28 de Diciembre de 2016. Fallece en Los Ángeles a los 84 años Debbie Reynolds, un día más tarde que su hija Carrie Fisher, la inolvidable princesa Leia de "Stars Wars"
Debbie Reynolds dulce mito estelar de la comedia ligera. Hija de una época colorista llena de tiempos musicales, de estrellas cantarinas, de holgada vida hollywoodense, que excitaban nuestra emotividad cinéfila sin vacilación a través de cientos de films que, con una contagiosa convicción, ilustrados por el fascinante Technicolor, llenaron de esplendidez las grandes pantallas de nuestros viejos cines de barrio.
"Singing in the rain"
Y Debbie siempre nos aportaba su lado tierno, su mejor carácter histriónico, las locuras ordenadas de la Metro, todo lirismo, todo casitas de chocolate y bailes insuperables y deliciosos, especialmente en "Singing in the rain" junto a Gene Kelly y Donald O'Connor.
En 1957, a sus 23 años, fue nuestra "Tammy and the bachelor" de cuento de hadas, y con su indeleble canción "♫Tammy... Tammy is in love...♫" nos dejó todas las emociones románticas dignas de ser vividas.
"The Unsinkable Molly Brown"
Utilizó su espléndida belleza juvenil valiéndose de su burlón, cínico y mordaz sentido del humor para llegar hasta rozar el Oscar de la Academia cautivándonos en el mini biopic de su "Molly Brown, siempre a flote" ["The Unsinkable Molly Brown"], que milagrosamente sobreviviera al hundimiento del Titanic.
También, apegada a los valores más tangibles, [séanse los de la vida real], frente a los del triunfo y el aplauso, no se libró de avatares y desdichas. Y todos conocimos los sinsabores que asolaron una parte de su estabilidad emocional, escarmentada por una turbia historia de adulterio al uso de Hollywood en la que junto a su antigua, caprichosa y ninfómana amiga Elizabeth Taylor se embarcaron ambas en unos odiosos "dimes y diretes", divorcio incluido, alrededor de la figura del cantante Eddie Fisher, envenando el romance juvenil de"Tammy".
Pero Debbie, que parecía tener un corazón de cristal, nos siguió emocionando con su transparencia de sentimientos musicales y con sus interpretaciones temperamentales que casi siempre se sucedían entre marcos del más puro ingenio. Así sobrepasó el paradigma de lo que debe ser una gran comediante, etérea y fluorescente, y acabó ganando la batalla, despertando pasiones en gran cantidad de films a los que todos los cinéfilos respondimos con una fulgurante recepción popular.
Debbie Reynolds, traspasada ya la línea de la madurez para adentrarse en la senda de la decadencia, nos sigue regalando aún, pese a su desaparición (R.I.P), muerte que hoy lloramos, la fascinación y la hermosura con que nos deslumbró en otros tiempos.
¡"Chapeau forever", irresistible y seductora Debbie!
LA DÉCADA OMINOSA: MISERIAS DEL ABSOLUTISMO MONÁRQUICO. "PROCESO A MARIANA PINEDA"
Antes
de que el sol desaparezca tras las montañas de Granada, una joven
recién llegada del exilio en Francia se erige día a día, atardecer tras
atardecer, en mensajera de un porvenir liberal todavía muy lejano, tras
la guerra de la Indepedencia, en la nueva España represaliada por el
absolutismo del Borbón Fernando VII. Mariana Pineda, viuda de Manuel
Peraltay Valte, militar idealista, vivirá, desde su regreso, en
contacto permanente con los grupos revolucionarios, formando parte de
los circulos liberales granadinos. En el confesionario expresa sus
intenciones y sentimientos a su tío, el sacerdote Pedro García de la
Serrana, opositor progresista frente a la irracional tiranía monárquica
del nuevo Gobierno: "Después de una persecución feroz, tuve que
abandonar España. Soy de ideas republicanas y en nuestra tierra eso
significa que eres anti español. Hoy, en mi obligado exilio político,
hemos rendido homenaje a Goya. Flores y versos sobre su tumba francesa. A
algunos de nosotros se nos saltaron las lágrimas. Abandonar el país es
como abandonar el mundo. No pondré nombres por si tengo la desgracia de
que esta carta [escrito que Mariana lleva consigo y muestra al sacerdote] cae en manos de la policía política. Conocí al General en el exilio [Gral.José
María de Torrijos y Uriarte, que quiso restablecer la Constitución de
1812, encabezó el Pronunciamiento contra el absolutismo de Fernando VII
desde Gibraltar, y fue fusilado sin juicio previo junto a 48 de sus
compañeros en la playa de San Andrés de Málaga el 2 de diciembre de
1831], y es un gran patriota. Está convencido de que el futuro de
España depende de la juventud. Sólo ella puede salvarla. Mi única ayuda
es la económica. Las revoluciones necesitan dinero. Tenías razón, tío, y
reconozco que con la marcha de los afrancesados, los liberales en el
exilio y las universidades cerradas, la vida pública en España será un
desierto. Perdón si acepto un cargo en el gobierno absolutista. Sólo
puedo decir que, cuando no hay nada con dignidad suficiente que
justifique el servicio, la decisión de servir no es es más que
servilismo. (Pedro) Me doy por enterado, sobrina. Pasaré
las noticias, y quema esa carta, Mariana. Si la descubren en un
registro, eres carne de patibulo. (Mariana) Así lo haré... (Pedro, bendiciéndola)Y ahora ve con Dios...
