sábado, 11 de julio de 2015

Omar Sharif

 

10 de julio de 2015, muere en El Cairo 

 

 

 Omar Sharif 

 

 

(Michel Demitri Chalhoub, Alejandría 10 de abril de 1932) 

 

 

¨la leyenda árabe de Hollywood¨

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La tendencia didáctica de la cinematografía, aunque siempre animada por un gran aliento coral, jamás ha renunciado a esa especie de privilegio "feudal", que fuera capaz de apuntalarla en su majestuosa distinción, ya secular, como recién nacido "Séptimo Arte". En consecuencia, y erigiéndose en escultora de su propio testamento artístico, no dudaría tampoco en maniobrar abiertamente, durante sus cien años de vida, la mejor de las estrategias: "el culto hacia la apología del mito", en cuyos anales se mantendría conmovedoramente momificado. El concierto universal del cine, sobrado de espíritus torturados y complejos, de su otro culto al dinero y al triunfo, del sensacionalismo, y de sus compromisos, tantas veces distantes, de una auténtica representatividad social, que, como indicó el gran director francés Jean Renoir: "poseía todos los requisitos para convertirse en un universo ilógico, irresponsable y cruel", saldó con creces, pese a todo, los pilares de su desarrollo a nivel mundial porque compensó al espectador empedernido con miles de ensueños extraordinarios, laboriosamente aderezados por el rico arsenal nostálgico del romanticismo y la aventura. Y así el nutridísimo capítulo del cine y su momento histórico, portador ya de un nueva y hoy monolítica justificación ética bajo el lema de "Gran Arte Audiovisual", glosa, y seguirá glosando personajes que, aun estando vivos muchos de ellos, han entrado ya de lleno en el área de la leyenda.  





David Lean: descubrimiento de Omar Sharif


Omar Sharif, casi como intemporal representante popular y aventurero en su Egipto natal, donde había encabezado varios films románticos con su esposa egipcia Fatem Hamama, fue descubierto para la cinematografía occidental por el genial director inglés David Lean. Su "pintoresquismo" artístico fue quintaesenciado en la monumental producción de Lean, "Lawrence of Arabia", 1962, por cuya impactante interpretación fue nominado al Oscar y al Globo de Oro como "Mejor Actor de Reparto". Y de nuevo en manos de Lean, se convertiría en un sobrio, no menos emotivo, y hoy "mítico" "Doctor Zhivago", representación en imágenes cautivadoras (gran "best-seller" novelístico en la Europa Occidental) del realismo poético del escritor y Premio Nobel ruso Boris Pasternak. Personaje de tortuoso destino, con un protagonista asfixiantemente literario, que una vez materializado "en carne y hueso" por Omar Sharif, merced al apasionante itinerario creativo de David Lean en la pantalla grande, vibrante siempre de un elocuente frenesí entre los opresivos sentimientos del amor y los conflictos psicológicos, se  había aplicado también en estudiar con mirada de entomólogo majestuosas expresiones de espectacularidad que fueron desde la aventura colosalista hasta la plasmación en imágenes de la literatura más testimonial y fascinante. Factor inolvidable que acentuaría la internacionalización de su cine (en el que también se imponía, como uno de sus valores más firmes, los naturalistas e inspirados antecedentes estético-literarios de sus primeros films británicos). Lean, pese al elevado coste de sus nuevas realizaciones, nos restituyó, ocasionalmente, bien que en gran proporción, y valiéndose de su incansable búsqueda perfeccionista, una nueva penetración triunfal del más sugestivo de los estampidos artísticos. Y demostró que en "calidad de producción de prestigio", la potencia expresiva de la imagen poseía tan enorme vitalidad estilística que podía convertir al trasnochado "romanticismo" en algo más que un simple lenguaje de fácil grandilocuencia. 



"Doctor Zhivago", 1965, conseguiría así cinco Premios de la Academia de Hollywood, y el impactante calibre puesto en solfa por el nuevo galán árabe, Omar Sharif, irresistiblemente atractivo, tolerante, débil e introvertido, y por ello mismo de compleja personalidad poética, en un mundo atrapado por un tenso clima de bélica angustia social, "estaba, finalmente, bien a la vista", como indicarían, tras su sonado estreno, muchos críticos. Y esta vez, el occidentalizado intérprete egipcio sería premiado con el "Golden Globe Award for Best Actor 1966".




Y después de "Zhivago"...



