

"Doscientos luises. ¿A que soy lista" (Gaston, asqueado de aquella estúpida conversación femenina, insiste en ir a ver a Margherita en compañía de Armand) "¿Iremos después a preguntar cómo está?" "No. No podría" (responde sombríamente Duval)














(Gaston, ante la negativa de Armand, se dirige al domicilio de Margherita para interesarse por ella" (A Nanine) "¿Cómo estás hoy?" "No lo sé , monsieur. El médico no me dice nada. Discúlpeme, monsieur, son males tiempos" "Algo podré hacer" "Nadie puede hacer nada salvo mirar y esperar" "Miraré y esperaré mientras usted descansa" (Suena la voz de los representantes de los acreedores de Margherita que juegan a las cartas a la espera del momento fatídico) "Las mejores cartas..." (Gaston, indignado, se enfrenta a ellos) "Van a tener que irse" "Estamos aquí representando a los acreedores, por orden judicial, para vigilar que no saquen nada de la casa, y nos quedaremos""Hay in pasillo fuera. Esperen allí. Este cuarto aún es de mademoiselle Gauthier" "Debemos vigilar" "Podrán vigilar que no salga nadie con un piano en el bolsillo tan bien como aquí. Fuera"






(Gaston ayuda a Nanine para que descanse unas horas) "Túmbese. La llamaré en cuanto se mueva" (Luego se dirige a la habitación de Marherita con un ramo de camelias que depositará junto a su cabecera)
"Nanine se llega hasta la cama de Margherita que se compadece: "Pobre Nanine. ¿Estabas cansada?" "Un poco, madame" (Nanine indica que la entrometida Prudence se ha presentado en la casa. Y el buen Gaston, conociendo las malas artes de la falsa amiga exclama: "Me libraré de ella". En efecto, la muy ladina Prudence, incapaz del menor sentimiento de auténtica amistad, aparece y se desentiende de los intentos de Gaston por detenerla. "Así que por eso te escapaste, granuja. Mmm, hola mi niña" Se muestra falsamente cariñosa. Luego, con su falta de conmiseración hacia Margherita, exclama: "Esperaba hallarte moribunda y tienes mejor aspecto que en los últimos meses. ¿Cómo estás?" "Mucho mejor", asegura Margherita con voz apagada" "Tienes mucho mejor aspecto. Menudos problemas he tenido esta última semana" Luego con su acostumbrada falsedad, aclara el motivo de su visita: "No podrás, por casualidad, prestarme algo de dinero, ¿verdad?" Nanine exclama: "Si no sabe qué poco dinero hay en esta casa, debería..." Sólo necesito conseguir 200 francos de donde sea", insiste la farsante Prudence. "No pensaba pedírtelo. De hecho, no pensaba venir a verte así, pero al pasar por tu puerta recordé que todavía me debes algo"














(Margherita) "No lo sabía, Prudence" Cruelmente la vieja interesada amenaza a la enferma: "Puedo enseñarte mi libro de cuentas" "Si buscas encontrarás mi bolso por ahí. Verás que no tengo más que unos cuantos francos" Gaston, bondadoso pero incapaz de enfrentarse a Prudence, teme que se quede con todo el dinero que introdujo en el bolso de Margherita" Cuando encuentra el bolso, sorprendida, exclama: "Pero si está lleno. Mil francos" "Margherita observa agradecida a Gaston sabiendo que el joven ha introducido ese dinero en su bolso y toma su mano. "Bueno, los cogeré yo misma" "Luego tras hacerse con el dinero, con su cruel e insensible indiscreción, añade: "¿Sabías que Armand Duval está en París" "Y con semejante noticia la absurda metomentodo destruye la última esperanza de Margherita" "¿Armand? ¿Cuándo ha vuelto?" "Hace casi una semana., parece", sigue Prudence destrozando con su falso afecto a la enferma" "Gaston le dijo que estabas enferma pero no pareció muy interesado. Qué raros son los hombres. Adiós querida. Adiós Gaston" "Éste lanza a Prudence un adiós despectivo: "Adiós"

