Tras esta disposición, Mariana emprende su camino en la lucha por la
reforma de un nuevo orden de la sociedad, y entra a formar parte de las
subrepticias loggias liberales de Granada que se afanan en su
combate para restituir la libertad al oprimido pueblo español. La invade
una nueva felicidad desconocida. En su conciencia brota una nueva
actitud ante la vida, verdades probablemente antes desconocidas, porque
en caso contrario, si no se aplastasen los nuevos ídolos de la
arbitrariedad política, los que se impacientan separando las fronteras
del bien e imponen las del mal, la existencia en la España absolutista
de Fernando VII se convertiría en un silencio intenso. Un país
condicionado al terrible imperativo de la intolerancia, estrangulándose
en él cualquier grado de civilización, y la Libertad viviría en un
eterno y aislado sueño de loca desesperación.
REUNIÓN LIBERAL
El constitucionalista Ferrer, máximo representante de la loggia
liberal de Granada reúne en su hogar al máximo grupo de integrantes que
luchan por la Libertad. Tras una ardua conversación de todos ellos sobre
la necesidad de alzarse en armas contra el la tiranía que oprime a
España, el Ilustrado exclama: "Descartes, Galileo, Voltaire
prohibidos en todo el país. ¡Voltaire que ha contribuido al espíritu
revolucionario en Francia! Las imprentas españolas sólo pueden publicar
novelas de autores mediocres, leídos y releídos por mediocres ojos
censores que prohiben un verso de Vallbuena porque habla de pechos.
Todos estamos de acuerdo en que España está en mala situación.
¡Atrasada, pasiva en lo que se hace en otros países más prósperos, con
tendencia a la imitación más que a la creación. Es necesario un cambio
sin demora... (Un compañero pregunta) ¿Usted aprueba la ruptura? Yo no... (Ilustrado) Creo
que una nación puede ilustrarse sin hacer grandes reformas sin sangre,
pero para ilustrarse no es absolutamente necesaria la rebelión. El
espíritu humano es progresivo, y el progreso supone una cadena graduada.
Pero en las circunstancias en las que nos encontramos sólo la ruptura
puede salvar la nación. Y hay que darse prisa, abrir las universidades,
dar libertad a las publicaciones, ponerse al nivel de Europa. ¿Hasta
cuando debemos señores liberales aguantar este mal gobierno, despótico y
represivo? Europa es rica y nosotros, aunque de la misma familia, su
pariente más pobre. (Habla Ferrer) En toda Europa se hacen
democracias, sistemas parlamentarios, eso supone una gran estabilidad
política. Estados de derecho. Pero un gran sector de este país, señores,
pide a gritos la Inquisición. Muchos por salvar la libertad y la vida
tienen que exiliarse. La libertad es la vida de un pueblo. (Interviene de pronto el teniente Alba, amante de Mariana Pineda) En eso estamos todos de acuerdo, pero no puedo aceptar la violencia que propone nuestro amigo. (El Ilustrado exclama encendido) ¡La violencia es necesaria! ¿Cómo se puede conseguir el cambio que el país necesita si no es a través de la violencia? (Alba) Hay muchas maneras. (Ilustrado) Al menos yo hablo de unas razones . (Alba) Eres un anarquista. Las gentes como tú son las que están de más en el mundo. Pronto no quedarán ni como ejemplo. (Ilustrado) Los hombres como yo sólo viven para un fin: ¡ser libres!, pero conquistando una idea total de libertad. (Alba contrariado) No me interesa conquistar nada. Me basta con lo que tengo. (El ilustrado lo mira fijamente con ironía) ¿Tu amor? (Alba se excita) ¡Hablamos de libertad. (El Ilustrado se vuelve hacia los compañeros y censura a Alba) Yo no puedo fiar, y se lo digo a todos, en un hombre que se une a una noble causa porque se ha enamorado de una mujer. (Alba y el Ilustrado seenfrentan)
¡Te prohibo que sigas por ese camino. No quiero verme mezclado en tus
líos, o quieres que te lo diga de otra manera. No estoy dispuesto a que
me consideres algo así como un súbdito tuyo. Deseo permanecer al margen.
