domingo, 9 de diciembre de 2007

La ragazza con la valigia (La chica con la maleta)

Hoy la adversidad de la mediocridad se cierne sobre el mundo cinematográfico. Parece una batalla absurda sin victorias míticas ni respiro a la menor sensibilidad. A cualquier cinéfilo de verdad que se asoma al desolador paisaje del repertorio europeo (porque del americano, es mejor no hablar), salvo alguna honrosa excepción, todo lo que se nos muestra es desmedrado, clorótico, disparatado, como publicaciones ilustradas con el más horrendo gusto. Son como años muertos de aquella maravillosa linterna mágica, hoy afeada y oprimida por el adocenamiento. Todo parece haberse relegado a una lucha encarnizada por el control de masas frente a grandes superproducciones. Una presión catastrófica gravita sobre la opinión pública del espectador. El cine se halla más envejecido que viejo, pese a tanto exuberante pliegue de fantástica tecnología y tanta abolladura de grandilocuente falsedad. Pero sus buenas carnes, por fortuna, quedaron ahí, eternamente plasmadas en el celuloide, que son los libros de las imágenes, como permanecen las grandes partituras musicales y la monumental obra intelectual de los genios que nos precedieron. De ese retablo de maravillas, fruto de la que fue una eficiente organización productora, las cosechas de mayor vitalidad creativa, por fortuna, permanecen a salvo, lejos de las junglas de intereses corruptores que conllevan los actuales negocios de exhibición. Probablemente, los espectadores sometidos al intenso fuego cruzado con que hoy se significa el "nuevo proceso tecnológico de la producción cinematográfica" ignoren que existieron pasiones cinéfilas sublimadas hasta el límite (de la perfección, se entiende) por hombres que hicieron de la sensibilidad y de una densa tradición cultural su credo.

















Y así, entre tantos avatares, resaltaremos la gran experiencia dramática que para el cine europeo y mundial supuso la ascensión artística de Valerio Zurlini quien, desde lo más hondo de las motivaciones indagatorias que vigorizan y entonan la naturaleza de las emociones, nos dejó en nómina una variedad inaudita de sublimadas pasiones: "Verano Violento" "La primera noche de la quietud", "Crónica Familiar" .



 

Plenitud poética
































Pasemos de otros hitos y disfrutemos de esta excelsa "Chica con la maleta". Saborear esta maravilla es como un acto solemne: no renueva la raíz de los amores desdichados, porque todo ello es y ha sido siempre "la carne del cine". Pero Zurlini es un creador, y su técnica exploratoria de esa crisis de sentimientos observa con la agudeza de un entomólogo tan exuberante belleza como la de Claudia Cardinale. Y ella se convierte en ese ser magistral que fue, con sus comportamientos de "talante" frágil y cautivador, y el enternecedor "talento" con que (en este film) aprende a enfrentarse al drama de una nueva alienación ante esa dolorosa conciencia de clase en la que se ve inmersa.


































Hay lirismo en sus encuentros con el espléndido actor adolescente que también fue Jacques Perrín. El film posee todos los ramalazos del cine mágico. Y cuando ese impagable patrimonio cinematográfico que fuera Claudia Cardinale, "ragazza bianco vestita", (a los sones cantarines, hoy "demodés", del "¡¡Mai, mai, più... e tu sai, bimba mia ... ero pazzo di te... io potrò accarezzarti mia dolce bambina... mi tradisti così!!), observa a Perrín, celoso e infantil, desde una de aquellas inolvidables terrazas veraniegas de hoteles de 3 estrellas, después de su bailoteo con el Casanova de turno al son trompetero del "Degüello" de "Río Bravo", y "se acerca hasta nuestra butaca", acabará convirtiéndose definitivamente en una de las mayores emociones participativas con que el cine nos impone su más personal mundo poético.













































El protagonismo de Claudia Cardinale se transfigura en uno de los elementos más rutilantes de aquel olímpico reino de estrellas, y remata su transmutación al igual que si la visualizásemos como una sobreimpresión epidérmica pero de componente sobrenatural: nace así uno de los más inigualables, inspiradores, líricos y estéticamente conmocionadores mitos jamás creados por el Séptimo Arte.






¡"La ragazza con la valigia" es una urgencia! "¡¡Toda ella lo es!!"...