miércoles, 30 de mayo de 2007

Summer and Smoke (Verano y humo)



Tennessee Williams sigue experimentando (plasma sus probables experiencias personales en cada una de sus obras). Peter Glenville, director teatral recoge "Summer and Smoke", ácido e hinchado como un globo sonda, lo controla como puede, siempre desde su óptica teatral, y lo único que nos deja degustar es esa especie de "vía crucis" femenino, desconcertado, quizás involuntario, que va desde la ilusión de una vana perfección moral hasta el envilecimiento último, menos protocolario y babeante que el de sus primeras poses frente a la hosca naturaleza del deseo. Nos gusta esa valiente negrura al final del film, y que la censura nos escamoteó en su tiempo.

El look americano de esas absurdas ciudades "made in USA" no deja de aterrorizarnos. Son como corredores sin retorno, donde Geraldine Page, la protagonista, vive sus electroshocks personales. Sin Geraldine el film carecería, hoy, de todo interés. Glenville lo sabía, y la dejó recrear a conciencia su gran papel.



La Page fue una actriz majestuosa. No era bella, pero sus registros interpretativos aún nos asombran. Oirla en inglés, con su voz atiplada, sus balbuceos y risitas de carillón cursilón, o sus estallidos fulgurantes (en este caso frente a su trastornada madre) tiene algo de esa siniestra fantasía maliciosa que derrocha a manos llenas el propio autor de la obra.




Alma, Geraldine Page, transmite con sus transparentes miradas ese tedio pueblerino, esa escayolada inmovilidad de sus pasiones. Espía a su vecino, ansiosa de penetrar en su disoluto universo. Y a través de esa piedad a que la empuja su "voyeurismo" ético, destruirá su mundo y alcanzará por fin la "inmoral conducta" que horrorizaría al demencial puritanismo americano de principios del siglo XX. El film es un vehículo idóneo para la Page, un aleluya glorioso para una actriz excelsa e inolvidable. No ganó el Oscar, pero Hollywood y su academia no han sido siempre un festín para

 


 



Gran música. El "leit motiv" de Elmer Bernstein es casi mágico.