Tengo mis ideas. (Ilustrado) Bien, no me interesan tus motivos, sino tus ideas si las tienes. (Alba) ¿Mis ideas sobre la libertad?... (Ilustrado) Te escucho... Si acomodo mi vida tal y como yo entiendo la libertad puedo hacer lo que me dé la gana, y no hacer nada. (Ilustrado) ¿Y a eso llamas tú libertad? (Alba) Para mí lo es... (Ilustrado)
¡No me sirve! Hay que luchar para conseguir un fin. Y no me extraña que
hayamos fracasado en todos nuestros intentos revolucionarios si alguno
más como tú mantiene estas actitudes tan individualistas. (Alba) Ya sabes lo que yo llamo mi libertad (El ilustrado se exaspera) ¡Eso no puede ser! ¡Aquí nadie es libre! ¡Aquí no hay más que amigos o enemigos, y el que quiera estar conmigo, ya sabe! (Alba) Tiene que obedecerte, ¿no? (Ilustrado) Llámalo como quieras. Creo en los grupos homogéneos. ¡El que no está conmigo no es mi amigo! (Alba y el Ilustrado se enfrentan de nuevo más violentamente e interviene Ferrer) ¡Por favor, señores, compórtense! Están en mi casa. (Alba se disculpa) Me he dejado llevar por los nervios. (Ferrer)
Todo el pueblo sufre recargo de contribuciones para seguir pagando la
deuda de ochenta millones por los "cien mil hijos de San Luis", regalo
que el rey de Francia hizo a nuestra desgraciada nación española. Para
arrancar el derecho de gentes que establece nuestra Constitución, e
imponer por la fuerza un gobierno de tiranía. Ningún derecho tenemos
como ciudadanos. ¡Están contentos! Pueden allanar impunemente nuestra
propiedad privada por una denuncia o un anónimo. Y son estas las
felicidades de un gobierno que tiene por base la religión y el
nepotismo. Triste época nos ha tocado vivir. No es hoy la razón, la
equidad, la justicia la que rige a los españoles. El encono, la rabia
destructiva, la ambición sedienta de poder y el deseo de riqueza son los
móviles secretos de los que manejan el Estado. Temen con razón que
algún día los pueblos sacudan su tiranía y desprendan de sus garras la
presa que tan dulcemente disfrutan. (Habla el joven padre Saila) Amigos,
el cielo tendrá compasión de estado en que vivimos. acaso no tarda ya
el día venturoso en que mude el estado de la nación. (Ilustrado)
¡¡Basta de pan y toros!! Un buen gobierno, educación para los
ciudadanos. Sólo la violencia y la ruptura puede acabar con todas las
componendas"... Mariana Pineda aparece en casa de Ferrer, y es recibida por la hermana del mismo: "Mariana Pineda, encantada de verte". En la reunión del salón, donde tan sólo se hallan mujeres, algunas comentan sobre ella: "Hace
tiempo que no venía... Seguramente hay algún hombre que le gusta... No
seas así mujer. a Mariana sólo le interesa la política, y ese es un
campo poco cultivado por las mujeres... He oído que tiene un amante. Un
nuevo amante"Mariana se reúne con los compañeros de la loggia
portando la carta que ocultaba, y que entrega a Ferrer. Éste,
leyéndola, no puede dejar de expresar en su rostro un gesto de dolor, y
pide a Mariana que la lea en voz alta a todos los allí presentes: "En
la madrugada del veintiuno fue fusilado el constitucionalista
Manzanares. El General Torrijos ha conseguido refugiarse en Gibraltar.
No hay que tomar ninguna venganza. La lucha continúa en el pueblo lleno
de esperanza. ¡Viva la Constitución!" "¡¡¡Viva!!!", es la exclamación generalizada en la sala donde se hallan todos reunidos. Ferrer, con lágrimas en los ojos, ruega: "Por favor, os pido un minuto de silencio por el honor de los compañero fusilados"... (Suena el himno "Libertad, libertad, libertad)
MUERTE DE UN CONSTITUCIONALISTA
Ese mismo día, un capitán constitucionalista, sabiéndose estrechamente
vigilado con el nombre clave de Fernando número 1, sabiéndose
estrechamente vigilado, trata de hacer desaparecer documentos de la
rebelión contra Fernando VII, y es asaltado en su domicilio por Pedrosa y
su policía: "Pero, ¿con qué derecho entran en una propiedad privada? (El capitán es sujetado fuertemente por los agentes) ¡Suéltenme! ¡Fuera de aquí!... (Aparece Pedrosa y se enfrenta a él)
Capitán, usted y sus cómplices subestimaron a la policía política. El
intento conjunto en diferentes provincias de una revolución en Andalucía
para restaurar la República ha fracasado. (El capitán forcejea y exclama)
Posiblemente, Pero también puedo decirle que el destino del pueblo
español no estará siempre en manos de quienes están. alguna vez
cambiará todo. (Pedrosa explica con su habitual sarcasmo) ¡Bah!, siempre hay un cupo de aventureros y de locos. ¡No escarmientan! (El capitán detenido arguye) ¿También eran aventureros y locos los que se levantaron contra Napoleón? (Pedrosa) Ese que se levantó fue nuestro rey y todos le obedecimos. (Capitán) ¡Ah, sí!, adulando a Napoleón en Bayona y haciéndose el "deseado", obligando a su pueblo a derramar su sangre. (Pedrosa grita)
¡Cállese! No le consentiré esas infamias. El general Manzanares ha sido
fusilado ayer en Sierra Bermeja, y cincuenta cabecillas han sido
ejecutados en las playas de Málaga. Únicamente ha escapado, refugiándose
en Gibraltar, el general Torrijos. Se lo digo, esto último, por si le
sirve de consuelo. (El capitán exclama asqueado) ¡Es usted un miserable! (Pedrosa) Le invito solamente a que medite sobre su destino. (Capitán) Estoy seguro de que no tendré la oportunidad de obtener un juicio como es debido. (Pedrosa) Depende de sus deseos de colaboración. Mis agentes registraron ayer uno
de sus refugios. entre otros documentos, encontramos esta carta. En
ella están escritos veinticinco nombres granadinos cómplices del
levantamiento. Hemos hecho averiguaciones y resulta que nadie conoce a
ninguno de estos veinticinco nombres porque sencillamente están en
clave. (El capitán observa con fijeza la pistola que ha dejado sobre su escritorio, mientras Pedrosa sigue con su interrogatorio) Esta va a ser solamente mi pregunta. Espero su respuesta. (El capitán ironiza) Veinticinco nombres a cambio de mi vida. (Trata de desasirse de los policías que lo sujetan) ¿No pueden soltarme sus agentes? (Pedrosahace un gesto afirmativo con la mano) Suéltenlo. (El capitán se acerca a su escritorio y se sienta frente a él y a la pistola. Pedrosa insiste) ¿Quién es esta mujer que entregará la bandera de la subversión. (El capitán guarda silencio, y Pedrosa sonríe) Entiendo,
un caballero como usted nunca dirá el nombre de una dama, pero a quien
se refiere la identidad de este Fernando número 1 (El capitán mira fijamente a Pedrosa y exclama) ¡Soy yo!... Buen comienzo (sugiere Pedrosa) Así
que la intención era derrocar a nuestro rey, implantar un gobierno del
pueblo, y después todos gobernados por unas Cortes Constituyentes.