  





La densidad psicológica de Omar Sharif en el plano interpretativo viviría a partir de entonces de pausas meditadas y de bruscos chispazos muy variados, que fueron, antes de su consagración definitiva en "Doctor Zhivago", y tras 18 películas seguidas, desde el catolicismo tradicional de un sacerdote español, con el significativo nombre de Francisco, capaz de concienciarse contra el impuesto y vencedor fascismo hispano-franquista, al tratar de ayudar, en "Behold a pale horse", de Fred Zinnemann, 1964, a uno de los principales cabecillas de los derrotados republicanos españoles, que sufría su destierro en Francia, hasta un íntegro Major Grau, investigador de  policía alemán inmerso en plena II Guerra Mundial, en la subyugante "The night of the Generals" de Anatole Litvak, 1967, que no dudaría en subvertir el polémico y siniestro momento político del III Reich, y convertir su obsesiva búsqueda de un "serial killer" en una auténtica crisis de conciencia, hasta acabar enfrentándose al sanguinario asesino y muriendo a manos del mismo: uno de tantos generales "nazis" moralmente embrutecidos por la  guerra. En 1968, dirigido por el siempre disparatado director inglés Terence Young, accedió a revestirse, esta vez en una sofisticada y mediocre síntesis del cine-espectáculo, en un subproducto de principesca tortuosidad romántica como fuera "Mayerling", interpretando a Rudolf de Austria, hijo suicida del emperador Francisco José y de la emperatriz Isabel, ofreciéndonos una sufriente imagen de enamorado tan fosilizado como los retratos que se pueden saborear en las vitrinas de algún histórico museo europeo. Tras los anteriores y endebles resultados artísticos de las películas citadas, aceptó la nueva imagen que le ofrendara el no menos irregular J. L. Thompson en su fallido western (bien que plagado de grandes estrellas) "Mackennas's Gold", 1969, con ocasionales secuencias rodadas en el "Fordiano Monumental Valley", poniéndose en la piel de un expresivo aventurero, de nombre Colorado, buscador de oro, tan exóticamente mexicano como descarado y falto de escrúpulos, ya que Sharif no dudó en mostrar en la misma un desnudo casi integral. El veterano William Wyler, que ya había entrado en la órbita de las grandes superproducciones con su "Ben-Hur", rodado en Italia en 1959, no dudaría en autentificar la sintomática y personalísima característica del inquietante hedonista que en realidad era el encumbrado actor egipcio, y sus consabidas connotaciones moralmente negativas, muy acordes con su vida privada, cual contumaz jugador de "bridge", cuya trayectoria como contendiente recalcitrante en "Competiciones Internacionales" de dicho juego no había dudado en anteponer a algunos de sus calendarios de rodajes cinematográficos, siendo objeto, por parte de los periódicos sensacionalistas de diatribas como "implacable neurótico social que tan sólo rinde culto al triunfo y al dinero", y aprisionó también, en 1968, su imagen de atractivo, despilfarrador y amoral seductor, bienamado por el sexo femenino, convirtiéndolo en el atildado "proffesional gambler" Julius W. "Nicky" Arnstein, demoledor personaje, esposo de la famosa cómica del "Ziegfeld Follies", entre 1910-1911, Fanny Brice, en el súper espectáculo musical, debut cinematográfico de Barbra Streisand, "Fanny Girl", que revalorizó el cine musical, la esencia gráfica de los famosos "gags Brice", maravillosamente cantados e interpretados por la Streisand,  relegando  a un segundo plano la imagen de Tenorio de Sharif, y que prácticamente, pese al gran éxito de taquilla que obtuvo la película, cerró la etapa de brillantez narrativa de William Wyler. 



Los éxitos comerciales de los films que Omar Sharif interpretara durante sus más fructíferas décadas, años 60 y 70, se encontraron cara a cara con el fantasma de la crisis de taquilla. Sus apariciones cinematográficas se tambaleaban, abocando sus frecuentes apariciones a una impersonal standarización como protagonista, prolífero, pero ya de una resonancia un tanto escasa. Viéndose, pues, casi apartado del gran seno testimonial que le abriera la puerta grande en la cinematografía occidental de Hollywood, su carrera hallaría una nueva funcionalidad interpretativa más acorde con los nuevos tiempos, dada la durísima urgencia por reivindicar y sobrevivir a su imagen, merced al nuevo aliento que sobre los espectadores de todo el mundo significaría la llegada de la televisión. No obstante, con la perspectiva que aporta la distancia, puede medirse hoy la más o menos importante envergadura del resto de films en los que Omar Sharif  intervino, y entre los que destacaron también: ""More than a miracle", 1967, "Che!", 1969, "The last valley", 1970, "The tamarind seed" y "Juggernaut", 1974; y para TV,  "The far pavillons" y "Peter the Great", 1986. 


