


"Shanghai Express" se erige así en la más brillante expresión de la coordinación entre Von Sternberg y Dietrich, una pareja con una curiosa relación artística de obsesiones y dependencias mutuas que produjo una química inigualable entre ambos que se mantuvo durante sus siete películas y que, curiosamente, ninguno de los dos supo mantener, emular o repetir en sus trabajos por separado. Marlene contó con algo más de fortuna al participar en toda una serie de títulos memorables, pero el recuerdo de la carrera de Sternberg queda ineludiblemente unido al rostro de una mujer de hielo que comprende el sacrificio que ha de hacer por el hombre que ama y que le exige pagar un precio inasumible: el riesgo de que él deje de amarla.
Entre los variopintos viajeros se encuentra la dueña de una pensión llamada Haggerty (Louise Closser Hale)































Mr. Carmichael (Lawrence Grant), el misionero cristiano no duda en condenar la compañía de ambas pasajeras a las que tilda de
"mujeres caídas" y que había rechazado con su absurda intolerancia
compartir compartimento con ellas; y un enfermizo e insoportable
comerciante de opio Eric Baum (Gustav von Seyffertitz), que repite hasta la saciedad el hecho de que se halla enfermo.








Se encuentran también un siniestro personaje euroasiático Henry Chang (Warner Oland), y un jugador empedernido que siempre anda apostando Sam Alt (Eugene Pallete). Y otro oficial de nacionalidad francesa, mayor Lenard (Émile Chautard)


En
el tren viaja también un agente rebelde que es detenido
por los soldados del gobierno chino que van a bordo del tren y ahora
exigen a los pasajeros que están obligados a comprobar los pasaportes.
El poco fiable Mr. Chang, tras dirigirse a una oficina de telégrafos en la parada del tren, envía un mensaje codificado. 








Mr. Chang acosa ahora en su compartimento a la bella ciudadana china Hui Fei, que lo rechaza violentamente. 



Cuando Chang vuelve a los compartimentos, el enfermizo alemán le insulta en su idioma. 


















Cuando Harvey se retira al último vagón del tren y permanece sumido en sus pensamientos solitarios, Madelene acude junto a él, tratando de recuperar los días perdidos, e incluso, ante la frialdad que todavía demuestra Doc con ella, descubre en su muñeca que aún guarda el reloj con su foto que ella le regaló en el pasado. 





















Entregan una carta a Madelene, y Doc sospecha que se trata de una mensaje de alguno de los amantes de ella.
















































































































































































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