Demasiado ingenuo, ¿no le parece Fernando número 1?... ¿Y quién es
Carlos número 2? (Pedrosa vuelve a preguntar gritando) ¿Quién es Carlos número 2? (El capitán se lanza raudo sobre la pistola y se dispara en el rostro. Pedrosa grita a sus agentes) ¡Han debido impedirlo! ¿Por qué lo han dejado? (Los agentes, consternados, esperan las órdenes de Pedrosa) Carguen con ese cuerpo y llévenlo a la cama. Que nadie pueda sospechar que nosotros hemos estado aquí"...
El suicidio de Fernando número 1, una vez descubierto por sus compañeros liberales, abre ante ellos, además del dolor por su pérdida, el imperativo y peligroso aislamiento político en que los sigue sumergiendo el criminal círculo de espionaje del alcalde del crimen, Ramón Pedrosa, a quien sin vacilar atribuyen la inesperada muerte del capitán liberal. Pero la batalla de voluntades constitucionalistas de la loggia granadina, a la que se halla entregada plenamente Mariana Pineda, no enmudece la excitación revolucionaria de quienes agitan todavía sus heridas patrióticas contra el absolutismo monárquico que gobierna España. Aquella mentira inmensa de los arbitrarios servidores del régimen de Fernando VII no les apartará jamás del ensueño de libertad, también mantenido por otras loggias de la nación, aunque su verdad sea contemplada por el intolerante gobierno como un desvarío, según Pedrosa, de pobres aventureros sin futuro.
Mariana acude a una entrevista secreta con el Funcionario del Gobierno, liberal que pertenece también a la loggia de Ferrer y que subrepticiamente integrado a las acciones monárquicas de Pedrosa, espía para sus compañeros. Citados en el teatro de Granada durante un ensayo orquestal, el Funcionario advierte a Mariana: "Te vigilan de nuevo. (Mariana asiente con decisión) Ya lo sé. No tengo miedo, No me importa (Funcionario) Sospechan de ti por tu proceso de Incidencia aún pendiente. (Mariana) Estaba paralizado. (Funcionario) Pedrosa quiere que los jueces lo consideren de nuevo. Políticamente estás llamando demasiado la atención, Mariana. (La joven no se arredra) Hace tiempo que estoy dentro de la ley. (El compañero liberal vuelve a insistir) Tu complicidad para Pedrosa es evidente. Si quiere puede hacerte deportar bajo vigilancia. (Mariana resta importancia) Eso sería lo de menos. ¿Qué puedo hacer? (Funcionario) Tira la bandera de manos de las bordadoras. Esa bandera es prueba suficiente para mandarte al patíbulo... (Mariana) ¡Gracias!..."
REDADAS DEL ALCALDE DEL CRIMEN
Pero como en Granada no existe más asunción de autoridad que la que se
ha otorgado
a Ramón Pedrosa, Mariana Pineda no se halla dispuesta a dejarse atrapar
como una nueva presa humana del autoritarismo implacable del alcalde
del crimen quien ha ordenado una vigilancia exhaustiva de su domicilio.
Los anfitriones de la tiranía se mueven de nuevo libremente en la ciudad
de Granada. Enfrentarse a ellos es un camino largo y temible. Se vive
con un peso infinito de persecuciones políticas. Cualquier conato de
pensamiento liberador vive bajo la amenaza de un aniquilamiento
sistemático y violento. Todo habitante sospechoso de rebelión es así
objeto de un control que desgarra la existencia. El orden social que
impera en España vive alimentado por el terror y el odio. Cualquier
apelación patriótica es observada con suspicacia y estudiada como un
desafío a la autoridad policial. En las últimas detenciones efectuadas,
caen en manos de Pedrosa, denunciados por falsos patriotas, el
presbítero de la Catedral, Pedro de la Serrana, tío de Mariana, y su
primo, el capitán Álvarezde Sotomayor.