 





Su última gran interpreación: "The Horsemen"
Siempre a caballo de la influencia capitalista del la cinematografía hollywoodense, enaltecida por el poco afortunado slogan: "El cine americano es la cultura", y concluida temporalmente la leyenda con que Omar Sharif mitificara su recreación del "Doctor Zhivago", puestos a elegir alguna brizna de la impetuosidad creativa que, dadas sus apariciones abundantes y variadas en la gran pantalla, quizás podamos, hoy, desde la distancia, como ya se indicó, rescatar de su filmografía, como benevolente testimonio que perdure en el recuerdo y forme parte de lo mejor de su biografía fílmica, la que, a mi juicio, fue sin duda su mejor interpretación para la pantalla grande: el violento, crispado, misógino y neurótico Ura", hijo de Tursen, un retirado buzkashi afgano, encarnado por Jack Palance, en la efectiva y arriesgada "The Horsemen", que John Frankenheimer dirigiera en 1971, basándose en un espléndido guión que Dalton Trumbo adaptó de la novela de Joseph Kessel.




En 1969 interpretaría a las ordenes de Richard Fleisher al revolucionario marxista "Ernesto "Che" Guevara". que fue manipulada por la Cia y considerada por Sharif como uno de sus mayores errores: "Yo exigí hacer una película que no tuviera tono fascista", recordó en una entrevista con Efe aprovechando su breve paso por El Cairo, donde acababa de rodar su última película, "Al Musafir" ("El viajero"), del joven realizador egipcio Ahmed Maher.


Una vez desplazado a su "prematura" etapa de galopante senectud, conferiría a sus escasas apariciones cinematográficas, especialmente en films europeos, una modulada meditación de depurada cultura sensorial, y cuyo ejemplo más significativo fue "Monsieur Ibrahim et les fleurs du Coran", realizada en Francia por François Dupeyron, en 2003, y por la que Sharif recibiría el "Premio César al Mejor Intérprete". Indiscutiblemente, resulta casi imposible hacer un balance, siquiera superficial, o más o menos aleccionador en cuanto al talento interpretativo de Omar Sharif se refiere, ya que, sobre su itinerario historiográfico, su valiosa encarnación como "Doctor Zhivago"  ha seguido actuando a lo largo de su carrera como un auténtico detonante, marginador, en infinidad de ocasiones, de sus restantes posibilidades artísticas, y que han dificultado un análisis crítico más pormenorizado de sus aportaciones a la gran pantalla.  


Omar Sharif, recorriendo así las cinematografías norteamericanas y europeas, contribuye una vez más a alimentar la "neurosis" de la creación, una vez ésta se convierte en objeto de culto, ya que su personalidad, lejos de evidenciar a la vez las posibilidades y los límites de esta demoledora explosión que significa el arte interpretativo, parece haber vivido encerrada en un eterno circuito, capaz de abrir su única ventana al mito, y reducir el verdadero talento a una especie de ghetto cultural donde se encasilla el ingenio artístico, más adaptable a la sociedad de consumo. Pese a todo, en noviembre de 2005, Sharif fue galardonado con la primera edición "Sergei Eisenstein", "Medalla por las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en reconocimiento a sus contribuciones significativas al cine mundial y la diversidad cultural. Dicha medalla, que se otorga con muy poca frecuencia, lleva el nombre del director cinematográfico ruso Sergei Eisenstein, y únicamente ha sido concedida en 25 ocasiones, según lo determinado por un acuerdo entre la UNESCO, Russia's Mosfilm y The Vivat Foundation.

 
A partir de mayo de este mismo año 2015, Omar Sharif vive en un avanzado deterioro por afección de Alzheimer. Su hijo Tarek Sharif informaría a los medios de comunicación internacionales que su padre había empezado tiempo atrás a sentirse aquejado de confusas evocaciones nostálgicas, y que desperdigaba sus recuerdos, equivocándose al tratar de memorizar las películas en las que había actuado. 

Últimamente, ya no lograba enmarcar de forma equilibrada la órbita de su protagonismo cinematográfico, confundiendo en especial los personajes por él creados en sus dos mayores éxitos  para la pantalla grande: "Lawrence of Arabia" y "Doctor Zhivago". Omar Sharif, "la leyenda árabe de Hollywood", falleció ayer 10 de julio de un ataque al corazón en un hospital de El Cairo, seis meses después de la muerte de su esposa Faten Hamama, ambos a la edad de 83 años.  (R.I.P)... 

¡GREETINGS FROM THE DESERT OF LAWRENCE OF ARABIA!