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jueves, 19 de marzo de 2026

CAMILLE (MARGHERITA GAUTHIER) -5ª PARTE- FINAL-

 




  


(París abre de nuevo sus puertas al alegre mundo despreocupado, a sus diversiones  y encuentros teatrales en el que esta vez falta Margherita, y al cual regresa tras largos meses de ausencia Armand Duval)


 
(La chismosa y engreída Olympe, acompañada de la entrometida Prudence, se asombran ante la llegada inesperada de Duval y le ofrecen un asiento en su palco del teatro) "Bueno. Siéntese. ¿Cuándo ha vuelto a París?" (Armand) "Hace una semana" (Olympe) "¿Por qué no le ha visto nadie" "¿Dónde ha estado?" "En todo tipo de sitios" "Menos mal que no mató al barón y no tuvo que estar fuera años en lugar de meses. ¿Ha visto a Margherita? Lo siento, quería decir..." "Bueno" (En el palco aparece Gaston) "¿Qué le parece París al viajero?" "Lo mismo que hace seis meses. Las mismas muchachas cantando la misma canción una tras otra" (Prudence se lamenta) "Y yo sigo llevando el mismo vestido verdad" (Olympe) "Nada de indirectas. Nadie te comprará uno nuevo" (Gaston) "Pero Margherita no está aquí" "Supongo que hay sitios peores" "Digo que Margherita no está" "Ya lo hemos oído" "Sabes que ha estado enferma" "Deje de provocarle. ¿No ve que no le interesa?" "¿En serio?" "No, no especialmente", responde Duval con gesto sombrío. "Después de todo no es ninguna novedad. Margherita siempre está enferma o finge estarlo" "Qué lengua tan desagradable tiene" (recrimina Gaston a la insoportable Olympe) "Si insinúa que no he sido una buena amiga para Margherita, que le diga Prudence lo que he hecho por ella" (Prudence confirma alabando a la siempre detestada Olympe) "Es cierto. Este ángel ha comprado las cosas de Margherita, sus joyas una tras otra" "Mire" "¿Por qué?" "Para reunir dinero. Desde el duelo el barón no quiere verla" "Cállate Olympe. Yo sé más de eso que tú. Margherita no quiere ver al barón ni a ningún hombre que quiera ayudarla, pese a mis consejos maternales" "Eso es lo que dices tú. La semana pasada compre esto. Mire" "No te lo venderían por 5000 en una joyería. ¿Cuánto?"






"Doscientos luises. ¿A que soy lista" (Gaston, asqueado de aquella estúpida conversación femenina,  insiste en ir a ver a Margherita en compañía de Armand) "¿Iremos después a preguntar cómo está?" "No. No podría" (responde sombríamente Duval)

(Gaston, ante la negativa de Armand, se dirige al domicilio de Margherita para interesarse por ella" (A Nanine) "¿Cómo estás hoy?" "No lo sé , monsieur. El médico no me dice nada. Discúlpeme, monsieur, son males tiempos" "Algo podré hacer" "Nadie puede hacer nada salvo mirar y esperar" "Miraré y esperaré mientras usted descansa" (Suena la voz de los representantes de los acreedores de Margherita que juegan a las cartas a la espera del momento fatídico) "Las mejores cartas..." (Gaston, indignado, se enfrenta a ellos) "Van a tener que irse" "Estamos aquí representando a los acreedores, por orden judicial, para vigilar que no saquen nada de la casa, y nos quedaremos""Hay in pasillo fuera. Esperen allí. Este cuarto aún es de mademoiselle Gauthier" "Debemos vigilar" "Podrán vigilar que no salga nadie con un piano en el bolsillo tan bien como aquí. Fuera"

(Gaston ayuda a Nanine para que descanse unas horas) "Túmbese. La llamaré en cuanto se mueva" (Luego se dirige a la habitación de Marherita con un ramo de camelias que depositará junto a su cabecera)
 


 
(Gaston se dispone a vigilar a la enferma, primero descubre que en su bolso no hay ya dinero, y deposita en él 1000 francos. Luego pasa la noche en un sillón junto a la cama de Margherita, que despertará tosiendo ya amanecido y alertando a Gaston que ha pasado la noche a su lado) "Ya es de día", pregunta la enferma. "Sí, querida niña" "¿Hay carta?" (La voz de Margherita es débil, casi un susurro)  "No. Es muy temprano para el cartero" (La enferma parece no reconocer al fiel amigo Gaston) "¿Quién es usted?" (Luego sonríe cuando lo reconoce) "Gaston" "Nanine está durmiendo. Le dije que se echase cuando vine del teatro"
 