VISITA DE MARIANA A RAMÓN PEDROSA
Y por ello mismo, tras la entrevista con su compañero, el Funcionario, y
haber sufrido el registro de su casa donde esconde a varios compañeros
liberales,
se decide a visitar a Pedrosa en sus oficinas policiales, dispuesta a
mostrar una enérgica queja por los fortuita inspección, a exigir el fin
de la
persistente vigilancia a que se ve sometida a las puertas de su propio
hogar, y una autorización para visitar a los detenidos. El recelo de que
la joven viuda se halle implicada en las loggias
liberales de Granada parece jugar, por lo pronto, pese a las
advertencias del Funcionario liberal, de modo secundario en la atracción
sensual
que Mariana Pineda ejerce sobre Pedrosa, aunque ella ha tratado en todo
momento, sin el menor escrúpulo, y con una ostensible frialdad, evitar
estimularle a que prosiga
en su asedio pasional. Pedrosa, no obstante, la sigue recibiendo con esa
cordialidad inquietante y concienzuda de quien se mueve en la sombra
del poder más absoluto: "Buenas tardes, Mariana. Qué sorpresa tan
agradable. Pase. si hubiese sabido que quería verme la habría recibido
en un lugar más grato. Pero su urgencia y mi trabajo... Siéntese, por
favor. Supongo que el motivo de su visita no será para presentar una
queja sobre el comportamiento de mis agentes. (Mariana se muestra valerosamente exigente) Si fueron a mi casa y la registraron, lo hicieron obedeciendo órdenes suyas. (Pedrosa se excusa con su habitual falsedad)
Lo lamento. Di instrucciones precisas para que no la molestaran a usted
y a sus hijos. (Mariana esboza una sonrisa forzada) Sé que está muy
ocupado y no debo quitarle su tiempo. (Pedrosa ríe) ¡Ja, ja!, nunca se anda con rodeos, ¿eh? Siempre directa y al grano. ¿Qué necesita de mí? (Mariana) Sus agentes han detenido a dos parientes míos. (Pedrosa disimula) Dígame sus nombres. (Mariana con gran decisión) El presbítero de la Catedral, Pedro de la Serrana y el capitán Alvárez de Sotomayor.(Pedrosa hojea ahora el documento de la detención)
Feo asunto, Mariana. El capitán Sotomayor tiene pendiente un proceso
por causa de Incidencia. Ahora unos patriotas le han denunciado como
sujeto responsable en la conspiración recientemente descubierta y
sofocada. Y no es solamente eso. He ordenado que se abra una
investigación sobre las posibles causas de un asesinato. (Mariana se alza indignada y exclama) ¡Sotomayor no es un asesino! (Pedrosa sonríe con refinamiento sádico) Hay
pruebas, Mariana. Pruebas que he enviado a la Corte de Madrid. Si
coinciden con la realidad de los hechos, los días del capitán están
contados. Sabe bien que me gustaría ayudarla. Pero yo no puedo detener
la acción legal de la justicia. ¿Qué puedo hacer por usted? (Mariana trata de mostrarse más sumisa) Podría visitarles en la cárcel. (Pedrosa irónico) ¿Quiere un consejo? ¡No lo haga! (Mariana se exalta, enfrentándose a sus argumentos) ¡No he venido para que me dé consejos, sino para conseguir un permiso para visitar a mis parientes en la cárcel! (Pedrosa finge mostrarse comprensivo) Sólo deseaba decirle que esos dos parientes suyos han sido denunciados como cabecillas peligrosos de alta traición. (Pedrosa
toma las manos de ella) Mariana, el asunto es grave. A mí me preocupa
su reputación en la ciudad. (Mariana aparta sus manos violentamente) Como
usted sabe a las mujeres en nuestra tierra no las meten en política.
Sinceramente no conozco las actividades subversivas o las ideas que
puedan tener mis parientes. (Pedrosa se dirige al escritorio y reacciona favorablemente) Bien. Quiere una autorización para visitarles en la cárcel. Conforme. (Mariana) Un favor más... Dígame... Me gustaría que fueran considerados como presos de pago... (Pedrosa firma) No veo inconveniente. ¿Algo más?... Podrían llevarles comida diaria, mantas y tabaco (solicita Mariana y Pedrosa anota todo en la autorización. Luego pregunta) ¿Cómo sigue su hija, Úrsula María? (Mariana responde contristada) La tos de Úrsula no desaparece. Es ya crónica... Cuanto lo siento (se duele Pedrosa, mientras Mariana, guarda la autorización) ¿Puedo ayudarla en algo más? (sugiere Pedrosa) No, gracias (Mariana se dispone a salir de la estancia y Pedrosa, a sus espaldas, exclama) Pero ¿es que se va ya? (Marianase muestra firme) Claro... (Pero Pedrosa la detiene autoritariamente) ¡Espere! Quiero que lea una carta (Mariana preocupada) ¿Una carta? ¡... ¡Sí! (responde Pedrosa misteriosamente, mientras la joven viuda sigue sorprendida) No... entiendo... (Pedrosa insiste) Usted es la destinataria... ¡Ja, ja!, no tema. Esta carta no la compromete. En varias ocasiones he querido enviársela (Abre un cajón desu escritorio y extrae el escrito) No he encontrado la oportunidad o me ha faltado el valor necesario. Le ruego que la lea. (Mariana toma la carta, y empieza a leerla con gesto asqueado, temiéndose lo que contiene. Pedrosa insiste) Por favor, no diga nada hasta que la termine. No es preciso que me conteste ahora. (Mariana se revuelve iracunda)
¡Pedrosa, si este favor que le he pedido para mis parientes tiene que
ser pagado de esta manera... le ruego rompa los permisos ahora mismo! (Pedrosa suplica) Reflexione... (Mariana se dispone a marcharse enfurecida) ¡Buenas tardes! (Pedrosa la detiene, cogiéndole una mano) ¡Déjeme! (exclama Mariana, mientras Pedrosa exclama de nuevo) Se lo ruego, Mariana. Reflexione. ¡Suélteme (Insiste Mariana, soltándose al fin de la mano de Pedrosa) ¡Debo irme! (Pedrosa se acerca apasionadamente a ella) ¿Por qué no desea que volvamos a ser amigos? (Mariana le responde con repugnancia) Se equivoca. No ha entendido nada. (Pedrosa no acepta esta conclusión) ¿En qué he podido ofenderla?... ¡Hasta ahora, en nada! (le responde Mariana con frialdad) Pero no puedo permitir que me escriba cartas como esta. (Pedrosa) ¿Por qué ha procurado evitarme todos estos meses?... Le aseguro que no ha sido intencionado por mi parte (aclara Mariana, aunque siempre displicente) Sencillamente, no hemos coincidido. ¡Eso es todo!... (Pedrosa parece disculparse) Quiero reparar mi error. Si esta carta es el motivo de mi ofensa, mire lo que hago con ella (abre el brasero que calienta la estancia y la quema) No
tiene que devolverme nada a cambio. Pero quiero que cuando salga de
aquí conozca cómo me encuentro. La deseo con toda mi alma. (Mariana vuelve el rostro asqueada,mientras Pedrosa la retiene) Lucho
por alejarla de mí. Ojalá pudiera no desearla, pero no lo consigo.
