. Y cuando el párroco esgrime su protesta ante el parloteo de Donna Sofia, ella se defiende, exclamando: "¿Parloteo? Sólo quería saludar a Don Antonio" A Donna Sofia la bendice el empaque irresistible del busto, el brioso arrojo que inspiran sus ojos, la zalamería en que se relamen sus labios, la perturbadora precisión que dibuja el arco de sus cejas, la música sublime de su voz, y, en fin, la belleza prodigiosa de un rostro y un cuerpo que dilata todos los límites del arte para enriquecer la figura humana.
"In visita a Donna Sofia"("Visitando a Donna Sofia")

Es inútil que en los fulgurantes vuelos fantasiosos de "il maresciallo" Carotenuto "cavalier" Antonio deje de imperar la ley del romántico, por mucho que esta ley insista en su edad, en sus orígenes de pasadas y fallidas aventuras amorosas. Esta ley es su tragedia. Y, a partir de ahora, la penetrante silueta de "la smargiassa" Donna Sofia borrará viejos nombres, fechas y lugares. La esencia estremecedora de la ígnea y "giovane vedova" desciende sobre su sofocante pasión masculina como inesperada guirnalda del deseo. Una armonía que alumbrará la nueva intensidad de sus emociones no únicamente cómo un símbolo de caridad hacia la pobre viuda realquilada, quien le muestra con orgullo como ha mantenido el cuidado de la casa materna con total minuciosidad, y por ello mismo jamás podría desahuciarla del domicilio natal, sino como poesía inexplorada presta a recibir de tan maravillosa criatura la delicada caricia de un nueva experiencia amorosa de las que ya se sentía desterrado tras sus precedentes fracasos pasionales en la vetusta Sagliena. "Haga lo que quiera conmigo, pero no me eche a la calle", ruega con la inquilina.En Donna Sofia habrá de revivir las perdidas satisfacciones del amor. Sorrento se encarna en el esplendor luminoso de "la smargiassa pescivendola": una nueva pasión por servir.
"Accolto da Donna Violante" ("Acogidos por doña Violante")

Sin embargo, ante la momentánea imposibilidad de recuperar la vivienda que se halla en arriendo, "il maresciallo" y Caramella, a instancias de Don Matteo, serán acogidos transitoriamente en la imponente casona que tiene por dueña a Donna Violante, soltera intachable y de buen ver, (que ante todo exige evitar manchar su espléndido suelo), asperjada de piedad cristiana, cohibida del fervor y del ahogo acartonado de que la provee lo sagrado, abrasada por el rugido de sus sofocos constantemente reprimidos, recogida entre cortinajes y ornamentos mientras se debate en una oculta guarida de romanticismos poético-pianísticos que deliran por las campanadas del nunca alcanzado himeneo.



"La gelosia di Nicolino"("Los celos de Nicolino")



"Seguono i pettegolezzi" ("Siguen los cotilleos")


Don Antonio cita a Donna Sofia y la pide en matrimonio a Donna Sofia, como única posibilidad de evitar el desahucio. Nicolino, que recoge todos los rumores de Sorrento, se opone a la siguiente cita secreta de la esperanzada "vedova" con su protector. "La smargiassa pescivendola", abofeteada por su joven amante, despliega, flameante, la galanía de su genio. Nadie puede exigir de ella fidelidad y obediencia. Y para castigar la jactancia de Nicolino, acepta la propuesta de matrimonio de "il maresciallo".
"Mambo Italiano"

Fiesta en Sorrento. "I promessi sposi" se enfrentan a una polémica silenciosa con sus conciudadanos. "La smargiassa" Donna Sofia, aunque finja, constela su compromiso con Carotenuto "cavalier" Antonio. Y ante el despechado Nicolino, cuya atractivo juvenil es requerido por una desinhibida turista, la ennoviada viuda ("hacha que tala a quien realmente ama") se explaya con voluptuosidad, elude críticas, y ofrenda a los asistentes un vaivén danzante: un impagable "Mambo Italiano". Al mismo tiempo, encendiendo los celos de Donna Sofia Nicolino baila con la entusiasmada turista inglesa, presente también en la fiesta.
"Le dimissioni amorevoli di Carotenuto "cavalier" Antonio" ("La renuncia amorosa de Carotenuto "cavalier" Antonio)


La anunciada boda de Don Antonio con Donna Sofia es ahora una nueva y horrible premonición de escándalo en Sorrento, y naufragio para el deseo romántico de la olvidada Donna Violante. Nicolino renuncia a su "posto di vigile urbano", y se dispone a abandonar Sorrento. "Il maresciallo" comprende que a la Naturaleza siempre hay que concederle su libre albedrío. Y la Naturaleza no es nunca una doctrina ciega. Donna Sofia y Nicolino son los jóvenes usufructuarios bifurcados por los errores románticos que la enceguecida madurez de "il maresciallo" ha generado con sus torpes injerencias ensoñadoras. Carotenuto "cavalier" Antonio deberá renunciar de nuevo a ese futuro de soñada felicidad porque el dolor encubierto de Donna Sofia ante la inminente marcha del joven Nicolino, y la angustia dilucidada de las palabras de despedida a las que recurre el muchacho despechado cuando anuncia al asombrado "maresciallo" su renuncia al "posto di vigili urbano", avivan en su conciencia la finísima herida de la verdad: flagelar el desconsuelo de dos enamorados es limosnear juventud, ambicionar por hábito pasiones que ya no nos pertenecen, buscar esa holgura que se trueca en necesidad romántica cuando es la disciplina de nuestra madurez la que debe aprender a brillar en la ejemplaridad templada de la renuncia.

"Il maresciallo" recurre a una noble artimaña para reconciliar a Donna Sofia con Nicolino. Una cita en el puerto de Sorrento, de donde debe partir el transbordador que alejará a Nicolino de la villa, el desconsuelo encubiertamente lloroso de la maravillosa "pescivendola" que corre desesperada cuando cree que Nicolino la ha abandonado definitivamente, la sorpresa del reencuentro (ya que el joven no ha tomado el trasbordador), y la bofetada desconcertante de Donna Sofia cuando descubre la treta. Mas, cuando los enamorados, ya reconciliados, se alejan ante la mirada complacida de "il maresciallo" semejan dos bellos ídolos rurales.










"Concursos de Belleza"

























Francia le concede la "Legión de Honor" en 1991. En 1994 recibe el "Oso de Oro" a su carrera internacional en el Festival de Berlín. En 1996, el Presidente de la República, Oscar Luig Scalfaro, le otorga el título de "Cavaliere di Gran Croce dell'Ordine al merito della Reppublica Italiana". Y en 1998 recibe el premio "León de Oro" en la "Mostra del Cinema di Venezia"
(Nicolino)

(Donna Violante)

Nel set: si gira (En el set: se rueda)

¡¡Un bacio a tutti voi!!
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