"Querido Gaston. ¿Llevas aquí toda la noche?" "Estaba pensando en llevarte a dar un paseo, o quizá a comer" (Margherita ríe agradecida) "Todavía consigues hacerme reír. Hoy no. Quizá en otra ocasión" "De acuerdo, en otra ocasión" (promete Gaston) (Margherita descubre enternecida  junto a su cabecera el ramo de camelias que le ha llevado Gaston) "Qué amable eres. Solía pensar que eras un muchacho muy divertido sin otra preocupación que disfrutar. Perdóname" "Pero tenías razón"
 
"Toma bebe" (le ofrece un vaso de agua Gaston) "Te hará bien" "Ya nada puede hacerme bien, Gaston, salvo el regreso de Armand" "¿El regreso de Armand? "Sí. Es lo que estoy esperando. Por eso sigo viviendo. Volverá, ¿verdad Gastón?" "Por supuesto que volverá. ¿Cómo podría volver a París sin venir directamente a verte?"

 
       "Toma bebe" "Ya me siento mejor"




 

 

"Nanine se llega hasta la cama de Margherita que se compadece: "Pobre Nanine. ¿Estabas cansada?"  "Un poco, madame" (Nanine  indica que la entrometida Prudence se ha presentado en la casa. Y el buen Gaston, conociendo las malas artes de la falsa amiga exclama: "Me libraré de ella". En efecto, la muy ladina Prudence, incapaz del menor sentimiento de auténtica amistad, aparece y se desentiende de los intentos de Gaston por detenerla. "Así que por eso te escapaste, granuja. Mmm, hola mi niña" Se muestra falsamente cariñosa. Luego, con su falta de conmiseración hacia Margherita, exclama: "Esperaba hallarte moribunda y tienes mejor aspecto que en los últimos meses. ¿Cómo estás?" "Mucho mejor", asegura Margherita con voz apagada" "Tienes mucho mejor aspecto. Menudos problemas he tenido esta última semana" Luego con su acostumbrada falsedad, aclara el motivo de su visita: "No podrás, por casualidad, prestarme algo de dinero, ¿verdad?" Nanine exclama: "Si no sabe qué poco dinero hay en esta casa, debería..." Sólo necesito conseguir 200 francos de donde sea", insiste la farsante Prudence. "No pensaba pedírtelo. De hecho, no pensaba venir a verte así, pero al pasar por tu puerta recordé que todavía me debes algo"

 

 

(Margherita) "No lo sabía, Prudence" Cruelmente la vieja interesada amenaza a la enferma: "Puedo enseñarte mi libro de cuentas" "Si buscas encontrarás mi bolso por ahí. Verás que no tengo más que unos cuantos francos" Gaston, bondadoso pero incapaz de enfrentarse a Prudence, teme que se quede con todo el dinero que introdujo en el bolso de Margherita" Cuando encuentra el bolso, sorprendida, exclama: "Pero si está lleno. Mil francos" "Margherita observa agradecida a Gaston sabiendo que el joven ha introducido ese dinero en su bolso y toma su mano. "Bueno, los cogeré yo misma" "Luego tras hacerse con el dinero, con su cruel e insensible indiscreción, añade: "¿Sabías que Armand Duval está en París" "Y con semejante noticia la absurda metomentodo destruye la última esperanza de Margherita" "¿Armand? ¿Cuándo ha vuelto?" "Hace casi una semana., parece", sigue Prudence destrozando con su falso afecto a la enferma" "Gaston le dijo que estabas enferma pero no pareció muy interesado. Qué raros son los hombres. Adiós querida. Adiós Gaston" "Éste lanza a Prudence un adiós despectivo: "Adiós" 

 

"Margherita comprende que ya no queda la menor esperanza para ella de volver a encontrarse con Armand: "¿Gaston?" "¿Sí?" "Gracias por llenarme el bolso" "No tiene importancia" "¿Me harías otro favor, Gaston?" "Por supuesto" "Llama al sacerdote" En la sala contigua se hallan destrozados por el dolor la fiel Nichette y su marido, además de Gaston que ha cumplido con la petición de Margherita. Nanine acude a una llamada desde la puerta exterior. Cuando abre, aparece Armand Duval: "¿Dónde está? Déjeme verla. Haga que me vea" "Mi querido muchacho, si supiera qué feliz, qué feliz", exclama Nanine emocionada. En ese momento, el sacerdote sale de la habitación de Margherita. Armand, asustado, pregunta a la apesadumbrada y llorosa Nanine: "¿Nanine? ¿Es demasiado tarde?" "No, no, esperemos que no. Esperemos que usted haga que vuelva a ponerse bien" Cuando Armand se dispone a entrar, Nanine lo detiene: "No, no, no, déjeme que la prepare primero"