Desde "aquella noche" sufro un continuo malestar. Nunca me había
ocurrido antes. Las noches son un duro insomnio. Desde mi llegada a esta
ciudad sólo he sido feliz mirándola,... ¡rodeada de otros hombres! (grita)
¡Coqueteando ante mis ojos! Mis miradas me producen unos sentimientos
que no experimentaba desde mi niñez. Pero a esa edad no se conocen las
pasiones. Sólo usted sabe mi secreto... ¡Cállese! (exclama Mariana) ¡No puedo ayudarle!... (Pedrosa, despechado, se muestra ahora amenazante) Le conviene ser amiga del más fuerte. (Mariana le mira con desprecio) Ninguna mujer puede curar su enfermedad. (Pedrosa grita) ¡Cállese! ¡Lo pasado no volverá a pasar! Y ordeno que venga a mi casa para demostrárselo... ¡No iré! (responde Mariana con sarcasmo. Y sigue ironizando sobre la pasión de su enemigo) Su fracaso no tiene la menor importancia para mí. Por mi parte lo he olvidado todo... (Pedrosa insiste) No me lo recuerde. La quiero ayudar. Es ahora cuando más me necesita. Su nombre figura en todas las listas de sospechosos. (Mariana se encara con él) ¿Y ofrece borrarme de esas listas sólo a cambio... ?... Mariana, yo sólo la quiero ayudar (responde Pedrosa. Y Mariana sonríe con ironía) ¿Y traicionará a su rey por ayudarme? (Pedrosa exclama) ¡No sería una traición a nadie. Únicamente le indicaría el camino que debe seguir. (Mariana se muestra tajante) ¡No, a ese precio! (Intenta abandonar lasala, pero Pedrosa le grita) ¡Mariana,
usted me ha dicho que lo ha olvidado todo, y que no dio importancia a
"aquella noche"! ¡Yo no quiero olvidar! ¡Y no quiero su perdón, porque
yo no perdono a nadie! (Mariana con desprecio profundo se despide del alcalde del crimen) ¡Buenas tardes!"
[Germán
Sánchez Hernández-Cobos, nacido en Sevilla, el 7 de julio de
1927-Fallecido en Almuñécar, Granada, el 12 de enero de 2015 a la edad
de 87 años]
RAMÓN PEDROSA: UN PROTAGONISTA EXCEPCIONAL
Destacó como el típico galán en films circunscritos a las modas de comedias románticas españolas de vena populista y patriótica, peplums y spaghetti westerns, que proliferaron en las décadas de los 50, 60, 70 y 80. Apareció junto a la gran Amparo Rivelles en la histórica "La Leona de Castilla", 1951, dirigida por el artífice creador de los momentos patrióticos españoles más renombrados Juan de Orduña. En "Vuelo 971", 1954, de Rafael J. Salvia, con Vicente Parra, Adolfo Marsillach, Marisa de Leza, y Antonio Casas, y en "Cuerda de presos", 1956, dirigida por Pedro Lazaga, con Fernando Sancho, Antonio Prieto, y María Rey.
Siguieron "Roberto el diablo", 1957, de nuevo con Pedro Lazaga, y coprotagonizada por María Mahor, Roberto Rey, José María Lado, y Ángel Ter.Y "Carmen la de Ronda", 1959, de Tulio Demicheli, con Sara Montiel, Jorge Mistral y Maurice Ronet.
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El director francés Denys de la Patellière elige a Germán Cobos como uno de los cuatro protagonistas de su inolvidable aventura bélica en el desierto "Un taxi pour Tobrouk", 1960 junto a Lino Ventura,Hardy Krüger (R.I.P. 19 Enero de 2022), Charles Aznavour y Maurice Biraud (Cobos como el combativo y rebelde Jean Ramírezcontribuyó
notablemente a remarcar la atmósfera de gran aventura que rezumaba este
inolvidable film, hoy convdertido en un gran clásico)
Intervino espléndidamente junto a la actriz italiana residente en España Serena Vergano en "Brillanteporvenir", 1965, ópera prima del futuro gran realizador Vicente Aranda [capaz de mostrar, como se dijo, de él el sexo en el cine español de una manera tan directa como libre]
117
películas avalaron su trayectoria profesional de Germán Cobos. En 1962 participa en la coproducción con Italia, dirigida por Giorgio Simonelli, "I tromboni di Fra Diavolo", como il colonnello Chamonisjunto a Ugo Tognazzi y Francisco Rabal.