"Margherita comprende que ya no queda la menor esperanza para ella de volver a encontrarse con Armand: "¿Gaston?" "¿Sí?" "Gracias por llenarme el bolso" "No tiene importancia" "¿Me harías otro favor, Gaston?" "Por supuesto" "Llama al sacerdote" En la sala contigua se hallan destrozados por el dolor la fiel Nichette y su marido, además de Gaston que ha cumplido con la petición de Margherita. Nanine acude a una llamada desde la puerta exterior. Cuando abre, aparece Armand Duval: "¿Dónde está? Déjeme verla. Haga que me vea" "Mi querido muchacho, si supiera qué feliz, qué feliz", exclama Nanine emocionada. En ese momento, el sacerdote sale de la habitación de Margherita. Armand, asustado, pregunta a la apesadumbrada y llorosa Nanine: "¿Nanine? ¿Es demasiado tarde?" "No, no, esperemos que no. Esperemos que usted haga que vuelva a ponerse bien" Cuando Armand se dispone a entrar, Nanine lo detiene: "No, no, no, déjeme que la prepare primero"
















"Madame, traigo buenas noticias, madame" "Ya no puede haber buenas noticias" "Pues las hay. Pero debe estar tranquila. No debe alterarse. Él está aquí, madame. Ha vuelto" "Si" "Ha vuelto" "Pero no vendrá a verme" "Pero ha venido. Está aquí. Está aquí, madame" "¿Está aquí? ¿Me estás diciendo la verdad" "Sí, sí. Sólo cálmese y lo llamaré" "No, no. Todavía no. No debe verme así, Nanine. Dame el espejo" "No pensará levantarse de la cama" "Cepíllame el pelo. Dame carmín. Ayúdame Nanine"
"No, no. ¿Qué dirá el médico?" "Qué más da. Debo estar. Nanine.
Nanine, te lo suplico, Nanine. Debes ayudarme, Nanine. Vamos, Nanine"
















"No debería hacer esto. No pensará que le importa su aspecto. Sabe que ha estado enferma" "Tú siempre dijiste: "volverá" ¿Verdad Nanine?" "Sí. Siéntese aquí" "Sí" "Siéntese aquí. Aquí tiene todas sus cosas" "Mis camelias. Nanine, hasta tendré camelias. Volveré a estar guapa cuando me ponga bien. ¿Verdad Nanine" "Por supuesto" "No puedo esperar. Llámalo, Nanine" "Sí... Monsieur"





















(Margherita) "Eres tú. No es un sueño" "(Armand) "No, no, no es un sueño" "Por fin te tengo en mis brazos" "Por fin. Estás débil" "No, no, estoy fuerte. Es mi corazón. No está acostumbrado a ser feliz" "Qué guapa eres. Llevo en la calle casi toda la noche, bajo tu ventana,
como cuando te conocí, quería subir pero no me atrevía. Me sentía muy
culpable. No sabía que estuvieses tan enferma. He intentado olvidar que
te quería. Cuando volví hace una semana estaba decidido a olvidarte.
Olvidarte, como si pudiera. Perdóname" "Perdóname" "Y
pensar que no podía mirar en este corazón que conocía tan bien, y ver
que te estabas sacrificando por mí. No puede pasarnos nada bueno a
ninguno sin el otro. Ahora lo sé" "Yo también lo sé" "Nada nos volverá a separar. El mundo es nuestro" "Mi vida entera te pertenece" "Te llevaré lejos de París, aquí no hay buenos recuerdos. Donde el sol me ayude a cuidar de ti"








"Volveremos al campo donde fuimos tan felices un verano" "Si pudiésemos. Si pudiésemos" "Podemos. Lo haremos en cuanto estés mejor" "Mejor, ya estoy mejor. Llama a Nanine" "¡Nanine!" "Llévame hoy" "¡Nanine! Nanine, Ayude a madame a vestirse. Nos vamos al campo" "Nos vamos al campo, Nanine. Saca mis cosas" (Nanine se muestra terriblemente preocupada, llorosa y entristecida ante ese nuevo deseo imposible) "No me mires así, Nanine. Ve"








"¡Nanine, llame al médico, rápido" "¿Al médico? Si tú no me puedes hacer vivir, ¿cómo podría él?" "No, no. No digas eso, Margherita. Vivirás, debes vivir" "Quizá sea mejor que viva en tu corazón donde el mundo no me pueda ver"




"Si estoy muerta, no habrá mancha que ensucie nuestro amor" "No pienses esas cosas, Margherita. Aunque
no podamos irnos hoy al campo, piensa en los felices que fuimos, y en
lo felices que volveremos a ser. Piensa en el día que viste el trébol y
en la buena suerte que nos traerá. Piensa en las promesas de Nichette y Gustave, y en las que nos haremos nosotros. sto es para toda la vida Margherita"
















































































































































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