 

"Madame, traigo buenas noticias, madame" "Ya no puede haber buenas noticias" "Pues las hay. Pero debe estar tranquila. No debe alterarse. Él está aquí, madame. Ha vuelto" "Si" "Ha vuelto" "Pero no vendrá a verme" "Pero ha venido. Está aquí. Está aquí, madame" "¿Está aquí? ¿Me estás diciendo la verdad" "Sí, sí. Sólo cálmese y lo llamaré" "No, no. Todavía no. No debe verme así, Nanine. Dame el espejo" "No pensará levantarse de la cama" "Cepíllame el pelo. Dame carmín. Ayúdame Nanine" "No, no. ¿Qué dirá el médico?" "Qué más da. Debo estar. Nanine. Nanine, te lo suplico, Nanine. Debes ayudarme, Nanine. Vamos, Nanine"






 

"No debería hacer esto. No pensará que le importa su aspecto. Sabe que ha estado enferma" "Tú siempre dijiste: "volverá" ¿Verdad Nanine?" "Sí. Siéntese aquí" "Sí" "Siéntese aquí. Aquí tiene todas sus cosas" "Mis camelias. Nanine, hasta tendré camelias. Volveré a estar guapa cuando me ponga bien. ¿Verdad Nanine" "Por supuesto" "No puedo esperar. Llámalo, Nanine" "Sí... Monsieur"

(Margherita) "Eres tú. No es un sueño" "(Armand) "No, no, no es un sueño" "Por fin te tengo en mis brazos" "Por fin. Estás débil" "No, no, estoy fuerte. Es mi corazón. No está acostumbrado a ser feliz" "Qué guapa eres. Llevo en la calle casi toda la noche, bajo tu ventana, como cuando te conocí, quería subir pero no me atrevía. Me sentía muy culpable. No sabía que estuvieses tan enferma. He intentado olvidar que te quería. Cuando volví hace una semana estaba decidido a olvidarte. Olvidarte, como si pudiera. Perdóname" "Perdóname" "Y pensar que no podía mirar en este corazón que conocía tan bien, y ver que te estabas sacrificando por mí. No puede pasarnos nada bueno a ninguno sin el otro. Ahora lo sé" "Yo también lo sé" "Nada nos volverá a separar. El mundo es nuestro" "Mi vida entera te pertenece" "Te llevaré lejos de París, aquí no hay buenos recuerdos. Donde el sol me ayude a cuidar de ti"

"Volveremos al campo donde fuimos tan felices un verano" "Si pudiésemos. Si pudiésemos" "Podemos. Lo haremos en cuanto estés mejor" "Mejor, ya estoy mejor. Llama a Nanine" "¡Nanine!" "Llévame hoy" Nanine! Nanine, Ayude a madame a vestirse. Nos vamos al campo" "Nos vamos al campo, Nanine. Saca mis cosas" (Nanine se muestra terriblemente preocupada, llorosa y entristecida ante ese nuevo deseo imposible) "No me mires así, Nanine. Ve"

 







Nanine, llame al médico, rápido" "¿Al médico? Si tú no me puedes hacer vivir, ¿cómo podría él?" "No, no. No digas eso, Margherita. Vivirás, debes vivir" "Quizá sea mejor que viva en tu corazón donde el mundo no me pueda ver"


 

"Si estoy muerta, no habrá mancha que ensucie nuestro amor" "No pienses esas cosas, Margherita. Aunque no podamos irnos hoy al campo, piensa en los felices que fuimos, y en lo felices que volveremos a ser. Piensa en el día que viste el trébol y en la buena suerte que nos traerá. Piensa en las promesas de Nichette y Gustave, y en las que nos haremos nosotros. sto es para toda la vida Margherita"


 

La Academia de Hollywood intentó paliar con Greta Garbo sus grandes errores al no concederle nunca, a lo largo de su trayectoria cinematográfica en el cine sonoro, el merecido Oscar por el que fue nominada  como Mejor Actriz por dicha  Academia Americana de Cine en 1930, 1932, 1937 y 1939, pero nunca recibió un Óscar. Se trató. pues, de enmendar este olvido con un Óscar honorífico en 1954 a toda su trayectoria en la pantalla. Pero la Garbo rehusó recoger el premio, porque según sus propias palabras: "I didn't want to see anyone's face"-"No quería verle la cara a nadie". Y el trofeo le fue enviado a su domicilio, que tras su muerte y con sus pertenencias, nunca se supo dónde fue a parar. Probablemente a la basura, conociendo su pertinaz renuncia a todo cuanto hiciese referencia a su época cinematográfica y a sus pasados y grandes éxitos.





 

 

























 


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