Y en 1968 Henry Decoin, recordando su magnífica intervención en el citado "Tobrouk", cuenta con él para "Parias de la gloire", como el aventurero Albertini, esta vez en compañía de Curd Jürgens, Folco Lulli y Maurice Ronet.
En 1963, apareció como protagonista de la zarzuela "La Revoltosa" dirigida por José Díaz Morales, con Teresa Lorca, Antonio Vico, Antonio Almorós, y Xan das Bolas. en la comedia "40 años de novios", de Enrique Carreras con Lolita Torres, Enzo Viena, Juan Bono, y Paquita Mas .
Había intervenido en thrillers como "El hombre del Expreso Oriente", 1962, de Francisco de Borja Moro, con Roberto Camardiel, Manuel Zarzo, Erasmo Pascual, y "Técnica para un sabotaje", 1967, dirigida por Roberto Bianchi Montero con María Mahor, Franco Ressel, Gabriella Andreini.
Y en spaghetti westerns como "Lola Colt", de Siro Marcellini con Lola Falana, Pietro Martellanza, Tom Felleghy, Evar Maran, y "Wanted"de Giorgio Ferroni, conGiuliano Gemma, Teresa Gimpera, Serge Marquand, y Daniele Vargas, ambos de 1967.
Su bien asumida química interpretativa, plausible y versátil, fue perfectamente considerada y consolidada por directores como Juan antonio Bardem en "A las cinco de la tarde", 1960, con Francisco Rabal, Nuria Espert y Enrique Diosdado, y Carlos Saura, en "Cría Cuervos", 1976, con Geraldine Chaplin, Ana Torrent, Mónica Randall, Héctor Alterio y Florinda Chico.
Y Javier Setó en "El valle de las espadas", 1963, con EspartacoSantoni, Frankie Avalon, Cesar Romero, Broderick Crawford, Tere Velázquez, Alida Valli, Fernando Rey, y Rafael Durán; "Solos en la madrugada, 1978, de José Luis Garci, con José Sacristán,Emma Cohen y Fiorella Faltoyano.
Pedro Almodóvar en "La ley del deseo", 1987, en una breve aparición junto a Carmen Maura.
Antonio Isasi-Isasmendi en "El aire de un crimen" , 1988, con Francisco Rabal, Maribel Verdú, Chema Mazo, y Fernando Rey.
Eloy de la Iglesia lo dirigió en "Los placeres ocultos", 1977, con Simón Andreu, Charo López, Ángel Pardo, Tony Fuentes, y Beatriz Rossat. En 1991, intervino en "La viuda del capitán estrada", de José Luis Cuerda con Anna Galiena, Sergi Mateu, NachoMartínez, Chema Mazo, y Manuel de Blas
Y con Pedro Olea en"Más allá del jardín", 1996, conConcha Velasco, FernandoGuillén, Miguel Hermoso Arnao, Ingrid Rubio, y Giancarlo Giannini. En 2003, finalmente interviene en "Pas si grave" ("Nada fácil"), de Bernard Rapp, con Sami Bouajila, Jean-Michel Portal, Romain Duris, Leonor Varela, Alejandro Jodorowsky, y Pep Munné .
En febrero de 1975 formó parte activa en una famosa huelga gremial, con grandes profesionales del cine español como Juan Diego y JoséSacristán y Ana Belén,
en la que actores y actrices se pusieron en marcha, movilizándose para
conseguir unas condiciones laborales dignas que, refrendada por un
unificado y masivo apoyo de cuantos sectores formaban el mundo del
espectáculo español, logró poner en jaque al Sindicato Vertical del
Régimen, férreamente contratado por la dictadura franquista.
Su paso por TVE resultó impactante en grado sumo, ya que el comprometido carácter actoral de Germán Cobos
logró conceder una verosimilitud excepcional e inolvidable a una de las
sombras más ominosas de la intolerancia absolutista de la historia de
España jamás reflejadas en la pantalla [esta vez para TVE], recreando el
más alegórico y extraordinario autorretrato de la intolerancia y
crueldad totalitaria con su interpretación del inicuo Ramón Pedrosa y Andrade, "Alcalde del Crimen de la Real Chancillería" de Granada, subdelegado del poder monárquico durante el reinado represor de Fernando VIIen el siglo XIX.
En
2010 le fue concedida la Medalla de Oro por la "Asociación Española de
Historiadores del Cine", en un acto que compartió con el novelista y
director Gonzalo Suárez, el fotógrafo Lorenzo Soler y el productor y distribuidor cinematográfico Enrique Cerezo.
11 DE NOVIEMBRE DE 1984
TVE estrenaba por estas fechas el primero de los cinco
episodios de "Proceso a Mariana Pineda", biografía de la granadina liberal ejecutada en
1831 por defender la libertad durante el reinado absolutista de Fernando VII. Serie realizada por Rafael Moreno Alba e interpretada, en los principales
papeles, por Pepa Flores, Germán Cobos, Carlos Larrañaga, Tony Isbert y Manuel Galiana.
"Estoy convencido de que va a ser un éxito impresionante porque es una
serie comercial, una película de aventuras, con buenos y malos sobre un fondo
romántico, y además ganan los malos", afirmaba el actor German Cobos cuando fue entrevistado poco antes del estreno de la serie. "Yo interpreto a RamónPedrosa y Andrade, el nefasto Subdelegado de la Real Chancillería de Granada[desde 1831 Alcalde del Crimen de Casa y Corte, comisionado, por orden, de Fernando VII,
para las causas por conspiración contra la seguridad del Estado y los derechos
del trono], feroz antagonista y enemigo número 1 de Mariana de Pineda, la inolvidable heroína de la libertad que encama portentosamente nuestra genial Pepa Flores. Creo que es la primera vez que interpreto en cine a un hijo puta.
Siempre he hecho de bueno, de galán. Mi personaje representa la represión.
Pienso, en este sentido, que Pedrosa es honesto porque cree que se necesita
mano dura, está convencido de la bondad del sistema represivo y, por otra
parte, como es habitual con tipos así, es un ser despreciable, ambicioso y
trepa, Los conflictos que presenta la serie son universales y actuales"
El juez Pedrosa ["cosa de piedra" como indica el apellido] pasó a la historia como
verdugo de la libertad, hipócrita sanguinario, el que más turbó el sosiego de
los granadinos y arrebató su tranquilidad, como recuerda Antonina Rodrigo,
autora de "Mariana de Pineda, heroína de la libertad"
Respecto al personaje de su compañera en el reparto, Pepa Flores, que
se negó a conceder entrevistas porque, [según la productora], siempre
acostumbran a preguntar por su vida privada o por sus ideas políticas,
añadiría German Cobos. "Lo que yo me pregunto es si Mariana Pineda era consciente de que lo que
estaba haciendo era una heroicidad. Era una mujer extraordinaria y Pepa lo hace
de maravilla. Lo que está clarísimo es que a Mariana Pineda la
utilizaron".
[Rafael Moreno Alba, nacido en Madrid, España, en 1942-Fallecido en Madrid el 28 de octubre de 2000]
Director, autor del tele-filme español de más éxito de
audiencia en los últimos años, "Los gozos y las sombras", basado en la novela de Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999), citaría aquello
que dijo Alfred Hitchcock: "Si el malo de una película está conseguido, entonces es una
buena película". La serie "Proceso a Mariana Pineda" se parece también a las películas del género
policíaco;Pedrosa es un policía eficaz, como el malo de Orson Welles en "Touch of Evil" ("Sed
de mal"), condena con pruebas falsas porque está convencido de la
culpabilidad de las víctimas. Moreno Alba sabía cómo funcionaban estos recursos
del relato.
El propio Carlos Larrañaga dijo un día por TVE que su Juan Aldán,
en "Los gozos y las sombras", era más malo, más eficaz y más nuestro que el JR de Dallas.
"El tratamiento que he dado al personaje de Mariana Pineda es, explicó el
director, contrario al mito de Carmen, a la visión de la mujer
española que dieron Merimée y Stendhal, porque, es un mito falso.
"Tampoco tiene nada que ver con la Mariana Pineda de Federico
García Lorca, una especie de Julieta sin Romeo, una mujer que muere de amor.
Mariana Pineda era una romántica sin saberlo. Los románticos sólo podían ser
liberales, porque necesitaban la libertad para alcanzar su destino. Mariana
profesa la libertad y muere por ese ideal".
"Fue el 26 de mayo de 1831 cuando Mariana Pineda fue ajusticiada en Granada [con el más noble de los tres rituales que contemplaba la ejecución a garrote],
porque se encontró en su casa una bandera a medio bordar con las palabras
"igualdad, libertad y ley", lema de los liberales granadinos. Se
vivía en el octavo año del reinado absolutista de Fernando VII y 1831 fue su
año más impío. "La península goza de perfecta paz", se escribió en "La
gaceta", para dar cuenta oficial de la ejecución de Mariana Pineda, sentencia que
sirvió de cierre a la serie"
"Al contrario de las heroínas de tres películas paralelas, "Tosca", de Jean
Renoir, interpretada por Imperio Argentina; "Vanina Vanini", de
Roberto Rosellini, y "Senso", de Luchino Visconti, Mariana Pineda no entrega a la, justicia a sus
compañeros revolucionarios para salvar al amante. Mariana guarda silencio para
salvar a los conspiradores", prosiguió el director. "Esta es la gran
diferencia que tiene el español ante la muerte. La vida y la muerte de Mariana
demuestran, como enseña la historia, que en un país donde no había libertad,
había sin embargo muchas personas libres. En la época que trata la serie, las
universidades estaban cerradas, no había más Prensa que el Boletín Oficial
del Estado, y estaban censurados poemas y versos. Porque la
libertad se perseguía en la cultura, que el primer principio de la tiranía.
Granada era entonces una de las ciudades más cultas y más europeas de
España".
Carmen Icaza, la productora y coautora de guión y diálogos, hubiera deseado
que la serie se estrenara coincidiendo con el quinto aniversario de nuestra
Constitución. El vestuario tuvo que ser confeccionado expresamente para la
serie porque las firmas españolas que trabajan para la industria del cine no
disponían de él, ya que al parecer, nunca se trató esta época. Guiones y
diálogos fueron revisados por Emilio Romero y posteriormente reelaborados por Rafael Moreno Alba y Carmen Icaza.